Rock N’ Roll crack

balotelli_aoki_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Los buenos cinéfilos recordarán de inmediato la imagen con la sola mención de su nombre. Al fin y al cabo, no se trata de una foto cualquiera. Tomada en noviembre de 1972, la titulada como ‘El banquete de los genios‘ retrata un momento de la comida que George Cukor, famoso en el Hollywood clásico por su infinita hospitalidad y dotes para ejercer de anfitrión, celebró en su casa de Los Ángeles junto  a varios contemporáneos suyos.

Al banquete concurrieron leyendas del celuloide como Robert Mulligan, William Wyler, Jean-Claude Carrière, Robert Wise, Serge Silberman, Rouben Mamoulian, Billy Wilder, George Stevens o Alfred Hitchcock. Junto a ellos, sentado entre los dos últimos en el centro de la imagen y sosteniendo un puro en la mano izquierda, el único representante español. Luis Buñuel, que se encontraba en la soleada California con motivo de la presentación de ‘El discreto encanto de la burguesía‘, confesó no sospechar nada de lo que se cocía cuando el considerado fundador de la comedia refinada se dirigió a él con lo que parecía una invitación desinteresada. Fritz Lang no pudo ir y John Ford tuvo que marcharse antes de la foto. Pese a todo, sigue siendo una de las imágenes con mayor presencia de talento que se conocen.

No faltará quien se lo tome como un sacrilegio, pero algo similar ocurre con la imagen de arriba. Si no en cuestión de talento, por el hecho de que sus protagonistas constituyen dos auténticas personificaciones de la locura. De un lado, Steve Aoki, contrastado DJ y productor musical, pasaporte estadounidense con rasgos orientales, actual exponente del panorama electrohouse que debe buena parte de su fama a unos sets delirantes donde sólo a través de una barca hinchable se pueden capear las salpicaduras de merengue y los regueros de champagne. Del otro, el futbolista Mario Balotelli, para quien no hacen falta presentaciones.

Tan cómplice momento fue captado en julio de 2013 en la discoteca Cavo Paradiso, situada en la isla griega de Mikonos, durante los últimos compases de las vacaciones del italiano antes de volver a la disciplina de Milanello y comenzar la pretemporada. Y aunque la relación de amistad que le une a Steve Aoki, su evidente gusto por la música electrónica y un parecido razonable a otra de las grandes figuras de la industria, Green Velvet, lo cierto es que el comportamiento de Balotelli es más propio de una estrella del rock. Pudimos comprobarlo por enésima vez el pasado fin de semana durante la última jornada de la Serie A.

Sucedió al término del encuentro disputado el domingo entre Milan y Nápoles con ocasión de la cuarta jornada de la Serie A. Un partido que el cuadro local terminó perdiendo ante los de Rafa Benítez por 2-1 y en el que su mediático punta había jugado un papel fundamental después de fallar el penalti que habría supuesto el gol del empate y, por tanto, la posibilidad de puntuar mínimamente. Y así trascurrieron los minutos hasta el final del partido, cuando un frustrado Balotelli se dirigió hacia el árbitro del mismo modo en que Axl Rose, Liam Gallagher o (según lo que se entienda por las palabras ‘estrella‘ y ‘rock‘) Ramoncín se hubiesen acercado a un paparazzi molesto y, como si de un Ron Galella con trencilla se tratase, y le profirió toda una retahíla de insultos y amenazas que desencadenaron su expulsión inmediata y un sanción posterior de tres partidos a instancias del juez deportivo Gianpaolo Tosel en concepto de “expresiones injuriosas e intimidatorias” y “comportamiento incorrecto”.

Hasta tal punto estaba metido Balotelli en el partido que pudo ser la mera presencia de contrincantes napolitanos sobre el terreno de juego quien lo llevase en volandas hasta Luca Banti  y le condujeran a soltar lindezas de la talla de “¡Te la haré pagar!”, tan típicas del sur de Italia. Palabras que resumen un extenso capítulo de la biografía de ‘Super Mario’ relacionado con los escándalos y que, al menos referido a su faceta musical, completan los tórridos pasajes donde se cuentan los amoríos con modelos y ‘misses‘ de toda nacionalidad y color de piel, y las páginas dedicadas a excentricidades que pasan por encargar un estatua suya a tamaño real hecha de platino y piedras preciosas que preside el ático de la casa que el futbolista posee al norte de Brescia.

Ahora dicen que Galliani se está planteando ponerle un psicólogo que le ayude a modificar su conducta. A él, que tantas veces se le ha calificado de incorregible. Que tengas suerte, Adriano…

25/09/2013

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