Quique Peinado: “Algunos dirigentes de medios deberían irse a la puta calle”

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ENTREVISTA A QUIQUE PEINADO | Políticamente incorrecto, jugador de baloncesto frustrado y tuitstar, Quique Peinado, escritor del libro ‘Futbolistas de izquierdas’, hace tiempo que dejó el periodismo convencional para trabajar en lo que a realmente le gusta a él, tal como hace en ‘Esquire’, ‘Rolling Stone’, ‘Forbes’ y ‘Gigantes’. Firme en sus convicciones y vallecano hasta la médula, entre caña y caña lanza bien a canasta cuando se le pregunta. No duda, dispara con certeza y convicción. Aquí el tanteo.

PREGUNTA: ¿En qué momento de la vida Quique Peinado se da cuenta de que tiene que ser periodista deportivo?

RESPUESTA: Cuando siento la certeza de que no puedo ser jugador de baloncesto. Fue pronto. La inmensa mayoría de los periodistas deportivos seríamos deportistas si hubiéramos podido serlo.

P: ¿En qué momento de tu vida piensas ‘hasta aquí hemos llegado’ y te divorcias del periodismo deportivo activo, como nos dijo el propio Fermín de la Calle?

R: No es un momento determinado. Cuando me voy de Marca TV mi idea era ponerme a trabajar por mi cuenta, hacer colaboraciones, y cogí tres o cuatro cosas que me daban la pasta para mantenerme, porque me gustaba la idea de trabajar desde casa. Esto duró exactamente dos meses, porque me llamó Toni Garrido para ‘Asuntos Propios’ y yo siempre he querido hacer guiones de radio. Siempre. Me gustaba más que el periodismo deportivo, pero es difícil entrar. Aunque, claro, te llama Garrido… Incluso si hubiese estado trabajando en cualquier sitio lo hubiese dejado para ir a trabajar con él. Eso seguro.

Pero vamos, es una cosa de la que con el tiempo me ha ido aburriendo un poco, me he desencantado…. Y, además, creo que no tengo mucho hueco en el periodismo deportivo de ahora. Un hueco para ganar un poco de dinero, vivir medianamente bien y hacer cosas que a mí me gusten. Fue un divorcio común. El periodismo deportivo se ha divorciado de mí y yo de él. Estamos en paz.

P: Has trabajado como guionista para ‘laSexta‘. ¿Crees que esa actividad polivalente es una base fundamental para cualquier periodista?

R: A mí me está funcionando, me va guay. Estoy en el programa y es una bendición. Estoy completamente feliz y me encanta. Además, me viene bien el sobresueldo del periodismo deportivo. Escribir de deporte para revistas generalistas es algo que me gusta. He escrito para ‘Esquire‘, ahora para ‘Rolling Stone‘, empiezo en ‘Forbes‘ este mes, voy a empezar un libro también… Y en la revista ‘Gigantes‘. En las tres primeras escribo temas que están muy bien, que te los maquetan muy bien y es el periodismo deportivo que a mí me gusta hacer y que realmente no tiene cabida en los medios deportivos de España, al menos en los que pagan. Yo creo que el trabajo hay que pagarlo. Y bien a ser posible.

P: De ti se ha llegado a decir que lo mismo comentas boxeo que presentas un programa sobre baloncesto. ¿Qué lugar ocupa el fútbol en tu ranking de deportes favoritos?

R: Baloncesto, boxeo y fútbol. A mí me gusta mucho el Rayo. Me apasiona, lo sigo con mucha pasión. Pero el fútbol, como juego, cada vez menos. Sí me gusta mucho la parte social, porque es tan grande y pertenece tanto al pueblo… Lo dice Cappa y le queda mejor que a mí, pero es verdad que es un deporte que le pertenece a la gente y a las distintas clases sociales, y que eso genera una interacción con otras partes de la vida como la política, la sociedad… Esa parcela del fútbol me gusta mucho, como fenómeno de masas. Pero el puro juego cada vez me aburre más. A mí, por ejemplo, este rollo de Mourinho me acabó cansando. Me parecía un personaje fantástico y que me hacía mucha gracia, pero al final ya degeneraba. El fútbol es más un amor filosófico, más por lo que representa que por el puro deporte.

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P: ¿Y qué tienen el baloncesto y el boxeo para que te llamen más?

