‘El gigante bueno’

JohnCharlesJULIÁN CARPINTERO | “Un campeón, un misterio”. Esa fue la enigmática frase que la BBC eligió el pasado sábado para titular en su web un artículo dedicado a la figura del galés Ryan Giggs. El otrora veloz extremo y actual organizador del juego del Manchester United alcanzaba los 40 años vestido de corto, confirmando su condición de ‘rara avis’, lo que produjo una cascada de reverencias por parte de todas las esferas del mundo del balón. La noche de ese mismo sábado, la edición digital del ‘Daily Mail’ abría con un tajante “¿Quién necesita a Cristiano?” en referencia al hat-trick que el también galés Gareth Bale le hizo al Valladolid en un choque en el que asumió la responsabilidad atacante del Real Madrid ante la ausencia de CR7. De tal modo, fueron estos dos hechos los que les dieron a los habitantes del pequeño país de Gales un motivo por el que sacar pecho, recordando que un día del siglo pasado un compatriota suyo despertó la admiración de los más grandes de la historia.

La década de los 90 tocaba a su fin cuando la campeonísima Juventus realizó una encuesta a sus aficionados con motivo de la celebración de sus 100 años de historia. A través de ella, la familia Agnelli –propietaria histórica del club piamontés– intentaba conocer la opinión de su afición sobre distintos aspectos de la entidad: cuál era su once ideal, el entrenador más querido, el futbolista más carismático o el mejor extranjero en vestir la zamarra ‘bianconera’. Michel Platini, mito juventino por excelencia, salió vencedor en este último apartado, aunque seguido muy de cerca por un delantero galés de finales de los 50 que recibió más votos que, por ejemplo, Luis Del Sol, Michael Laudrup o el mismísimo Zinedine Zidane. Y es que el legado que John Charles dejó en el Stadio Comunale era demasiado grande como para que varias generaciones de hinchas de la Juventus pudieran pasarlo por alto.

Era el hombre más bueno del mundo. El más fuerte pero el más bueno. De hecho, le llamábamos ‘Il gigante buono’. Una vez dio un pisotón, porque se había enfadado, y movió el suelo”, contaba entre risas Giampiero Boniperti en una reciente charla que la periodista Noemí de Miguel tuvo con uno de los grandes emblemas de la historia de la ‘Vecchia Signora’. Con sus 188 centímetros y su expresión de serenidad llegó John Charles a Turín en el verano de 1957. Aquel portento de la naturaleza provenía del Leeds, el club que le había fichado procedente de las categorías inferiores del Swansea y que le hizo debutar en la máxima categoría del fútbol inglés con sólo 16 años: de centrocampista pasó a delantero en una reconversión que dejó más de un centenar de tantos en las arcas del equipo del West Yorkshire. Con 38 goles en su última temporada en Elland Road era sólo cuestión de tiempo que el internacional galés llamara la atención de algún grande de Europa.

En esas movió ficha ‘La Novia de Italia’, que llevaba un lustro sin ganar el Scudetto, para juntar de una tacada a una asociación que fue bautizada con el nombre de ‘Trío Mágico’ y que componían Boniperti, ‘el CabezónSívori –que llegó ese mismo verano desde River Plate– y el propio Charles. Con el yugoslavo Broćić en el banquillo y la instantánea conexión de los tres genios de vanguardia, la Juventus consiguió romper la tendencia tiránica con la que el Milan de Viani, uno de los grandes maestros del ‘catenaccio’, había empezado a someter a la Serie A a mediados de la década.

El paso de Charles por la Juve habla por sí solo, puesto que en cinco temporadas contribuyó de manera decisiva en la consecución de tres Scudettos y dos Coppas, además de ser máximo goleador de la competición en 1958, cuando también llegó a cuartos de final del Mundial de Suecia con Gales, mientras que un año después sería tercero en la votación por un Balón de Oro que llevaba el nombre de Alfredo Di Stefano. No obstante, si se puede señalar un lunar en la hoja de servicios del galés –y, por extensión, del resto del ‘Trío Mágico’–  fue su incapacidad para trasladar a Europa la superioridad que demostraron al este de los Apeninos, pero el Real Madrid de Puskás y Gento se interpuso en su camino en 1962, una temporada después de que Sívori, Boniperti y Charles levantaran, los tres juntos, de sus asientos a los espectadores juventinos por última vez.

El titán británico abandonaría la disciplina ‘bianconera’ antes de que arrancara la temporada 1962/63, otra vez en dirección a Leeds, pero su recuerdo impregnaría para siempre cada asiento de las gradas del Comunale. Más allá de sus goles o de haber ayudado a destronar al Milan de Schiaffino, Liedholm, Altafini y Trapattoni; el gran valor de Charles fue ganarse el corazón de compañeros y rivales, como relataba el locuaz Boniperti: “Nunca hizo daño a nadie, con el físico que tenía. Le pegó sólo a uno, una bofetada: a Sívori, al que le salía el carácter sudamericano, nervioso. Una vez, Charles fue y ¡pam! Le dio una bofetada. Sívori reaccionó extrañado: ‘¿A mí?’. ‘Sí, a ti. Compórtate bien’”. Así las cosas, hasta que Giggs no se decida a colgar las botas para volver a su casa de Cardiff y mientras Bale no acaricie un Balón de Oro a base de cañonazos, el mejor jugador de la historia de Gales se seguirá llamando John Charles. El gigante que era incapaz de levantar la mano y del que la ‘Vecchia Signora’ sigue prendada.

03/12/2013

Anuncios

4 thoughts on “‘El gigante bueno’

  1. Pingback: Eduardo Rodrigálvarez: “El Athletic no se elige, te elige él a ti” | Falso 9

  2. Pingback: La doble ‘doppietta’ de Berardi | Falso 9

  3. Pingback: ‘O pantera’ | Falso 9

  4. Pingback: Penalti en el Parlamento italiano | Falso 9

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s