Exilios de cartón

torres-mataMARIO BECEDAS | Está de actualidad irse. Fuera. Emigrar de España para ser alguien. Si ya es difícil conseguirlo aquí, complicado lograrlo en países precedentes en el orden mundial. Es en el trasiego de equipajes donde surge el eterno debate entre los que ‘tienen que irse‘ y el espíritu aventurero de los mismos que proclama el Gobierno. De todo hay, pero lo que está claro es que, si las maletas antes eran de cartón entre los exiliados españoles, ahora son las expectativas las fabricadas con el mismo material. Se doblan con facilidad y se echan a perder por completo con el agua.

Hasta hace no tanto era un hito marcharse a los suburbios de la City para hacer gloria y fortuna. Un salto de calidad al aprendizaje del idioma y a la inmersión en un cosmopolitismo atroz. En el peor de los casos, la cosa podía no salir bien y se regresaba a la patria con un patrimonio exultante: cuatro vocablos anglosajones, gran experiencia en el sector de la hostelería y, las más de las veces, con la cartilla paterna más menguada. Quizá luego fuese muy cool volver, porque siempre se vuelve, al Madrid de las ratas y los guijarros mordedores dándoselas de dandi por desayunar frente a Lord Nelson algún que otro fin de semana.

Hay mejores destinos que Reino Unido para irse. De hecho, al otro lado del Canal de la Mancha ni siquiera la barrera millonaria del fútbol salvaguarda del riesgo de quedarse a la intemperie moral. Si bien es cierto que nuestra desgastada piel de toro ha constituido una fabril industria exportadora de talento a la Premier, la realidad en las tierras británicas puede no ser tan halagüeña. Hubo un tiempo para soñar, los años de las facilidades. Rafa Benítez puso un andamio en Liverpool y los españoles empezaron a conquistar las costas de Isabel II con notorio éxito. Fernando Torres, Xabi Alonso o Álvaro Arbeloa eran nombres impronunciables que se empezaban a colar en los tabloides de la Pérfida Albión.

Pero el éxito es efímero y ahora gran parte de esos nombres han regresado al calor del hogar, si no han escogido sitios más mediterráneos aún como la Nápoles de Benítez. Del devenir de las temporadas se colige que, al final, los que triunfan en las Islas lo hacen porque son buenos, no porque son españoles. Un axioma que hemos descubierto cuando ya se proyectaba una autovía entre Finisterre y Portsmouth. Si Michu es un fenómeno divino en el Swansea, sería un tamaño error creer que todos los aventureros hispánicos son una especie de Lángara maravillando con goles imposibles por el destierro. Las deformaciones esperpénticas de la ‘Marca España’ consiguen rescatar al más prolífico Valle-Inclán.

Puede ser este el caso del propio Torres y de Juan Mata. Jugadores ambos de contrastada calidad, cuyo periplo londinense en el Chelsea está en la fase de estertores propia de la agonía. Si bien el ex del Valencia aguntaba el tirón y el año pasado fue clave, ‘el Niño’ ha sufrido más de lo debido en un equipo en el que no pega. Los goles de ambos para sujetar una Europa League que Stamford Bridge no quería les ha puesto en el ojo del huracán, portugués en este caso. Es el club de Roman Abramovich un nuevo rico extravagante, de los que prefieren caer eliminados en Champions con todo el ruido y fanfarria que ganar un título continental menor gracias a los españoles. Particularidades de barrio burgués, quizá.

El DNI español tampoco ha ayudado en este caso a los dos futbolistas a ganarse el favor de Mourinho, que de buen seguro quedaría espantado al oler la cantidad de tortillas de patata que ya se cocinan en los alrededores del Támesis. El resultado de esta trágica receta está a la vista de todos: ambos estandartes de lo que fue un pasado tan glorioso como engañoso y breve son ahora la ganga (visto en la prensa) que ofrecer a media Europa para que no acaben arrastrándose por el vestuario como estantiguas de la Armada Invencible. Tantos paseos con el gorro de lana por Piccadilly Circus leyendo a Murakami para acabar encomendándose a Melancólicos o Artes Gráficas. Su exilio de cartón destrozado por la lluvia pronto se verá las caras con otro español en el exilio que baila con los alambres, Pep Guardiola. Mientras, Torres y Mata se acordarán de los falsetes de Juanito Valderrama en ‘El emigrante’, sólo que esta vez ha tenido que ser un portugués el que nos cante la copla.

29/08/2013

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