R: El baloncesto siempre me ha gustado. Desde pequeño siempre ha sido mi deporte. Es el juego más completo y más divertido de ver. Tiene mucha complejidad, es muy emocionante, mucho más plástico, con mucho más ritmo que la mayoría de los deportes. Y el boxeo pues es una cosa rara. Es genético. Mi padre era muy aficionado, pero murió cuando yo tenía dos años, así que no tengo ninguna influencia de él. Sin embargo, yo he heredado esa afición sin que en mi casa hubiera nada que tuviera que ver con el boxeo. Nada. Pero a mí siempre me gustó. Además no me gusta ningún otro deporte de contacto, no me gusta la violencia en ninguna de sus formas, las películas de violencia no me gustan… Pero el boxeo sí.

Y luego, además, me encanta su parte literaria, porque el boxeo es, de lejos, el deporte del que mejor se ha escrito y que mejor se ha contado. Lo he hecho en ‘Esquire‘, en ‘Rolling Stone‘, lo haré en ‘Forbes‘… Me gusta la labor que puedo hacer de intentar acercar el boxeo a la gente, dentro de que yo no soy alguien de máxima influencia. Me gusta poder desmontar los prejuicios que la gente pueda tener sobre este deporte. Esa faceta del trabajo me satisface mucho.

P: Hablando de escribir, tú que eres muy activo en las redes sociales, ¿crees que son compatibles con el periodismo? ¿O, por el contrario, contaminan?

R: Todo depende de cómo se utilicen. Internet es muy bueno, pero, por ejemplo, hay pornografía infantil. Yo no tengo Facebook, pero sí Twitter. Me resulta muy divertido y además requiere poco trabajo y a mí me ha venido muy bien. Me conoce mucha más gente. A veces es en plan: “Joder, llevo trabajando 15 años y me dicen que me conocen por Twitter”, pero es eso. El otro día entrevisté a un tipo de Mediapro en Barcelona para lo de ‘Forbes‘ y cuando colgó me dijo: “Oye, que dice mi mujer que es muy fan tuyo en Twitter”. Eso es casi peligroso… (Risas). Pero para mí es positivo. Me gusta, me divierto y me hace gracia.

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P: Esta semana hemos podido leer que te has atrevido incluso a criticar a esa panacea periodística en que parece haberse convertido Jot Down. ¿Te consideras un tipo valiente?

R: No. Es que no me gusta. Yo entiendo que es una cosa rarísima y que a la gente le guste. Pero me aburre. ¡Y la leo! La leo mucho, no lo digo por decir. Últimamente ya menos porque no hay ni qué leer. Pero me parece aburrida, me parece pretenciosa, me parece que los valores que transmite son horrorosos, me parece pija, me parece elitista. Conmigo no va. No me gusta. He tenido alguna conversación con la directora de Jot Down y no entendía que a mí no me gustara. Ella hacía como que sí, pero en realidad no. ¡Es que no me gusta, no pasa nada! Hay gente a la que no le gustan las cosas.

En esto que puse de la ‘derecha Jot Down’ yo no me metía con ellos. Me metía con una parte de la derecha que existe, que es esa derecha ‘cultureta‘, elitista y que se cree por encima del bien y del mal, que es verdad que leen Jot Down y lo comentan mucho. Y, de hecho, la prueba de que existía es que salieron varios locos por ahí. Sé que incluso a amigos míos les han dado la brasa y tal: “¡Pero tu amigo qué dice!”. Fermín de la Calle, Javi Gómez o Adrián Mediavilla escriben ahí y son íntimos amigos míos. Y tiene gente buenísima escribiendo allí: Rojas, Pedro Simón, ahora va a escribir Ander Izagirre -que para mí es el mejor periodista de España-,… Si una cosa no quita la otra. Por ejemplo, una de las mejores cosas que he leído fue una entrevista de Enric González a Ramiro Pinilla, que es un escritor al que yo admiro con locura. ¡Y me pareció una cosa magnífica! Pero, globalmente, Jot Down me parece un horror.

Javi Gómez se emperró en que me tenía que gustar. Y me compró el número 1 de Jot Down. Lo abrí por una página al azar y leí una entradilla que me la tenía que haber aprendido porque si yo quiero hacer una parodia del escritor imbécil, de buscar palabras por buscarlas, no me sale tan bien. Y eso pasa muchas veces. Lees textos larguísimos y piensas: ‘¡Pero si no me has contado nada!‘. Es como que te gustas, lo mucho que le vas a gustar a tus colegas. Y luego tiene una repercusión muy limitada. Yo he leído un post de gente que escribe allí, de grandes firmas, con siete u ocho comentarios.

