Héroe de Bosnia

1108584-17552490-640-360ÁLVARO MÉNDEZ | El próximo 9 de noviembre se cumplirán 20 años de la caída del puente de Mostar en la frágil Bosnia-Herzegovina. Aquella fría mañana de 1993, las tropas croatas volaron por los aires el símbolo de la convivencia entre católicos y musulmanes y las dos orillas del río Neretva quedaron cubiertas de escombros y de los pocos restos de cordura y perdón que quedaban en pie. El corazón de los Balcanes llevaba desangrándose ya dos años a causa de una cruenta guerra sin sentido en la que las distintas minorías de la antigua Yugoslavia se enfrentaban hasta las últimas consecuencias en el peor conflicto que ha vivido Europa en su historia reciente.

Mientras el odio se apoderaba del corazón del viejo continente, las masacres y las violaciones de los derechos humanos se cebaban con una población cuyo único deseo era escapar de ese infierno. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron forzados a dejar sus ciudades natales de Bosnia y trasladarse a zonas más seguras del interior. Éste fue el caso de un joven de diez años llamado Vedad Ibisevic, que tuvo que huir de casa junto a su familia cuando Vlasenica, la localidad que le vio nacer, fue tomada por el Ejército serbio. Una vez asentado en Tuzla, su ciudad de acogida, comenzó a dar patadas a un balón con sus compañeros de escuela con la inocencia propia de un niño que no entiende los problemas de los mayores y que sólo piensa en divertirse y jugar.

Inevitablemente, el frente acabó llegando a Tuzla y a la familia Ibisevic le tocó enfrentarse cara a cara con la realidad de la guerra. Sin embargo, a finales de 1995 se declaró el alto el fuego y los cañones fueron silenciados. Tres años y 200.000 muertos después, los bosnios que vivieron para contarlo pudieron respirar aliviados e iniciaron las labores de reconstrucción de sus propias vidas. El pequeño Vedad continuó jugando al fútbol y cinco años más tarde viajó a Suiza, donde ingresó en las categorías inferiores del FC Baden. Después de sólo diez meses cruzó el charco y se afincó en Estados Unidos, donde consiguió hacerse un nombre en el ‘soccer‘.

Con 20 años y una prometedora carrera por delante, el todopoderoso PSG se fijó en él y le trajo de nuevo a Europa. No obstante, la oportunidad de convertirse en toda una estrella le llegó en Aquisgrán, capital del antiguo Imperio Carolingio. Gracias a una fabulosa temporada con el Alemannia Aachen, el 24 de marzo de 2007 pudo al fin cumplir su sueño: debutar con la Selección absoluta de su país. Tras años de infructuosa búsqueda, Bosnia-Herzegovina había encontrado a su Carlomagno particular. Aunque todavía nadie lo sabía.

El verano siguiente recaló en el Hoffenheim, donde en poco tiempo se convirtió en un fijo del once inicial. Su trabajo en ataque y sus goles fueron, en parte, los responsables del ascenso a la máxima categoría del fútbol teutón. En las siguientes cuatro campañas en la Bundesliga cosechó 43 dianas en 92 partidos, un registro sobresaliente que le valió un billete de avión hacia Stuttgart. Bajo la batuta de Bruno Labbadia, Ibisevic logró su definitiva consagración. Pero el mayor éxito estaba por llegar. Y no lo iba a encontrar en los estadios germánicos, sino defendiendo los colores de su país en la lejana ciudad de Kaunas. El pasado martes, el ariete de Vlasenica marcó ante Lituania el gol que dio a Bosnia-Herzegovina su primera clasificación para una Copa del Mundo. Decenas de miles de personas salieron a las avenidas de Sarajevo, a esas mismas calles que otrora se tiñeron de rojo y pólvora, para celebrar que la historia, por fin, había sido benévola con ellos.

Ayer, casi 20 años después de la voladura del puente de Mostar, Bosnia-Herzegovina inauguró una nueva obra faraónica. Un monumento que coloca en su glorioso lugar a quienes apostaron por los terrenos de juego en lugar de los campos de exterminio. Una nueva infraestructura, culminada por Ibisevic pero cimentada en el dolor de tantas personas que sufrieron y murieron a manos de la violencia interétnica. El viaducto hacia el Mundial 2014.

18/10/2013

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2 thoughts on “Héroe de Bosnia

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