Ivan ‘El Terrible’

rakitic_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Fue Sevilla, por lo general, un destino idóneo para los futbolistas croatas que pasaron por nuestro país a lo largo de los 90. Con la salvedad de Robert Prosinecki, mal encarado jugador nacido en suelo alemán que, tras un periplo bastante discreto por Real Madrid, Oviedo y Barcelona, decidió concluir en las filas del Sevilla una etapa donde la mayor de sus proezas fue llegar a fumarse dos paquetes de Marlboro diarios, lo cierto es que nombres como Robert Jarni o Davor Suker constituyen todo un ejemplo del excelente rendimiento dejado por la delegación balompédica de Croacia en Heliópolis y Nervión durante los últimos tiempos.

Pero al igual que ocurre con el Guadalquivir, tan castigado siempre por la sequía, el cambio de siglo sorprendió a los hispalenses con un frenazo a las importaciones de talento llegadas desde el mar Adriático. Un problema de más de diez años de duración que afectó, de hecho,  ya no sólo a la ciudad de Sevilla, sino a España en su conjunto. Sirva de muestra el caso de Zvonimir Boban, considerado por muchos uno de los mejores futbolistas que han dado los ‘Vatreni’ en su historia, que después de proclamarse campeón de Europa con el Milan de Fabio Capello en 1994 y contribuir durante casi dos lustros a los éxitos del club lombardo, fue cedido en la temporada 2001/02 al Celta de Vigo para retirarse al término de una campaña por la que apenas sería recordado en Balaídos.

Sedientos del agua fresca que suele manar al noroeste de los Balcanes, la dupla formada por José María del Nido y Ramón Rodríguez Verdejo, alias ‘Monchi, promovieron a principios de 2011 un trasvase con el Schalke 04 gracias al cual pudieron hacerse con los servicios de un futbolista que, si bien guarda cierta semblanza en su biografía con Prosinecki por el hecho de contar con pasaporte croata a pesar de haber nacido en el extranjero y ocupar una demarcación parecida sobre el campo, se encuentra más cerca de Davor Suker en lo concerniente a sus aptitudes con el balón en los pies. Y de seguir con su actual progresión a las órdenes de Unai Emery, puede incluso que Ivan Rakitic supere los registros del ex novio de Ana Obregón, opción que no suena del todo descabellada teniendo en cuenta que a estas alturas de temporada se encuentra tan sólo a dos goles de igualar su mejor campaña en el Sevilla.

De padre croata y madre bosnia, Ivan nació en marzo de 1988 al pie de los Alpes. Lo hizo en la localidad de Möhlin, una comuna del distrito de Rheinfelden, perteneciente a su vez al cantón de Argovia. Su origen suizo no es fruto de la casualidad, precisamente, dado que su familia se vio obligada a salir de Croacia poco antes del estallido de la Guerra de Croacia (1991-1995), un conflicto que levantó en armas a la población local contra yugoslavos y serbios en busca de la independencia. He aquí una nueva similitud con Suker, que tuvo que abandonar el Dinamo de Zagreb por el mismo motivo y fue fichado en 1992 por el Sevilla. Gracias a la afición por el fútbol de su padre Luka y su hermano Dejan, no tardaría el bueno de Rakitic en llamar la atención de los ojeadores del Basilea, conjunto con el que realizó su debut profesional en septiembre de 2005 para ser traspasado dos años después al Schalke 04. En Gelsenkirchen llegó a compartir vestuario con Raúl, aunque no por mucho tiempo, si tenemos en cuenta que el español llegó al equipo la temporada 2010/11 y Rakitic se acabaría marchando del Veltins-Arena en el mercado de invierno para recalar en el Sevilla.

Ahora, casi tres años después de su aterrizaje en San Pablo, tras las salidas el pasado verano de Álvaro Negredo, Jesús Navas y Andrés Palop, este ‘cohete’ de fabricación croata se ha erigido en la principal estrella y capitán de la nave sevillista a base de hacer dianas. De momento, con dos goles en Europa League y siete en Liga, se sitúa tres por encima de los anotados en competición doméstica por Kevin Gameiro y Carlos Bacca, flamantes contrataciones efectuadas recientemente por el club con vistas a reforzar la delantera. Números que dotan de sentido a la paradoja de Rakitic ‘El Terrible’, un jugador con hechuras de zar que,  al contrario de lo que cabría esperar por su mote, atraviesa su particular ‘annus amoenus‘.

06/11/2013

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