Intifada azulgrana

Barça2ÁLVARO MÉNDEZ | Pasta, pasta y más pasta. Sin lugar a dudas, las giras de rigor que los grandes equipos de Europa programan para esta época del año contribuyen más a autobombismo’ y a motivos económicos que a razones puramente deportivas. Estados Unidos, Sudeste asiático, China y demás exóticas localizaciones son escenario estos días de insulsas pachangas y partidos con poco ritmo que sirven, únicamente, para engrosar las arcas del poderoso y para que los chavales del filial se asomen a la titularidad antes de que los fichajes del verano les condenen al ostracismo de la temporada regular.

Sin embargo, muy de vez en cuando, julio y agosto deparan muy gratas sorpresas. La de este año llega de la mano de un club que ha sido trágicamente golpeado por la fatalidad del destino, el FC Barcelona. Sin bien la empresa de Sandro Rosell ha sido duramente criticada en esta misma sección por su multimillonario —e irrespetuoso— acuerdo publicitario con Qatar Airways, esta vez no queda otra que reconocer la buena voluntad que, en principio, parece esconderse detrás del Peace Tour, una mini-gira que llevará a los discípulos del novato Tata‘ Martino a recorrer Tierra Santa con el fin de que el balón sustituya al endémico odio irracional que se interpone entre israelíes y palestinos.

Tras aterrizar en el aeropuerto Ben Gurion de Tel-Aviv pasado mañana, la delegación azulgrana cruzará a Cisjordania y será recibida por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas. Esa misma tarde la comitiva culé se desplazará a Hebrón, donde centenares de niños palestinos podrán jugar con las estrellas del Barça en los distintos partidos y talleres balompédicos que acogerá el Estado Municipal de Dura. Quizás los padres de esos mismos chavales les contarán a Messi, Neymar y compañía que hace 20 años un terrorista israelí entró en la Tumba de los Patriarcas —o Mezquita de Abraham— y asesinó a sangre fría a 29 palestinos que se encontraban allí rezando. O que día a día, en el colmo de su afán expansionista y racista, los colonos que viven en los asentamientos judíos en medio de la ciudad arrojan cerdo y alcohol a los transeúntes que realizan sus compras en el mercado de Hebrón. Tal vez puedan darse cuenta de que se encuentran en una ciudad blindada tomada por el Ejército hebreo en la que cerca de 8.000 militares defienden a los 800 judíos que viven en los asentamientos de la localidad.

Al día siguiente, los jugadores se desplazarán a la zona israelí de Jerusalén, donde serán recibidos por el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Simon Peres. Cuando el astro rey se esconda tras la dorada Mezquita de la Roca, la comitiva barcelonista llegará al Bloomfield Stadium de Tel Aviv, donde unos 12.000 niños disfrutarán con el partido de exhibición que dispute el FC Barcelona y una selección de jóvenes del Centro Peres por la Paz. Al contrario que en Hebrón, seguramente haya entre el público quien recuerde a los azulgranas que fueron los palestinos quienes hacían explotar autobuses-bomba en el centro de la ciudad o que son ellos quienes han de correr hacia los refugios para no perecer bajo las lluvias de cohetes Qassam que llegan desde la Franja de Gaza. ¿Sería entonces la del Barça una ‘intifada azulgrana‘ en apoyo a Palestina’?

En el otro extremo se encuentran algunas organizaciones pro-boicot a Israel, que han llegado incluso a quemar elásticas del Barcelona defendiendo que con este tipo de acciones se favorece una injusta igualación entre ocupante y ocupado. Piromanías aparte, ¿se sostendrían sus argumentos? Quizás. Pero, paradójicamente, la llegada del Barcelona a Tierra Santa coincide con un acercamiento sin precedentes en los últimos tiempos entre Palestina e Israel. Un nuevo proceso de paz que ponga fin a la expansión ilegal del Estado hebreo en suelo cisjordano podría estar gestándose en estos momentos, aunque todavía quedan nueve meses de negociaciones entre ambas partes. Es sólo un paso, pero que haya un espacio para el diálogo en el lugar más caliente del planeta podríamos considerarlo como todo un hito. ¿Por qué no celebrarlo con un partido de fútbol?

01/08/2013

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One thought on “Intifada azulgrana

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