Pero se ha creado ahí un círculo de gente que compra y demás. Empresarialmente creo que, además, la revista funciona y tal. Me parece fantástico. Pero lo siento, a mí no me gusta. Como idea, es una idea a combatir. Como empresa, no. Que les vaya muy bien y que sean muy felices. Y que a la gente que escribe allí que les paguen, que les paguen más. Pero joder, que no pasa nada porque haya alguien a quien no le guste. Se puede entender.

P: ¿Se puede hacer buen periodismo desde el ‘bufandismo‘?

R: Yo creo que el gran drama del periodismo no es el ‘bufandismo‘. Para mí el problema del periodismo de España es que ese periodismo, el espectáculo-periodismo, no deja hueco para nada más. Ése es el gran problema. Pero que ese periodismo exista, pues a mí me hace gracia. ‘Punto Pelota‘ no lo veo porque me di cuenta de que no tengo Intereconomía en mi tele, pero ‘Futboleros‘ a veces lo veo porque es un poco mejor, tiene más imágenes y eso. Programa que ves, periódicos que ves… Yo me divierto. A mí me hacen gracia y hay veces que me lo paso bien. Aunque otras ya no y me parece patético. El problema es que no haya hueco para todo lo demás.

A mí, por ejemplo, el último número de la revista ‘Líbero‘ me parece que es para enmarcar. Me parece una maravilla. En la que sale la portada de Mata. Tienes cinco o seis temas que dices: ‘Joder, qué buenos son estos tíos’. El último me parece la bomba. El problema es que ‘Líbero‘ no sea algo masivo y que Óscar y Diego, que están sacando la revista, no puedan vivir de ello. Ahora parece que van a conseguir más financiación y demás. Es una revista que está muy bien y, que si tuviera más promoción y un colchón empresarial detrás, pues podrían vivir ellos y mucha gente más de esa revista. Eso es lo que a mí me apena, que sea para un círculo tan pequeño y que haya gente con mucha voluntad pero sin el músculo empresarial para hacer una cosa de esas masivas.

Pero, ¿lo del bufandismo? No pasa nada. Es divertido. Por ejemplo, Juanma Rodríguez, de ‘Futboleros‘, escribe que te mueres. Que te mueres de bien. Es buenísimo. Pero ganará más dinero en ese programa, es normal. Roncero era un periodista de la hostia en ‘El Mundo‘. Buenísimo. Pero ganará más dinero haciendo esto. No le voy a criticar por ello. Me parece muy bien. El problema es que eso no deja hueco a lo demás.

P: Con opiniones como éstas, que no te importa pegar algún palo de vez en cuando a compañeros, ¿cómo te llevas con el círculo periodístico?

R: Yo me llevo bien con la gente que ha trabajado mucho conmigo (Risas). Alguno que ha trabajado un poco conmigo, no. Pero es que realmente yo no critico a periodistas o a personas concretas. A mí es un modelo que no me gusta. Por eso estoy fuera. Insisto, yo estoy fuera porque quiero estar fuera. No tengo hueco. Y no porque me crea muy bueno. Juro por Dios que no. Pero si hubiera otro tipo de medios deportivos pues estaría trabajando full-time y me gustaría. A veces parece que lo digo con rencor, pero no tengo ningún rencor con el periodismo deportivo. Tengo muchísimos amigos que lo son. Mogollón. Y consumo medios deportivos.

Yo, durante el verano, compraba el ‘As‘ en los Juegos Olímpicos porque estaba muy bien. Pero es que las secciones de deportes de los medios generalistas cada día son peores. Y cada vez tienen más periodismo de bufanda. Elegante, pero de bufanda. De fular, a lo mejor. Creo que eso alguien tiene que decirlo. ¿Que yo tengo muy difícil trabajar en deportes de la prensa generalista? Evidentemente. Pero es que ya lo tenía antes. Y cuando yo no lo he visto, pues me he ido. Me fui de ‘Marca‘ y me fui de ‘Marca TV‘. De ‘Marca TV‘ no me fui porque estuviera mal, me fui porque el trabajo que yo hacía no me gustaba, pero allí la gente me trató de lujo.

