Vuelta al mundo III: Estadio del Ejército Polaco (Varsovia)

varsovia-2FIRMA DE SERGIO RODRÍGUEZ | Sé que vosotros me entenderéis. Nosotros, los fieles del balón, sabemos que es un dogma de fe, pero explícale a un ateo del fútbol cómo te puedes emocionar en una tribuna de un país que no es el tuyo, viendo un partido entre dos equipos que ninguno de ellos conocerán. Para vosotros será fácil entender las emociones que viví en Varsovia.

Esta vez hicimos los deberes y compramos las entradas con antelación, pronto, por la mañana. Así, ya sabíamos cómo teníamos que entrar por la tarde y nos evitábamos problemas. Aprovechamos para hacernos unas fotos con la estatua del mito Kazimierz Deyna, visitar la tienda oficial y ver un bonito parque que hay muy cerca del estadio.

Por la tarde, tras visitar la capital de Polonia, tuvimos la oportunidad de ver un pequeño espectáculo. Porque durante nuestra visita al Estadio del Ejército Polaco fue la primera vez que se me puso la carne de gallina en este viaje. Otros momentos han seguido a éste, pero ver cantar a los hinchas del Legia de Varsovia fue el primero. El fútbol polaco lleva años de capa caída, aunque el nivel de las hinchadas es espectacular. Dejando a un lado los capítulos de violencia tristemente famosos en esta parte del mundo, encontramos a un país entregado al balompié.

varsovia-1El Legia no es un club especialmente querido por el resto de fanáticos polacos, pero sus hinchas son de los más fieles que uno se puede encontrar. Ver el despliegue que hicieron ese día en una eliminatoria resuelta en la ida contra un equipo galés en mitad de julio consiguió emocionarme. Contemplar a todo el campo poniéndose en pie para cantar el himno del Legia con el pulgar y el índice de la mano derecha formando una ‘L‘ o ver la forma en que no paraban de animar al grito de “Legia, Legia, Legia Warszawa” fueron motivos más que suficientes para ponerme los pelos como escarpias. 

Fue otro de estos partidos veraniegos sin mucha historia ni emoción, en el que el solitario gol de Dvalishvili en el minuto 51 fue casi todo lo que pudimos llevarnos a la boca en un choque dominado por el Legia de principio a fin. No fue un encuentro para ser declarado Patrimonio de la Humanidad, como el centro histrórico de Varsovia, pero… ¡Madre mía, qué hinchada! La grada conocida como ‘Zyleta‘ —’la cuchilla de afeitar‘— dio una lección magistral de lo que debería ser un campo de fútbol en día de partido. No soy nada amigo de grupos radicales y hay que decir que la ‘Zyleta‘ es uno de los más violentos de Polonia, pero es necesario reconocerles que no dejaron de animar un solo instante. Que siga el espectáculo.

Puedes seguir el resto del viaje en la página web: Brújula viajera.

01/12/2013

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