Sacrificio fallido

Celtic v FC Shakhter Karagandy - UEFA Champions League Play-offs: Second LegÁLVARO MÉNDEZ | Contra todo pronóstico —y gracias a Dios, por supuesto— el Celtic de Glasgow logró dar la vuelta al 2-0 en contra cosechado en Kazajstán ante el exótico Shakhter Karagandy. Un gol de Forrest en los últimos compases del partido llevó la euforia a las gradas de Celtic Park cuando ambos equipos ya pensaban prácticamente en la condena del tiempo extra. Lo llamativo de esta eliminatoria no ha sido, sin embargo, el resultado final. Previsible a pesar de la épica, cualquiera habría apostado por los pupilos de Neil Lennon hace un par de semanas. Lo que conmocionó a media Europa fue que, antes del primer encuentro, los jugadores del conjunto asiático —sí, asiático— sacrificaron una oveja antes del partido de la ida en los vestuarios del Shakhtyor Stadium.

Resultó. En el partido de vuelta el equipo kazajo tenía pensado repetir un ritual similar con el objetivo de certificar la clasificación para la fase de grupos de la Champions League, pero los medios de comunicación del Reino Unido, el club católico y la UEFA dieron la voz de alarma. Entres bromas y declaraciones fanfarronas del entrenador del Shakhter, Viktor Kumykov, la segunda ofrenda finalmente no se llevó a cabo: “Por lo que sabemos, en Escocia la agricultura está muy desarrollada, por lo que no debería ser un problema encontrar una oveja”.

Sin sangre derramada, no hubo gesta. ¿Capricho de los dioses? ¿Mera casualidad? Los más irónicos y sarcásticos pensarán entre risas que no se clasificaron por esa misma razón. Los más comprometidos con el reino animal verán en ello un acto de brutalidad humana inadmisible. Pero muchos son los filósofos y sociólogos que, como el mismo René Girard, han encontrado en el sacrificio el motor que mueve las sociedades, la vida y el mundo. Y, como no podría ser de otra manera, el fútbol.

La oveja que los jugadores del Shakhter Karagandy sacrificaron antes del partido de la ida.

La oveja que los jugadores del Shakhter Karagandy sacrificaron antes del partido de ida.

Durante las sucesivas fases de la historia se ha legitimado la violencia —directa o indirectamente— para implantar sucesivos órdenes culturales y distintas etapas cronológicas. Las crisis y los saltos de una a otra siempre se han resuelto de la misma forma: a través del sacrificio real o sustitutivo de una víctima arbitraria. El ritual consiste en una catarsis colectiva en la que una masa mimética y unánime señala y asesina a un sujeto que, como la oveja, es ejemplo de pureza, inocencia, inofensividad. Con el derramamiento de sangre se libera de golpe al Dionisos que se esconde en lo más profundo de la naturaleza humana y se hace retornar el orden social, en el que la congregación homicida olvida por completo su culpabilidad.

Ejemplos de chivos expiatorios sobran. Y no hace falta recurrir a la sagrada Biblia o a la literatura de El señor de las moscas para comprobarlo. El Rey Swazi, por ejemplo, tras una época de malas cosechas elegía a un sujeto extranjero que se acercara a los dominios de la tribu. Durante un corto período de tiempo se le dejaba barra libre para violar todos los tabúes y transgredir las normas, tras lo cual era brutalmente sacrificado en una ceremonia dantesca de máscaras y bailes en la que todos los miembros del pueblo se manchaban con la sangre de la víctima. Sólo así los dioses quedaban plenamente saciados y regalaban a la tribu la paz y la prosperidad.

En la sociedad moderna en la que vivimos, la sangre se ha disfrazado con el griterío y las pancartas, mientras que la muerte ha encontrado sus sustitutos en los despidos, los exilios y las degradaciones. Pero el rito sacrificial sigue siendo el mismo, con la misma carga simbólica necesaria para su éxito. Así, la política, la economía y la guerra dejan cada año decenas de chivos expiatorios en las cunetas.

Todo ello encuentra su fiel reflejo en el mimético universo balompédico. Las aficiones unánimes y los medios de comunicación señalan como en Fuenteovejuna a los culpables —que no tienen por qué serlo—. Su eliminación, en la que participan todos los miembros de la comunidad, inaugura una nueva etapa de ilusión y cohesión. El Shakhter perdió porque el cordero no fue eliminado. Sustituyan ‘Shakhter’ por el equipo que deseen y ‘cordero’ por el técnico/portero/defensa/delantero que más portadas cope. Esto, seguramente, ya no les parezca a ustedes tan descabellado.

30/08/2013

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