Una historia de dibujos animados

Kun Agüero Manchester CityDAVID LÓPEZ PALOMO | Hay jugadores que parecen sacados de series de dibujos animados, retratados con el pincel de algún celebre japonés que se conforma con crear historias apartado del balón. Utilizando una paleta y obviando el cuero. Creando ilusiones entre algunos de esos pequeños que se empaparon viendo el trazado de la tinta en la televisión, pero que también convirtieron los sueños de aquel creador de entelequias en realidad, en carne y hueso. En algo palpable, que tiene mucho de fantasía, de imaginación, de irreal. Incluso en marcos incomparables, como el del pasado domingo entre City y United, donde Agüero fue de nuevo ese personaje de ‘anime‘ anotando dos de los cuatro tantos que macaron los de Pellegrini.

En un arrebato narrativo, su inclusión como personaje de ciencia ficción nace en una casa compartida con siete hermanos, sin mando que pudiera sustituir la algarabía de una familia humilde por falta de liquidez, no por voluntad propia. En un barrio de Quilmes, donde la chavalería le bautizó como ‘Kun‘ en honor, precisamente, a unos dibujos animados. Su sobrenombre en los partidos organizados en la calle, donde las mochilas se llenaban de libros para aguantar el envite de la pelota y no como instrumento de estudio.

Agüero sobrevivió entre la precariedad de los clubes de Loma Alegre y Los Primos antes de llegar a Independiente. Gracias a unas botas Puma que Santa Claus le había dejado a los seis años en su casa. Las mismas que utilizaba Martín Palermo, su ídolo de la infancia, su espejo. El mejor lejos de Europa.

El bueno de Agüero, ya por aquel entonces con una tele donde recuperar su infancia, miraba a la liga argentina como el objetivo prioritario. Sin saber siquiera dónde estaba Manchester o quién jugaba en el Barcelona. Pero, precisamente, desde la Ciudad Condal llegó el que sigue siendo su compañero de habitación en la Selección argentina, al que conoció en una concentración de las categorías inferiores, por error incluso. Le llegó a preguntar a Messi quién era. “Yo veía el fútbol de acá y claro, no tenía ni idea de quién era él”, declaró poco después.

La vida, sin embargo, los separó. Quizá como tiende a ocurrir en las buenas series. O simplemente porque sería un abuso tener a los dos juntos en un mismo equipo. Bastó con verlos enfrentarse en la Liga española vestidos de rojiblanco y blaugrana, antes de que Agüero decidiera partir definitivamente. Ya convertido en personaje real. De esos a los que gusta comprar Aston Martin y jugar al golf.

Esos pequeños detalles, sin embargo, no acaban con la vigencia de una historia a la que le quedan muchos capítulos por escribir. No sólo hereditarios, por su matrimonio con la hija de Maradona, sino también por el marco en el que se circunscribe el relato. Manchester, la única ciudad donde se pueden romper los sueños en el teatro en que se crearon. Desde la casa de enfrente. Con la magia con la que se deshizo de los ‘red devils’, haciéndolo fácil. Con esa fantasía tan característica en la que se fijó Florentino para que pasara a formar parte de su galaxia, pero, que, finalmente se vistió de ‘sky blue’. Precisamente, con Pellegrini de entrenador. Coincidencias que, independientemente de como siga la historia, podrían acabar dando al traste en la Champions. ¿O se les ocurre una forma mejor de continuar el relato?

23/09/2013

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