Cuando algo no me ha gustado me he ido. A mí me ha ido bien. Luego hay gente a la que le da miedo. Pero a mí me ha ido bien. De hecho, y con muchísima diferencia, éste es el mejor momento profesional de mi vida. Y eso que con Garrido el año pasado fue el mejor programa en el que he trabajado nunca. Pero ahora, con las colaboraciones que tengo, no puedo estar mejor.

Y eso que yo en ‘Marca‘ me lo pasé muy bien e hicimos cosas muy buenas. Yo me acuerdo de un tema de atletismo que hice de un saltador de altura español y fue la noticia más leída en la web. Se pueden hacer las cosas bien. Yo escribí cosas allí que creo que estaban muy bien y hay un público que lee ese tipo de cosas. El problema muchas veces es que el tipo de gente que hace ese periodismo no tiene una empresa detrás que respalde lo que hacen.

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P: ¿Te sientes más a gusto siendo guionista humorístico, con las bromas de ‘Yu‘ que retransmitiendo un partido de basket o del Rayo?

R: Más a gusto aquí. De fútbol nunca he retransmitido nada y no estaría mal. Y con el baloncesto, me gusta mucho comentar. Es una cosa que me encanta. Pero, por ejemplo, cuando yo dejé el baloncesto, un año después me propusieron comentar la Euroliga en ‘Marca TV‘ y yo les dije que no, porque yo ya no sigo el baloncesto como para comentarlo. Me parece que hay que tener un poquito de responsabilidad en esas cosas. Ojalá más gente hiciera eso y sólo comentaran los buenos.

De las cosas que más me he alegrado últimamente es que el libro de Daimiel se esté vendiendo mucho. Me parece el prototipo de periodista que ojalá triunfara siempre. Primero porque es un gran tipo, pero además por todo lo que representa. Él ha revolucionado la manera de comentar un partido. Es un periodista extraordinario, inteligente, es de los que más admiro en el mundo, sino el que más. Y que escriba un libro, con una editorial muy pequeña, una distribución bastante mala y que la esté reventando, pues a mí personalmente me enorgullece. Eso demuestra que la gente que hace las cosas bien también puede vender mucho.

P: ¿En qué medida influye ese desencanto tuyo con el periodismo deportivo para escribir un libro más alejado de los tópicos?

R: Si hubiera escrito este libro cuando era periodista deportivo lo hubiera hecho igual porque a mí es lo que me ha gustado siempre. De hecho, cuando pensé hacerlo, en 2006, fue cuando estaba en ‘Gigantes‘ el verano del Mundial de baloncesto. A mí se me ocurre la idea cuando estaba en Nueva York, cuando estaba leyendo el libro de Enric González de ‘Historias del Calcio’. Lo hubiera escrito igual.

P: ¿Cómo es ponerse a escribir un libro? ¿Muchos madrugones voluntarios? ¿Menos gin-tonics?

R: Muchos madrugones voluntarios a las siete de la mañana. A mí me cuesta mucho escribir después de trabajar, entonces me ha llevado mucho trabajo. Más de lo que yo me podía imaginar, al menos al nivel de exigencia que yo me he puesto. Además, porque tenía una fecha y la quería cumplir. Los tres últimos meses me caía fatal todo el que salía en el libro. Y, de hecho, cuando lees el libro, se notan las cosas que están escritas al final. Creo que están bien, pero no están muy bien. Y se nota.

Eso es culpa mía y es así. Pero requiere mucha disciplina y autoexigencia. Y, luego, es muy duro trabajar solo. Cuando no estás en una redacción, te obsesionas con cosas absurdas, con datos muy tontos, que si trabajaras con alguien que dices: “Venga vamos a tomarnos un café”, se te olvida todo, vuelves… Pero es pasarte dos o tres horas buscando un dato. Te vuelves loco y cuando sacas el dato dices: “Si me queda un montón y no he avanzado nada”. Eso me ha enseñado mucho. Para mí ha sido hacer la mili.

Vallekas Bukaneros

P: En alguna entrevista has dicho que empezaste a ver un partido de la Selección en un barrio ‘bien‘ de Madrid y saliste espantado para verlo en Vallecas. ¿Confirma esto que la base del fútbol tiene que empezar en un ámbito más obrero, más humilde?

