Vuelta al mundo II: Skonto Stadium de Riga (Letonia)

Skonto-Stadium-de-Riga-LetoniaFIRMA DE SERGIO RODRÍGUEZ | Los amantes del fútbol, los verdaderos adoradores del balón, siempre recordamos algo de equipos que pasaron por nuestra infancia y que ahora permanecen en el olvido. Jugadores que un día marcaron algún gol en España y luego se retiran en campos llenos de barro y piedras. A veces, simplemente es un partido de Champions League. Pero siempre están ahí, guardados en algún rinconcito de nuestra memoria. Para, como en esta ocasión, brindarnos un día de fútbol y picaresca española en la vuelta al mundo que estamos llevando a cabo.

Eso es quizá lo que me llevó a presenciar un partido del Skonto de Riga (Letonia). Un nombre gracioso y una eliminatoria a finales de los 90 contra el Barcelona –por aquel entonces sin el polo pistacho del ‘Tata‘– es todo lo que tenía para agarrarme antes de visitar su estadio. Esta vez también estábamos sentados, agotados de dar vueltas y sin saber qué hacer, cuando se nos iluminó la bombilla:  ¿No habrá ronda previa de competiciones europeas?. En efecto, había.

Pero toda idea suele tener algún inconveniente. Eran casi las 19.30 horas, estábamos en la parte vieja de la capital y el partido comenzaba en 15 minutos. Así que nos tocó correr. Dimos gracias a que el Skonto Stadium es uno de esos campos que se encuentran en el centro de la ciudad y teníamos un buen plano. Nada que ver con San Mamés o el Santiago Bernabéu, pero en el centro, al fin y al cabo. Llegamos con algo de retraso y no sabíamos ni dónde se compraban las entradas, pero la suerte nos acompañó.

El campo estaba abierto en uno de los fondos, donde hay un gran aparcamiento. ¡Era posible ver el partido gratis! Así que nos juntamos a la pléyade de curiosos y buscavidas para ver la primera parte desde allí. Si ya de por sí la afición al fútbol en Letonia está a años luz de la que demuestran por el hockey sobre hielo o el baloncesto, el poder ver el partido gratis no ayudaba a que las gradas de pago estuvieran muy llenas. Pese a todo, comprobamos que en los laterales había un continuo ir y venir de gente que se probaría como una bendición para nosotros. El nivel futbolístico del Sheriff Tiraspol, al que entrena el español Juan Ferrando, no era mejor que el de los locales, así que durante la primera parte nos divertimos más con los pocos hinchas del Skonto que se encontraban a nuestra derecha.

En el descanso, aprovechando el traqueteo del público, probamos fortuna y… ¡Hubo suerte! Nos colamos como unos más para ver el partido cómodamente instalados en la tribuna los 45 minutos que restaban. La calidad del juego no mejoró demasiado, pero la emoción fue ‘in crescendo‘. A poco del final los moldavos marcaron; llegábamos así a la tanda de penaltis, y, esta vez, el azar caería de cara del Skonto. El resultado, en realidad, nos daba igual, pues nosotros habíamos conseguido sentarnos, estábamos en el centro de la ciudad y qué mejor forma de descansar en nuestra vuelta al mundo que viendo un partido del fútbol. Aunque, en este caso, el nivel fuera… En fin, os dejo a vosotros el calificativo.

Puedes seguir el resto del viaje en la página web: Brújula viajera.

03/10/2013

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