Héroes de Mesopotamia

FotoSketcher - u20iraqÁLVARO MÉNDEZ | Metidos de lleno en pleno período estival, les propongo un pequeño ejercicio de evasión. Por un solo momento, dejemos de lado el mediático fichaje de Villa, el lifting rejuvenecedor del Real Madrid y los sabrosos piques dialécticos entre técnicos culés. Porque, aunque parezca mentira, el fútbol es algo más profundo que todo aquello que sirve de morboso pitido inicial a los espacios deportivos vomitados por las grandes empresas informativas del país. Existe un más allá. Afortunadamente, el fútbol de las categorías inferiores suele escapar con mayor asiduidad al monopolio económico de los grandes torneos internacionales para regalarnos pequeñas hazañas impensables en las competiciones absolutas.

Tras el rotundo éxito cosechado por La Rojita en Israel, todos los focos apuntaron a Jesé, Deulofeu, Óliver Torres y el resto de jóvenes que desembarcaron en Bizancio para disputar el Mundial sub-20. Pero una fatídica tanda de penaltis en los cuartos de final ante Uruguay se llevó por delante 23 imberbes ilusiones de revalidar los triunfos cosechados por los hermanísimos mayores. Cosas del destino —espero que se capte la ironía—, el torneo continuó a pesar de la derrota española. Y lo hizo con una sorpresa mayúscula.

Desgraciadamente popular por el ruido de las bombas y los fusiles, el nombre de Irak resonó en el campeonato prácticamente desde el primer día. La selección mesopotámica finalizó primera en un grupo donde también participaban las potentes Chile, Egipto e Inglaterra. ¿Por qué no soñar? En el tiempo extra de los octavos de final se impusieron a Paraguay y no se arrugaron en la agónica tanda de penaltis en cuartos ante Corea del Sur. Equipos de la talla de España, Portugal, Colombia o Nigeria habían perecido ya en las mismas rondas en las que Irak estaba triunfando. Muy pocos hubiesen imaginado que los chicos de Hakeem Shaker iban a colocarse entre los cuatro mejores combinados del mundo. En semifinales, ante Uruguay, tocaba hacer historia. De nuevo, los 120 minutos no arrojaron un vencedor y el finalista hubo de decidirse desde el centro del área. Esta vez la lotería no les sonrío y las esperanzas de todo un país se esfumaron tras el error definitivo de Saif Salman. No pudo ser. El partido contra Ghana por el tercer puesto con triste desenlace fue un cruel purgatorio para un grupo de jóvenes que tuvo la gloria a 11 metros.

Sin embargo la derrota deportiva supo a triunfo moral. Fueron muchos los aficionados que se echaron a las calles a orillas del Tigris y el Éufrates para celebrar una cuarta clasificación épica en la historia de los Mundiales sub-20. Y más aún teniendo en cuenta la masacre que unos días antes se había cebado con el fútbol irakí. El mismo día del debut, un comando antiterrorista de los SWAT irrumpió en el entrenamiento del Karbalaa FC —equipo del meta internacional Ali Yaseen— disparando a algunos miembros de la plantilla y del cuerpo técnico. El entrenador Mohammed Al-Jaboury no pudo recuperarse de las heridas sufridas y falleció una semana más tarde. Caprichos del destino, el que había sido su portero durante la pasada temporada estaba celebrando junto a sus compañeros de selección la clasificación para la siguiente ronda del Mundial. Si no hubiese sido elegido, Ali Yaseen podría haberse encontrado perfectamente entre las víctimas del tiroteo.

Por la delicada situación en que se encuentra el país, el cuarto puesto logrado por Irak en el Mundial sub-20 supone una gesta balompédica sin precedentes en la historia reciente. No hay que olvidar que muchos de sus jugadores apenas tenían ocho o nueve años cuando sus ciudades fueron invadidas por las tropas estadounidenses en 2003. Por desgracia, sus cortas vidas han estado marcadas por la férrea dictadura de Sadam Husein, por la sombra de la guerra permanente y por la violencia fratricida entre sunitas y chiítas.

Evidentemente, el fútbol es sólo un juego. Pero un juego capaz de transformar las tragedias en alegrías, de ofrecer oportunidades a quienes se las merecen e —incluso— de salvar vidas. Ali Yaseen jamás olvidará el día que fue llamado para representar a su patria en el Mundial sub-20.

18/07/2013

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