R: Históricamente es así porque es un juego muy sencillo al que se puede jugar poniendo dos mochilas en el suelo y teniendo un balón. Como la pirámide de la economía dice que la gente pobre es mayor, pues lo normal es que haya más futbolistas de clase baja. Si te vas a la vela pues es al contrario, porque la gente no tiene un barco. Lo normal es que sea de esas clases. Yo, como he nacido en Vallecas y el fútbol que yo he visto ha sido allí, a mí es el fútbol que me gusta.

El otro día estuve en el Bernabéu, en un palco, comiendo bien y viendo el Madrid–Rayo. Pero yo la segunda parte decía que me gustaría estar viéndolo en Vallecas. Lo bonito del fútbol es ver lo que dice la gente, los cánticos… Me gusta más. Además, allí tenías que estar sentado, no te podías levantar porque tenías más gente al lado. Yo en Vallecas me pongo de pie. Es distinto. Y el fútbol es del pueblo y va a seguir siendo así.

P: ¿Cómo termina alguien que se define como un futbolista progresista como Del Bosque o Paul Breitner siendo un marqués? ¿Forma parte del fútbol?

R: Habría que verse en su situación. Estoy muy en contra de que si eres rico no puedas ser de izquierdas. Estamos en una economía de mercado de la que yo no reniego. Y por eso alguien puede ganar mucho dinero y no por eso uno va a olvidarse de dónde nació. Puedes tener mucho dinero, pero estar de acuerdo en que la gente tenga sanidad.

En el caso de Del Bosque, que está rodeado de empresas, pues es otro tema. Yo soy muy respetuoso con la gente que tiene otra edad distinta a la mía. Entonces hay que verse con su edad y en su situación para ver qué hacer. A mí me parece que Vicente no ha renunciado a los principios básicos de igualdad. Es un socialdemócrata muy moderado. Tampoco es que haya sido un comunista. Yo le tengo un gran respeto, me parece un gran tipo.

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P: Aparte de casos de sobra conocidos como Salva o Di Canio, ¿se podría escribir el mismo número de páginas con ‘Futbolistas de derechas‘, como la falsa portadilla que hiciste en la promoción del libro?

R: No sé si se puede porque no lo he investigado. No sé si hay casos para un libro. Se presupone que los jugadores, como tienen mucho dinero, estarían más cerca de ser de derechas que de izquierdas. Pero no tiene que ser verdad. Y luego porque hay muchos a los que no les gusta hablar de política. A mí, de ‘Futbolistas de izquierdas‘ me han sobrado nombres que no he metido. Podría escribir otro libro, así que seguro que sí.

P: Y si los encontraras, después de la experiencia, ¿te animarías?

R: He dicho en todas las entrevistas que sí, pero la verdad es que no (risas). Hay muchos libros que escribir, hay mucho trabajo para hacer como para ponerse con ese. Yo tengo un par de libros en la cabeza, porque aunque éste lo he odiado mucho, tengo un editor que quiere que escriba alguno más.

Uno de los que tengo en la cabeza no lo voy a poder escribir, porque no tengo dinero para hacerlo, y es un libro de los boxeadores que siempre pierden. Esos que han tenido 200, 300 combates, y han perdido el 95 %. Me gustaría conocerlos a todos. Si alguien me quiere financiar los viajes a Estados Unidos y a Gran Bretaña para verlos, pues la verdad que me gustaría hacerlo.

Futbolistas de derechas‘ está muy atrás en la lista. No obstante, no soy nada sectario, me gustaría sentarme con Salva a entrevistarle y hablar. Ahora tengo que llamar a un exboxeador que es exfalangista y es mi amigo. Yo me lo paso muy bien con los de derechas y me río mucho con ellos.

P: De los personajes de los que hablas en el libro has dicho siempre que te inspiró Lucarelli y el que más te gustó fue el perfil de Sócrates. Pero, ¿cuál fue la historia que más te sobrecogió?

R: Claudio Tamburrini, que era un portero de Segunda división argentina, de Almagro, que era activista político y estuvo recluido en la ESMA, el campo de concentración de la Dictadura. No era exactamente ése, era otro, pero era similar. Él se escapó. A mí, de hablar con el tipo, me sobrecogió la paz con la que hablaba. Una vez salió de allí, se fue a Suecia, vive allí y es profesor de filosofía. Me pareció increíble lo comprensivo que era con gente que había permitido que a él se le llevaran y le torturaran. Me dejo una sensación muy buena.

