Goles son amores

manolo escobar_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Son hierba y cal ingredientes que abonan un terreno fértil para la injusticia, idea que ha logrado poco a poco moldear uno de los tópicos mayor número de veces repetido en la historia del fútbol. Y tanto los escépticos como el resto de interesados en comprobar la falta de ecuanimidad que desde tiempos inmemoriales ha caracterizado al deporte rey tienen la oportunidad de despejar sus dudas repasando las crónicas del último Clásico.

Barcelona y Real Madrid asistieron el pasado fin de semana a su primer encuentro de la presente campaña. Una cita, fiel a la tradición, marcada por la actuación arbitral y el diagnóstico elaborado de forma ‘express‘ por Cristiano Ronaldo tras un supuesto penalti de Mascherano que, si bien no fue señalado, le sirvió al futbolista  portugués a la hora de detectar en los asistentes de Undiano Mallenco síntomas evidentes de diarrea.

Pero de todas las cosas que ocurrieron el sábado en el Camp Nou, lo verdaderamente clamoroso no se produjo sobre el terreno de juego, precisamente, por mucho que a los hombres de Carlo Ancelotti el resultado final no se les antojara demasiado justo. No forma parte siquiera del partido en cuestión, pues tuvo lugar durante los prolegómenos del mismo, antes incluso del pitido inicial, justo después de que la grada exhibiese un espectacular mosaico en honor a Tito Vilanova. Tanta debía ser la expectación y semejantes las ganas de comenzar el encuentro que no hubo tiempo de recordar con el minuto de rigor a un ilustre culé fallecido la previa del encuentro. ¿Su nombre? Manolo Escobar.

Nacido en 1931 en Las Norias de Daza, localidad perteneciente a El Ejido, en Almería,  el hijo de Antonio y María del Carmen se vio obligado a trasladarse a Barcelona con su familia cuando sólo contaba 14 años. Una vez instalado en la ciudad condal, lejos ya del Municipal de Santo Domingo, casa del mítico ‘Poli’, fundó junto a dos de sus nueve hermanos, Salvador y Baldomero, el grupo ‘Manolo Escobar y sus guitarras‘, al que posteriormente se unirían Juan Gabriel y José María. Y fue allí, durante sus incursiones en el mundo de la farándula entre Badalona y El Raval, cuando empezó a germinar en el artista la afición por el fútbol gracias a los éxitos deportivos de un grupo formado por Ramallets, Gonzalvo, Seguer, Kubala, Basora, Manchón, César y el resto de integrantes del llamado ‘Barça de las Cinco Copas‘, una plantilla que dominó con puño de hierro el fútbol español a principios de los años 50, a pesar de que Manolo nunca llegó juntar el dinero suficiente para comprarse un abono y acudir al estadio.

De todos modos, es caprichoso el azar, que diría Joan Manuel Serrat, otro insigne culé y cantante de profesión, pues tendría que esperar a 1968, ya convertido en toda una estrella tras la publicación de ‘El Porompompero‘, para que se hiciera finalmente socio del Barcelona. Corrían entonces buenos tiempos para el eterno rival, pues se acaba de proclamar campeón de Europa por sexta vez, pero nada le haría cambiar sus colores originales. Ni siquiera  los intentos del mismísimo Santiago Bernabéu que, aprovechando una fiesta en la capital de España, ofreció al artista y a sus hermanos la medalla de oro y brillantes del Real Madrid, pero Manolo se decantó por una pitillera. Total, no se la iba a poner… La anécdota llegó a oídos del entonces presidente blaugrana, Enric Llaudet, que recogió el guante y le hizo entrega de la máxima condecoración del club de sus amores.

Luego vendrían el éxito en solitario, su carrera cinematográfica y ‘Goles son amores‘, un espacio de televisión presentado por Manolo donde se repasaba a jornada de Liga, en lo que venía a significar una mezcla del actual ‘Punto Pelota‘ y el extinto ‘Tutti Frutti las Mama Chicho con un gusto bastante dudoso. De lo que no cabe la menor sospecha es de la fidelidad del popularmente conocido como ‘Rey del Pasodoble‘ a sus colores de siempre y a una grada que volvió a pedir la independencia de Cataluña en el 17’14 del Clásico. A él, que presumía de españolismo hasta en su versión autómata creada por Cruz y Raya, se le apagó el fuego que siempre dijo arderle en el pecho, pero nosotros (sí) le recordamos.

30/10/2013

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