El Mourinho del Palmeral

fran_escriba_recortadaFIRMA DE VÍCTOR ÁLVAREZ | Mano derecha de Quique Sánchez Flores en GetafeValencia y Atlético de Madrid, en 2011 Fran Escribá decidió que tras cazar en manada durante siete temporadas había llegado el momento de hacerlo en solitario. Sólo un año después aceptó el reto de reflotar a un histórico del fútbol español que había perdido el lustre después de dos amargas décadas en el averno.

Una temporada en el cargo le bastó para protagonizar la mejor primera vuelta de la historia de la categoría de plata y convertirse en héroe de una ciudad. Tras 22 años de travesía por el desierto, el Elche volvía a estar en Primera.

Francisco Escribá se destetó en las categorías inferiores del Valencia y, aunque nunca pudo cumplir su sueño de debutar en Mestalla, fue convocado en varias ocasiones por la Selección española juvenil. “No era del todo malo”, confiesa. Tras abandonar la capital del Turia probó suerte en varios equipos de Segunda B y Tercera hasta que finalmente colgó las botas y se dedicó al estudio, casi obsesivo, del deporte que le quitaba el sueño. Amante de los pequeños detalles, inició su carrera como entrenador en el Buñol C.F. mientras se instruía en el curso nacional de entrenadores. Una vez titulado probó su gran pasión por la táctica en los banquillos de la cantera ‘ché‘, que en pocos años pasó a tutelar como Director General. Los que trabajaban con el joven técnico a diario aseguraban que “no se le escapaba una” y poseía la cualidad de exprimir virtudes potencialmente ocultas entre sus jugadores.

En 2004 se incorporó al staff técnico de Quique Sánchez Flores como segundo entrenador y fue junto al ex jugador del Real Madrid con quien forjó, durante siete exitosas campañas, su santo y seña en las pizarras.

El 11 de junio de 2012 se anunció el fichaje de Escribá como primer entrenador del Elche entre runrún y escepticismo. Su desconocido cartel y las urgencias ilicitanas vislumbraban que el proyecto no tenía visos de recoger frutos en la temporada del debut. Aunque su sello de juego, en el que la defensa y el contraataque funcionaban como un reloj suizo, pronto hizo atisbar que el milagro era posible.

Historias paralelas: el entrenador portugués que actualmente dirige al Tottenham, André Villas-Boas, en sus inicios como técnico asistente trabajó junto a Bobby Robson en el Oporto, hasta que el lord inglés se marchó en 1996 a dirigir el Barcelona con José Mourinho como segundo entrenador-traductor. Años más tarde, en 2002, fue Mou quien reclamó a Villas-Boas para que le ayudara a hacer del Oporto un grande de Europa. Desde entonces José y André, técnicos precoces, trabajaron codo con codo de la misma forma que lo hicieron Quique y Fran. Binomios similares que, a la postre, acabaron demostrando ser la ‘crème’ de la ‘crème’.

La influencia de Sánchez Flores en Escribá es evidente, al igual que la de Mourinho sobre Villas-Boas. La eterna diatriba que tanto gusta de comparar al maestro con el pupilo…  Aunque si Fran tiene buqué de otro técnico es de José Mourinho.  Escribá es un entrenador con carácter y semblante hierático, en eso se parecen poco. Aunque en el cuerpo a cuerpo sus futbolistas lo tachen como un hombre dialogante y “terriblemente cercano”. La disciplina es su libro de cabecera y cada entrenamiento lo prepara como si fuera el último, le gusta tener todo bien atado por nimio que parezca.

Una concepción de la brega y filosofía similar a la del actual entrenador del Chelsea, con el que ya le han comparado varios de los que han estado a sus órdenes. En lo táctico es un confeso admirador del contragolpe, siempre basado en una defensa numantina con la que implica del primero al último de su plantel. Cada gol en contra es una puñalada en su orgullo, lo cual dice mucho del carácter competitivo del entrenador valenciano. Pese a todo, Mourinho solo hay uno, The Special One no tiene parangón en la parcela mediática, de la que huye el comedido míster español al menor resquicio.

Hace algo más de un año los más optimistas podían soñar con el ascenso del Elche de Escribá, pero no del modo en que se produjo. Una temporada de récords con la que se hizo justicia en un club que los últimos años le había tocado vivir siempre la cara más amarga del deporte. Equipo que nunca se olvidará en la ciudad de las palmeras.

Esta temporada el mariscal franjiverde tiene una obsesión, y no es otra que conservar el bloque con el que logró el ascenso de manera impecable. “Con los míos voy a muerte”, declaró en más de una ocasión el pasado ejercicio. Pese a todo tendrá que anteponerse a las importantes bajas de Xabi Etxeita (Athletic), Jordi Xumetra (Levante) o Javier Palanca (Numancia). Para ello contará con nuevas caras desfogadas en Primera como Manu Del Moral, Rubén Pérez, Toño, Botía o Domingo Cisma, a los que tratará de inculcar la obligación de que el proyecto ilicitano eche raíces y se convierta en una realidad a base de pico y pala. “No hay destino sin trabajo”. Fran Escribá se enfrenta al hermoso reto de continuar haciendo historia en el Martínez Valero y no parar de crecer. ¿Por qué conformarse con una campaña de traca pudiendo dinamitar la Liga?

18/08/2013

Víctor Álvarez es redactor de Deportes en Terra.

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8 thoughts on “El Mourinho del Palmeral

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  5. Ya era hora que alguien hablara de este pedazo de entrenador, desconocido para la mayoría. Me sumo a las felicitaciones por el escrito

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