Eric Cantona

P: ¿Alguno que se te haya quedado pendiente, como Cantona?

R: Lo descarté. El libro es mío y lo hice para disfrutar, no gano mucho dinero con esto. Había historias que no me apetecía escribir, y Cantona me parecía una cosa muy prefabricada. Igual que Maradona. Aunque con él sí que intenté contactar, porque le podía venir bien comercialmente al libro, aunque me dijo que no. Pero tampoco me apetecía.

Prefería historias de gente a la que no se conociera. Al final lo que quería era disfrutar yo. El libro creo que ha quedado muy bien, aunque a mí siempre se me va a quedar lo de no poder hablar con Del Bosque y Oleguer, pero estoy contento. Nos los dejamos a ellos dos. Con Vicente me gustaría sentarme cuando dejara de ser seleccionador y hacerle una entrevista, no sé para quién, pero me gustaría.

Y me jodió una barbaridad y me duele personalmente lo de Oleguer. Él me decía: “Es que los medios han creado una imagen de mí”. Aun así, no quiso sentarse a hablar y ahí no puedo hacer más. Además, dio un par de entrevistas porque estaban por ahí las elecciones.

P: ¿Qué es más duro es más duro: escuchar a Ignatius Farray improvisando reggaeaton o ver la cara de Escrivá de Balaguer en las espinilleras de Mario Suárez?

R: Ignatius puede hacer lo que quiera. Una vez fue a un concierto y él me invitó a una copa. Me parece lo máximo a lo que se puede llegar en la vida. Y lo de Mario Suárez me gustó que haya un jugador del Opus. Luego por Twitter me dijeron que había ido a un colegio de Majadahonda. A mí los que hacen cosas que no se esperan, sobre todo de un jugador con la novia que tiene, me gustan mucho.

P: ¿Tanto Madrid–Barça puede acabar como una España PP-PSOE? ¿Tienen Paco Jémez y su Rayo solución a este bipartidismo?

Eso es imposible y cada vez más. Con el sistema de reparto de las televisiones que hay, esto no tiene solución. Esto va a ser PP-PSOE y Madrid-Barça para muchos años y no sé si lo acabaremos remontando. Es muy triste. A mí personalmente no me gusta. No me gusta ese rollo Madrid-Barça y que no haya ninguna posibilidad de arreglo. Es como que salga el Cholo’ Simeone en rueda de prensa y diga: “Señores, es que esto no se puede hacer, no podemos hacer nada. Se les puede ganar en una final de Copa, en un partido, pero en una Liga no puedo competir con ellos”. Me parece que deja a la competición mal. De hecho, cuando el Barça ya ganó la Liga y se jugaban aún los puestos de descenso y Champions, yo me enganché mucho más a la Liga. Ahí sí que me vi partidos, pero es que durante la temporada no tiene mucho sentido, veo los de mi equipo y ya está. Esta situación le quita todo a la competición.

P: Antes has dicho que Mourinho llegaba a resultar “agotador”. Como fenómeno estos años, ¿para ti que ha supuesto? ¿Luces, sombras?

R: A mí me parece que como está todo tan polarizado, que existe esta gente mourinhista que es muy fanática y ese antimourinhismo, también fanático, que además ha colonizado a la prensa, nadie es capaz de ver el personaje en su justa medida. Una cosa de Mourinho que a mí me gusta mucho es su creencia en la meritocracia. Es algo en lo que yo creo en la vida. Pero claro, yo digo que Mourinho cree en la meritocracia y digo que eso es incompatible con poner a Adán en lugar de a Casillas, pero es compatible con poner a Diego López en lugar de Casillas. Porque cuando pones a Adán eres un animal. Y cuando dices que a ti no te va a pasar lo de Pellegrini porque a ti no te llamaría el Málaga y te llamaría otro, eres un animal. Y eso es una gilipollez y está muy mal. Por eso, lo que me gustaría es encontrarme con alguien que dijese: ‘Esto que ha hecho Mourinho es una gilipollez, pero sus aspectos de justicia que tiene en un montón de cosas del fútbol están muy bien’.

