El fútbol, ese estado de ánimo

kevinaninFIRMA DE JAIME BONNAIL | Jugar al fútbol debe ser sinónimo de diversión para todo el mundo. A nadie le debe producir tristeza ni apatía salir a correr detrás de un balón para darle unas cuantas patadas. Para muchos, el fútbol es un alivio ante el estrés, y para otros, una forma de olvidar sus problemas de la vida diaria. Sin embargo, cuando éste se convierte en una obligación, tus pensamientos se pueden volver en tu contra y acarrear consecuencias verdaderamente duras. El mayor ejemplo de estas circunstancias es el jugador del Niza Kevin Anin.

Kevin disfrutó de sus primeros años como futbolista en el mítico equipo del Le Havre para, años más tarde, llegar a hacerse un hueco entre los jugadores más prometedores del fútbol francés. Muchos entendidos le comparaban con Michael Essien, ya que era un muro infranqueable en el medio campo. Particularmente, jamás se me olvidará aquel partido contra el PSG de Ancelotti en el Stade du Ray en febrero de 2012, donde él solito fue capaz de ‘secar‘ a los jugadores parisinos. Parecía que sus años como boxeador en Normandía estaban dando sus frutos.

Anin había recalado en Niza ese mismo año en el mercado invernal, después de pasar 18 meses en el Sochaux, equipo en el que realizaría su mejor temporada. Incluso el Arsenal se llegó a interesar por él, pero, finalmente, sería el Niza quien pagara 2’5 millones de euros para hacerse con sus servicios. Sin embargo, su vida cambiaría por primera vez. Tras varios meses en la Costa Azul, Kevin dejó de entrenar y se trasladó a su Le Havre natal con su familia. El club mediterráneo tuvo que emitir un comunicado favorable al jugador, ya que los medios de comunicación estaban presionando mucho al equipo en referencia a la polémica. No hubo ninguna crítica hacia Kevin, pues el club conocía los problemas personales de Anin, por lo que el contenido del mensaje fue de apoyo total hacia su jugador. Kevin estaba sufriendo una depresión y la entidad iba a hacer todo lo posible para que recuperara su mejor nivel.

Su cabeza no le permitía seguir jugando al fútbol. Necesitaba el cariño de sus familiares y amigos. Ni siquiera su amigo de la época en el Le Havre Didier Digard pudo hacer nada por él durante su estancia en Niza. No obstante, en el Sochaux ya empezó a mostrar síntomas de desánimo. A Kevin no le gustaban ciertas cosas del fútbol: ir a los entrenamientos, el entorno, la hipocresía de la gente y un largo etcétera que repercutía en su maltrecha mente. Se llegó a pensar que se pasaba las noches de juerga, como otros muchos, pero el mediocentro ni bebía ni salía: se quedaba en casa viendo cómo pasaba el tiempo. El entrenador del Niza, Claude Puel, le entendía perfectamente, pero tampoco podía hacer nada por él; simplemente esperaría a que su cabeza se volviese a asentar.

Tras seis meses de angustia, el cielo se volvió a abrir para Kevin. Comenzaba un nuevo año y se tenía que marcar sus objetivos. En este 2013 volvió al once inicial de Puel durante tres meses, demostrando que todo estaba colocado en el sitio correcto. Pese a todo, no fue así y el jugador de origen martiniqués volvió a caer en el más profundo de los agujeros, perdiéndose el último mes de competición. No en vano, lo peor estaba por llegar.

En la noche del 3 al 4 de junio, un accidente de tráfico casi le cuesta la vida. Al parecer, el conductor del vehículo, un amigo suyo, perdió el control del coche en la autopista A-28 cerca de Rouen. Kevin, que iba situado en el asiento trasero, se llevaría la peor parte: fractura en el brazo derecho y lesión en la médula espinal. Al jugador le tenía que ser inducido un coma artificial.

Tras una semana en coma y muchísimos rumores, Kevin recuperó la consciencia y un mes después abandonaba el hospital. Muchos le daban por muerto, otros por amputado, algunos por parapléjico… A día de hoy, y a sus 27 años, se está recuperando de las lesiones en un centro específico para ello situado en la Bretaña. La rehabilitación está siendo muy dura, aunque parece que ha recobrado bastante movilidad en el brazo. No obstante, el mayor problema se encuentra en el tronco inferior. Kevin no quiere, de momento, pensar en volver a jugar al fútbol y lo primero es recuperarse al 100 por cien de sus lesiones. Según palabras del propio jugador, se siente un poco ‘bobo‘ con sus piernas. Al menos, el humor no lo ha perdido y ése es el mejor síntoma de que las cosas marchan por buen camino.

Los más cercanos a Anin deben pensar que las desgracias vienen una detrás de otra, pero quién sabe si este fatal accidente le hará una persona más fuerte mentalmente y pueda dejar atrás sus problemas.

20/10/2013

Jaime Bonnail es especialista en fútbol francés y narrador en DEM FM.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s