¿Arrivederci, Massimo?

richiardi fotocronache  - via passo di Fargorida 11   20148 MILANO    TEL ++39 02 36504490   mail@richiardi.comSERGIO MENÉNDEZ | La Serie A es, de entre las grandes ligas que se juegan en el viejo continente, sin duda, la más rocambolesca. Justo cuando alemanes, británicos y españoles, ingenuos de nosotros, creíamos subsanado cualquier espanto futbolístico posible, llegan los presumidos italianos y nos callan la boca dando a la tuerca una  vuelta que se antojaba imposible.

Anécdotas como la vivida hace tan sólo unos días en el Hoffenheim-Bayer Leverkusen, donde un balón que se coló por el lateral de la red en la portería local terminó subiendo al marcador a instancias del árbitro, son el tipo de jugadas que al otro de Los Alpes suscitan la indiferencia total, acaso un tímido encogimiento de hombros, mientras el resto del mundo asiste a la repetición llevándose las manos a la cabeza. Si bien durante el encuentro disputado la pasada jornada de Premier League entre Tottenham y Aston Villa se pudo ver cómo un juez de línea era alcanzado por una bengala, no hay que olvidar que los ‘tifosi‘ del Inter llegaron, en su momento, a precipitar una Vespa desde las gradas del estadio del Atalanta. Y lo mismo pasa con Sergio Ramos, por mucho  duende que demostrase al arrancarse por bulerías frente a Pilar Rubio en su performance del lunes, llegando incluso a eclipsar al mismísimo Pablo Motos, pues la distancia que le separa de Mario Balotelli en las funciones de showman se sigue midiendo en años luz. A este respecto, Italia juega otra liga, nunca mejor dicho.

Precisamente, una de las obras que mejor plasma sus particularidades en lo referido al deporte rey nació del puño y la letra de Enric González, autor de lo que a estas alturas constituye un clásico de la literatura balompédica: ‘Historias del Calcio‘. De hecho, uno puede acudir hoy a sus páginas y caer rápidamente en la cuenta de que los miembros de la comunidad futbolística italiana poseen una capacidad de superarse a sí mismos realmente admirable, teniendo en cuenta lo insólito de su comportamiento en numerosas ocasiones.

De Massimo Moratti, sin ir más lejos, Enric destacó el 19 de enero de 2004 la tendencia del actual presidente del Inter de Milán de vender a sus estrellas de manera compulsiva, como si la tentación de sacar tajada por sus traspasos le superase. Lo hacía a propósito de la venta en menos de una década de jugadores de la talla de Ronaldo, Roberto Carlos, Pirlo, Mutu o Seedorf, pese a lo cual el magnate petrolero había acumulado una deuda de 200 millones de euros y el equipo seguía desempeñando un papel de convidado de piedra en la competición doméstica frente a Milan, Juventus y Roma. Habría que preguntarle a González, seguidor declarado del conjunto lombardo, tan susceptible a los negocios de Moratti, cuál es su opinión ahora que ha decidido pasarse de rosca en su afición a los intercambios de lujo y vender el club entero. ¿El comprador? Un grupo de empresarios de Indonesia encabezados por Erik Thohir, propietario de Astra Internacional, un holding que ya controlaba una pequeña cuota del DC United de la MLS, el 15% de los Philadelphia 76ers de la NBA y pretende adquirir el 70% del paquete accionarial del Inter por 300 millones de euros. El resto quedará en manos de la familia Guilini, propietaria de la fábrica de neumáticos Pirelli, el propio Moratti y varios ‘pequeños‘ accionistas.

A la espera de saber si Moratti seguirá siendo presidente del club una vez cerrada la operación, el empresario nacido en Bosco Chiesanuova, una comuna de la provincia de Verona, podría cerrar una etapa que comenzó en el año 1995 siguiendo los pasos de su padre, Angelo Moratti, presidente del Inter entre 1955 y 1968, considerada la edad dorada para la disciplina ‘neroazzurra‘, cargo que venía ejerciendo de manera ininterrumpida hasta la actualidad salvo por un periodo de dos años, entre 2004 y 206, en que fue relevado en el cargo por el legendario ex jugador Giacinto Fachetti. La decisión, según el propio Massimo, responde a la crisis económica y la necesidad de aportar solidez a una institución, ‘La Beneamata‘, a la que siempre ha considerado el amor de su vida. Cinco Scudettos, tres Copas de Italia, una Champions League, otra UEFA y un Mundial de Clubes después habrá que estar atentos y ver qué les depara el futuro inmediato a los hombres de Walter Mazzarri y saber si la máxima del refrán “Otro vendrá que bueno me hará” se cumple o no.

23/10/2013

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