Sobredosis de picante

chad_smith_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Ocurrió, precisamente, un mes de noviembre de 1988, cuando Anthony Kiedis y Michael Balzary, más conocido por el nombre artístico de ‘Flea’, dos de los cuatro fundadores de un proyecto musical bautizado cinco años atrás con el nombre de Tony Flow and The Miraculously Majestic Masters of Mayhem, se vieron obligados a  abrir un período de audiciones con el objetivo de encontrar un nuevo batería para su maltrecho grupo. Si la trágica muerte por sobredosis de Hillel Slovak, guitarrista original de la banda, en junio de ese mismo año no había supuesto varapalo suficiente para sus miembros, el batería Jack Irons decidía, tras una reunión con Kiedis, ‘Flea‘ y Lindy Goetz, vocalista, bajo y mánager de la formación, respectivamente, dejar a sus compañeros en la estacada.

Quizá fuese cierto y, debido a la adicción de Slovak a la heroína, sólo cupiese un destino fatal para el guitarra de los Red Hot Chili Peppers, pero el recuerdo de su amigo y de tantos momentos juntos por los pasillos del instituto Fairfax de Los Angeles pesaban demasiado sobre los hombros de Irons a la hora de alzar las baquetas. Incapaz de sobreponerse a semejante pérdida, el batería tomo la determinación de cambiar de aires, ascender por la Costa Oeste rumbo a Seattle y pasar con el tiempo a integrar Pearl Jam. Pero por mucho que cuerpo y mente se lo exigieran en ese preciso instante, su marcha dejaba en la soleada California una falla difícil de cubrir.

Mientras la baja de Hillel fue solventada con cierta rapidez gracias a la incorporación de ‘Blackbird McKnight, primero, y John Frusciante, después, D.H. Peligro hacía lo propio desde el fondo del escenario. Sin embargo, los coqueteos con las drogas y el alcohol precipitaron, ante la posibilidad de revivir situaciones demasiado familiares para el grupo, la salida del percusionista y su sustitución por Chad Smith, nuestro protagonista. Porque a sus 52 años de edad, cinco lustros después de su ingreso en la banda y tras mucho aporrear tambores y platillos mientras sus todavía hoy compañeros se paseaban en paños menores frente a la groupies de todo el mundo haciendo de la provocación una seña de identidad tan reconocible como sus riffs, el más discreto de los Red Hot Chili Peppers, tan sólo distinguible de Will Ferrell por su afición a llevar la gorra con la visera hacia detrás, quiso la semana pasada subir al estrado y asumir las funciones de vocalista dando el cante con el fútbol como pretexto.

Se hallaba Smith deleitando al público congregado en el Hard Rock Cafe de Belo Horizonte con una demostración de batería cuando, de repente, se sacó de la manga una bolsa de plástico cerrada. Puede que, llevado por la envidia de ver cómo Kiedis y el resto suelen acabar los conciertos con un muestrario de bragas digno de patio vecinal, quién sabe si herido por el hecho de que ninguno de los presentes se hubiese dignado hasta el momento a arrojarle una triste faja, Chad extrajo una camiseta de deporte color rojinegra con las siglas CRF bordadas en el pecho. La gente reconoció de inmediato el escudo y en medio del regocijo local, sin motivo aparente, ignorando las consecuencias de una broma que a su juicio resultaría sencillamente divina, el batería se dio la vuelta hacia el respetable, agarró la zamarra y la introdujo en el interior de sus calzoncillos. El júbilo dio entonces paso a un runrún generalizado.

Craso error, amigo mío. Y es que usaste de papel higiénico la elástica de un club de fútbol, lo que ya de por sí representa un sacrilegio en un lugar de la talla balompédica de Brasil, cuando más si lo haces con la del equipo que mayor número de aficionados reúne en Río de Janeiro y el país entero: el Flamengo. Las reacciones de la torcida de Maracaná, nombrada patrimonio cultural de la ciudad carioca, naturalmente, no se hicieron esperar y las amenazas de muerte se fueron sucediendo en el perfil de Twitter de Smith. Temeroso de que se produjera una escalada de tensión entre los aficionados por lo que, a su juicio, constituía una ataque gratuito y de pésimo gusto, el batería decidió tomar cartas en el asunto e intervenir con el carisma del que siempre han presumido los Red Hot Chili Peppers haciendo de tripas corazón de manera prácticamente literal al enfundarse la camiseta de Flamengo mientras posaba con un grupo de fans a la salida de su hotel. Tema zanjado. De todas formas, Chad, más cuidado con lo que haces la próxima vez, no te vayas a pasar de nuevo con el picante.

13/11/2013

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