Y es que están muy bien. Y no pasa nada por decirlo. Pero se ha polarizado tanto que es imposible, y culpa de eso la tiene él también, que polariza mucho. Por ejemplo, para que no digan que no doy hostias a los periodistas. Lo que hizo con uno de Onda Cero, con Fernando Burgos, de sacarle la lista y decirle que era amigo de Casillas, me parece bien. Lo que hizo con Antón Meana metiéndole en un cuarto e intimidándole, me parece mal. A mí, que en rueda de prensa llegue un tío y, de frente, te puedas defender ante él, me parece muy bien. Porque los periodistas, especialmente los que son personajes, lo digo en general, en tertulias y demás, deben estar expuestos a las críticas igual que ellos critican. Es que se igualan mucho las tornas. Los periodistas ya no son únicamente el cronista, que es donde deberían estar creo yo. Vamos, que ahora en España los antimourinhistas te dirían que todo está muy mal, y los mourinhistas que todo está muy bien y que Meana es un terrorista. Ni una cosa ni otra. Aquí la virtud está en el punto medio.

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P: ¿Hasta dónde pueden llegar Paco Jémez y su Rayo?

R: Él lo tiene muy difícil, porque cada año va a tener un equipo peor que el anterior. Este año el equipo es peor que el año pasado. Mucho peor. En la segunda vuelta del año pasado, Trashorras no jugaría nunca, Lass no jugaría nunca, incluso diría que Gálvez o Amat no hubieran jugado nunca en el Rayo el año pasado. En la segunda vuelta, cuando estaba Pulido, igual sí, pero hay un montón de jugadores que juegan este año en el Rayo, que el año pasado no hubieran disputado minutos porque eran peores que los que había. Había un equipo que estaba bien. Quitando los centrales, a mí los laterales me gustaban; ese mediocentro Javi Fuego–Movilla estaba muy bien; y arriba estaban Michu y Diego Costa. Michu, que es un tío que ha metido más de 20 goles en Inglaterra y Costa que ahora es una estrella. Y no es sorprendente lo que han conseguido estos dos últimos, porque yo el año pasado vi a Diego Costa y flipé. Dije: ‘Es que este lo va a reventar’. Se lo decía a la gente del Atleti y no me creían. Era impresionante verle jugar. Y con Michu igual, era impresionante verle jugar todo el año.

Esos jugadores esta temporada no los hemos tenido y el Rayo ha conseguido mucho mejor resultado. Su mérito es incuestionable. Pero Jémez, siendo buen entrenador, lo tiene muy difícil. Y no es justo. El Director deportivo del equipo puede ir acertando, pero llegará un momento en que esto se notará. Otro ejemplo, Nacho, el lateral que hay ahora, el año que viene será titular y sustituirá a Casado, que está lesionado ahora y que tiene una pinta de suplente para la siguiente temporada que no puede con ella. El Rayo ha sacado mucho de su cantera, como Lass o Leo Baptistão, pero no es nada fácil. A Baptistão le han vendido por un dinero, y en cuanto Lass centre esa cabeza que tiene, va a pasar lo mismo. Muy complicado superar lo que se ha conseguido este año, la mejor temporada de la historia del Rayo, ya no sólo por la clasificación, sino por el pedazo juego que ha hecho. En Vallecas se ha visto fútbol que no se había visto nunca, jamás.

P: ¿Ha perdido la Liga su encanto? ¿Se la están cargando con el tema, por ejemplo, de los horarios y de los precios?

R: Ha influido, sobre todo, el precio de las entradas. A mí el precio de las entradas me parece criminal. Yo fui al fútbol de chaval porque podía ir. Con 14 años me pagaba mi abono, juntabas algo de dinero y te lo podías permitir. Ahora no se puede. A mí me gusta llevar a mis sobrinos a ver el fútbol y, cada vez que vamos, son unas hostias de dinero que no puede ser. Un padre, una madre y dos niños que van al fútbol ya son 200 euros. No se puede concebir. Lo de los horarios es distinto, a todo se acostumbra uno. Por ejemplo, la gente dice que el fútbol a las cuatro de la tarde está fatal, pero a mí me encanta. Los británicos han jugado a las tres de la tarde toda la vida. Lo malo está en poner un partido en invierno un viernes a las diez de la noche. Pero bueno, no sé, el Getafe llena igual un domingo que un lunes. También las televisiones ponen mucho dinero y tienen derecho a elegir el horario que quieren poner. A lo mejor, como me he acostumbrado a ver el fútbol a las doce de la mañana en Vallecas siempre me he ha parecido normal. Lo que no puede ser es lo de las entradas.

