Apuntar y disparar

KostasMitroglouJULIÁN CARPINTERO | Ejercer la labor de delantero centro –con todas las aristas que el término engloba– en el fútbol de hoy en día casi podría entenderse como una profesión abocada a la desaparición. Competir con el ‘intrusismo’ de futbolistas como Cristiano Ronaldo o Messi, que sin ocupar tal demarcación están pulverizando los registros destinados a ser destrozados por éstos, y hacer frente a la regresión al falso ‘9’ de mitad del siglo pasado que muchos entrenadores reclaman para sus sistemas, minimiza el impacto de una estirpe de jugadores cuya imagen prototípica se personificaría en la figura del alemán Gerd ‘Torpedo’ Müller. Pese a la mencionada tendencia, en el panorama del balompié mundial aún queda un reducto de hombres que se mueven, silenciosos, por las inmediaciones del área rival, esperando cualquier despiste de la defensa para dejar constancia de su instinto asesino y que en la actualidad se eleva a la máxima potencia cuando Kostas Mitroglou se ata los cordones de sus botas.

No quiso arriesgar Míchel en la visita de su Olympiacos al Municipal Komotini, el estadio del Panthrakikos, el pasado sábado. El que fuera estandarte de la ‘Quinta del Buitre’ en la gloriosa década blanca de 1980 optó por alinear en la punta del ataque a dos viejos conocidos de la afición española como el ‘ConejoSaviola y el ‘ChoriDomínguez, dando de esta forma descanso al jugador que en este inicio de campaña se ha destapado como la gran estrella no sólo de la escuadra de El Pireo, sino también de todo el fútbol griego; a saber, Kostas Mitroglou. Y el experimento le salió a pedir de boca al hombre al que el colegiado australiano Chris Bambridge privó de celebrar un gol ante Brasil en un ya lejano Mundial de México ’86: Mancias, Joel Campbell, Samaris y el propio Saviola anotaron los goles en el triunfo por 1-4 de los ‘kokkinoi’ frente a la entidad de Tracia.

Bien es cierto que antes de que arrancara la jornada 12 de una Super Liga helena huérfana de competitividad tras el descalabro económico y social del Panathinaikos, Olympiacos, vigente campeón, ya aventajaba en seis puntos al PAOK de Salónica, su inmediato perseguidor. No obstante, ¿qué motivos habría encontrado el ex técnico del Getafe para dejar fuera del equipo a un ariete cuyos números esta temporada sólo los mejora Cristiano Ronaldo? La respuesta iría encaminada hacia el raciocinio y la ambición de un entrenador tremendamente infravalorado  y estigmatizado en España. Consciente de que Mitroglou venía de jugar dos intensos partidos con su selección ante Rumanía en la repesca para la Copa del Mundo de 2014 –en los que consiguió el billete de Grecia para la cita mundialista con tres goles en dos partidos– y del vital choque de Champions League que mañana le enfrentará al PSG en el Parque de los Príncipes, Míchel prefirió tirar de su segunda unidad de artillería reservando su línea de fuego más potente con vistas a ese careo en la Ciudad de la Luz que le podría aupar a la primera plaza del Grupo C de la máxima competición continental. En ese sentido, y dejando a un lado el gran momento de forma que atraviesa el meta español Roberto, la mayor parte de las aspiraciones del cuadro rojiblanco pasarán por que las musas se le aparezcan a Mitroglou cuando levante la cabeza hacia el arco de Sirigu.

A primera vista sus 188 centímetros le hacen parecer torpe, incapaz de anotar más de una veintena de goles en otros tantos partidos; del mismo modo, las marcadas facciones de su rostro y sus inverosímiles peinados dejan entrever una personalidad de la que se desprende un halo de sacrificio y búsqueda de protagonismo a partes iguales. A fin de cuentas, esos fueron siempre los rasgos vitales que se pegaron a su piel como si de uno de los muchos tatuajes que decoran su cuerpo se tratara, ya que siendo sólo un niño tuvo que mudarse junto a su familia a la fría y adusta Alemania, donde conoció de primera mano la importancia del trabajo. Las categorías inferiores del Borussia Mönchengladbach pronto se dieron cuenta del potencial de aquel joven griego de 14 años que remataba balones como si se fuera a acabar el mundo; tanto es así que su progresión le llevó a debutar con el primer equipo de ‘los potros’ con sólo 17 años de la mano de Dick Advocaat.

Pero sería el Europeo sub-19 de Austria en 2007 el torneo que marcaría un antes y un después en la carrera de Mitroglou, pues a base de goles comandó a Grecia hasta una final que España le arrebató con un tanto de Parejo. Sin embargo, el hecho de ganar el premio al máximo goleador del torneo hizo que Olympiacos se lanzara a por el fichaje de la prometedora perla helena, a la que pulió a base de paciencia y cesiones a equipos menores como Panionions y Atromitos hasta haberla transformado en el diamante que es hoy.

Contaban esta semana los diarios alemanes que Jürgen Klopp se desplazó hasta el Estadio Nacional de Bucarest para ver en directo al ariete griego, al que el ‘hipster’ por excelencia del balompié mundial habría elegido como sucesor de Lewandowski ante la eventual salida del polaco. De este modo, el entrenador del Borussia Dortmund incorporaría a sus filas a un futbolista que, más allá de perforar redes a base de remates tan efectivos como plásticos, se ha erigido en digno acompañante de Falcao, Llorente o Lukaku, quienes dignifican no sólo una idea de fútbol con aroma a nostalgia sino también el elemento por el cual este deporte es capaz de existir: el gol.

26/11/2013

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