Addio, Firenze!

joveticJULIÁN CARPINTERO | Siempre decidida a echarnos una mano cuando nos bailan los conceptos, la Wikipedia define el síndrome de Stendhal como una “enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar”. Sin embargo, y hasta donde ha trascendido en los medios, Stevan Jovetic no ha sufrido ningún episodio de estas características en su decisión de cambiar la bella Florencia por la fabril Manchester. Pese a todo, ‘Jo-Jo’ ha dicho ‘adiós’.

Todavía no se ha cumplido una semana desde que la Fiorentina hiciera oficial el traspaso del habilidoso atacante a las filas del Manchester City. La operación, con la que se llevaba meses especulando, se cerraba en 22 millones de libras más otros dos en función de una serie de objetivos que, a buen seguro, Stevan y su nuevo club acabarán cumpliendo. Millón arriba, millón abajo; nada que el Sheik Mansour bin Zayed Al Nahyan (pese a lo que pueda parecer no está escrito en pársel) no pueda permitirse. El caso es que Manuel Pellegrini ya tiene a su disposición a ese ‘trequartista’ –como los italianos llaman a esos jugadores que oscilan entre mediapuntas y segundos delanteros– que tanto ha usado a lo largo de su carrera. Y para muestra, tres botones: Riquelme, Van der Vaart e Isco.

Si de algo puede preciarse el técnico chileno, aparte de tener a su disposición una plantilla de garantías para asaltar la Premier, es de ser el Ingeniero Civil con el paladar futbolístico más refinado del mundo, y la contratación de Jovetic así lo atestigua. De acuerdo que el ex técnico del Málaga no ejerce como mánager en el Etihad Stadium, pero Txiki Begiristáin y Ferrán Soriano, los respectivos directores deportivo y financiero del conjunto ‘sky blue’ no levantan ningún teléfono sin contar con su aprobación.

No obstante, éste no parece un capricho más en la ostentosa lista de la compra que cada verano elabora el jeque de los Emiratos Árabes Unidos. A sus 24 años, Jovetic ha hecho ya méritos de sobra como para dar el salto a un club grande –o recientemente grande, como lo es el Manchester City– de Europa. El que hasta hace un mes era el ídolo del Artemio Franchi vive y juega con una madurez impropia para su edad, una cualidad que debería ser antinatural para alguien al que le tocó nacer en Podgorica a finales de la década de los 80 y que pasó su adolescencia con el anhelo de una identidad con la que formar su personalidad. A ‘Jo-Jo’ no le dio tiempo a sentirse yugoslavo, puesto que antes de que cumpliera los dos años la república socialista que había ideado Josip Broz, ‘Tito, se disgregó dejando paso a un sinfín de pequeños estados que reclamaban su independencia. A partir de ese momento, Jovetic y todos los habitantes de Montenegro pasaron a compartir nación junto a sus vecinos de Serbia y, precisamente, bajo esa denominación el país acudió al Mundial de Francia de 1998, donde una de sus estrellas fue, para más inri, el futbolista montenegrino más importante del momento: Predrag Mijatovic. No sería hasta el 3 de junio de 2006 cuando Montenegro obtuviera la independencia de Serbia de manera oficial, después de que un plebiscito popular respaldara con más de un 55 por ciento el derecho de autodeterminación del pequeño país balcánico. Jovetic podría defender, por fin, la bandera que de verdad amaba.

En aquel verano de la independencia montenegrina Stevan Jovetic tenía únicamente 16 años, pero desde el Partizán de Belgrado ya vislumbraron el potencial que guardaba tras su enigmática e imberbe sonrisa. El adjetivo ‘meteórico’ se quedaba corto para hacer referencia a su carrera: recién cumplida la mayoría de edad se convirtió en el capitán más joven en la historia del Partizán y con 19 el cuadro viola ponía sobre la mesa algo más de 8 millones de euros para llevárselo a la Toscana.

Al abrigo del elegante y virtuoso Cesare Prandelli se convertiría en el hombre que ocuparía el corazón de los aficionados de la Fiorentina, huérfanos sin un Batistuta que llevarse a la boca. Sólo una inoportuna rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha pareció ralentizar su inminente aterrizaje en la elite continental, que ya suspiraba por él después de la gran Champions League que ‘Jo-Jo’ realizó en 2010. Pero el niño que idolatraba a su compatriota y compañero de selección Mirko Vucinic volvió con más fuerza que nunca y a punto estuvo de colocar a la ‘Fiore’ en puestos de Champions League. En esas apareció el Manchester City, como podía haber llegado cualquier otro gigante del fútbol europeo. Sólo era cuestión de tiempo.

Ya es un hecho. La afición viola no celebrará más goles de Jovetic, al que cariñosamente comparaban, por su peinado, con el guitarrista de Queen Brian May. Pero por todos es sabido que si ‘Jo-Jo’ no sufrió en su día el síndrome de Stendhal con las obras de Botticelli, Tiziano, Da Vinci o Caravaggio en la Galería de los Uffizi, difícilmente se verá afectado por él en Manchester, donde Agüero, Negredo, Silva o Toure Yayá son los máximos exponentes del arte en la ciudad. Con permiso de Oasis, claro, pero ya saben que a Jovetic le tira Queen.

25/07/2013

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3 thoughts on “Addio, Firenze!

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