Heynckes tuvo una idea

Jupp+Heynckes+Borussia+Dortmund+v+FC+Bayern+zf5BX4VgUbolJULIÁN CARPINTERO | Decidió retirarse en lo más alto. Una vez que se coló en Olimpo de Ernst Happel, Ottmar Hitfeld y José Mourinho –los únicos técnicos capaces de ganar la Copa de Europa con dos equipos diferentes–, Jupp Heynckes pensó que ya era hora de aparcar el fútbol y dedicarle a Iris, su esposa, el tiempo que merecía. Después de una asombrosa carrera como futbolista en la que siempre estuvo al servicio del gol y de una trayectoria en los banquillos en la que se convirtió en siervo de los títulos, el hombre de las eternas mejillas sonrojadas espetaba un inequívoco ‘auf wiedersehen’. Sin embargo, lo que Heynckes no sabía es que su última gran aportación como visionario táctico la había llevado a cabo hacía un año, apenas un mes antes de que el Bayern de Múnich perdiera –con permiso de la que presenció el Camp Nou ante el United– la final más dolorosa de su historia.

Ni en sus mejores sueños se imaginaba David Alaba escuchando el himno de la Champions League en unas semifinales cuando era un niño que, abrigado hasta la nariz, acudía a las instalaciones de entrenamiento del Austria de Viena. Cosas de la vida, en aquella primavera de 2012, el austriaco no sólo partió como titular en la eliminatoria ante el Real Madrid, sino que fue uno de los jugadores más destacados en la victoria del conjunto de Baviera. A pesar de ello, el joven talento, reclutado cuatro años antes por la red de ojeadores del Bayern, no actuó en la zona de ataque como interior. Tampoco en el centro del campo ayudando en la creación. Para sorpresa de propios y extraños, Heynckes le ubicó en el lateral zurdo por delante de hombres a priori más experimentados y naturales en ese puesto como podían ser Badstuber, Pranjic, Contento o el mismísimo Lahm –que se desempeñó en el carril diestro–. Lejos de desentonar, Alaba puso en constantes aprietos a Arbeloa, frenó de manera brillante las acometidas de Di María y batió a Casillas en el primer penalti de una tanda que dejaría la imagen un Mourinho clavado de rodillas en el césped del coliseo blanco. Había nacido un fenómeno destinado a brillar al cobijo de semejante constelación.

La historia de Alaba la escriben el espíritu de superación constante y la inusitada capacidad de adaptación de un chico educado y tímido que luce con orgullo sus raíces y al que sus precoces registros no le han hecho tirar un desmarque a la realidad. Pese a todo, no deja de resultar curioso que una enfermera filipina y un DJ de rap nigeriano se encontraran en Viena para que, fruto de esa miscelánea cultural y amorosa, naciera un niño que, sin tener el pasaporte teutón, ha acabado enarbolando la bandera de la nueva Alemania multirracial y tolerante, precisamente ahora, cuando falta un mes para que se conmemore el aniversario de la infame ‘Noche de los Cristales Rotos’. Su primer apellido, Olatukonbo, ese que no esconde pero que dificulta la ya de por sí compleja pronunciación alemana, explica el porqué de sus genes africanos, una circunstancia que no era del todo común en la Viena de principios de los 2000, cuando Alaba ingresó en las categorías inferiores del modesto SV Aspern. Una temporada le bastó para llamar la atención del Austria de Viena, si acaso la escuadra con más relevancia en el país que hoy es sólo un reducto del antiguo imperio. Y en esas, en 2008, llegó el Bayern, impresionado por su despliegue físico, su explosividad y su potencia en la zona de tres cuartos de campo. Un escalón más, a fin de cuentas.

El 14 de octubre de 2009, cuando todavía tenía ficha con el filial muniqués, llegó uno de los momentos más importantes de su joven carrera, cuando Dietmar Constantini le hizo debutar en partido oficial de la Selección de Austria en la derrota por 3-1 ante Francia. Con 17 años y 112 días Alaba se convertía en el jugador más joven en vestir la camiseta que en su día dignificaron Krankl, Polster o Herzog, por lo que su nombre quedaba ligado para siempre a los anales de la Historia. La temporada siguiente, el siempre defensor de la cantera Louis Van Gaal le incluyó junto a Badstuber, Thomas Müller y Toni Kroos en su plan de rejuvenecimiento del vestuario, aunque en invierno el ‘general’ holandés vio con buenos ojos la petición de cesión del Hoffenheim. Una oportunidad para tener minutos, crecer y reivindicarse en una competición tan exigente como la Bundesliga. La penúltima piedra en el camino para ganarse el respeto de sus compañeros y mirarles de igual a igual.

A día de hoy Alaba es uno de los mayores talentos del fútbol europeo, cuyo mayor mérito ha estribado en su facilidad para adaptarse a un puesto que no era el suyo y que adolece de grandes especialistas desde la retirada de Roberto Carlos. Tras haber cogido el testigo de Lizarazu, el austriaco no puede negar ser una de las debilidades de Guardiola en su proyecto de Bayern campeón. Por ello le da galones y le permite lanzar penaltis por delante de un potencial Balón de Oro como Ribéry o del siempre hambriento Robben. Porque él también es una estrella. Y Heynckes, en su hipotético retiro mallorquín, seguro que sonríe acordándose del día en que le imaginó de lateral…

08/10/2013

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3 thoughts on “Heynckes tuvo una idea

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