P: Este perfeccionismo tan alemán, tan merkeliano, esa idea de que ahora todos tenemos que ser tan perfectos como la Bundesliga, ¿qué te parece?

R: Mediáticamente, la Bundesliga tiene un modelo que es la hostia. Yo vi una imagen un día que se me quedó grabada. Jugaba el Schalke contra otro equipo y, al acabar el partido, los dos entrenadores se ponían a ver las jugadas polémicas y hablaban sobre ellas. Algo imposible en España. ¿Quién se imagina que después de un Madrid-Barça, Mourinho y Guardiola se pusieran delante de una tele a opinar sobre eso? Sería un espectáculo televisivo parar un país con la pasión con la que se vive esto aquí. Esas cosas me parecen increíbles. Al igual que el que haya entradas por 20 o 30 euros para ver partidos súper importantes.

Parece muy distinto lo que ve Merkel allí con lo que quiere hacer con países como el nuestro. Yo sí que creo que la Bundesliga es un modelo a imitar totalmente. Y ya no es que sólo sus dos mejores equipos hayan disputado la final de Champions, es que juegan de puta madre y son mejores que Madrid y Barça. El Bayern al Barça le breó y el Madrid fue inferior a un equipo del que podría fichar a dos o tres jugadores. Eso tiene un mérito enorme, sobre todo por parte de Klopp, un personaje de puta madre. Ojalá el fútbol español vaya a lo que es el alemán. La política sí que está yendo hacia lo que quiere Alemania y ahí ya no estamos de acuerdo, pero en el fútbol sí.

P: Que el Valencia ahora mismo sea de todos los españoles, entre comillas, ¿qué te parece? ¿Es sostenible todo eso?

R: A mí eso ya me parece lo último. ¿Qué nos queda? ¿Qué nos puede pasar más por encima? Porque ahora resulta que si el crédito del Valencia, que si la Generalitat… ¿Y qué más? El Valencia ahora mismo me parece una radiografía bastante curiosa de lo que es España. Un campo parado allí, en medio construcción, que lo quieren resucitar y lo ves ahí puesto, que debe ser la obra parada más grande del mundo. Y además con lo de Bankia de por medio… Sí, la radiografía más esperpéntica de este país ahora mismo es el Valencia.

P: ¿Qué hacemos con los que nos han metido en esta crisis? Los que provocan la precariedad en la profesión y en la vida en general…

R: Para no ponerme muy trascendente, reconoceré que no creo mucho en la política ahora mismo. El sistema de partidos no permite a la gente acceder e influir en los sitios donde se ejerce el poder. Yo soy más partidario de que entre la gente que estemos abajo nos organicemos para hacer pequeñas cosas que nos ayuden a nosotros y que entre todos salgamos adelante. Sobre todo que la ética predomine y la gente se comporte. Que se paguen los impuestos, que se respete al que se tiene al lado. La crisis en España es una crisis ética y también moral.

Opinando respecto al periodismo, ahí me pongo un poco de la otra acera. Pienso que los periodistas han ganado demasiado dinero y el problema de eso ahora es que lo están pagando los que no ganan demasiado dinero. Y los que han ganado demasiado sí que siguen en su sitio. No se habla de despido masivo de directivos en un periódico. Siempre es despido masivo de trabajadores, cuando han sido esos directivos los que han llevado a la ruina a esos medios. Y en el periodismo es donde más se ha dado esto. Por no haberse sabido adaptar a la realidad, por hacer periódicos que los lees y dices: ‘¿Pero quién va a comprar esto?’.

Entonces, por eso, el principal problema está siendo la resolución de esta crisis de la prensa, que está dejando a mucha gente en la calle. Yo, por primera vez en la vida, estoy viendo a periodistas buenos en el paro. En la época buena, el periodista que estaba en el paro era muy raro que fuera bueno. Y eso es terrible, cuando los verdaderos responsables siguen ahí. No ha caído ningún director de periódico o de una cadena. Ni siquiera de los otros que aparecen en la mancheta. Los subdirectores. ‘¿Pero qué vas a subdirigir tú?‘. Diez tíos ahí puestos, ¿qué van a subdirigir? Están puestos porque tienen que estar puestos y porque la estructura es así. Son amigos del de arriba y ya está.

Aun así, pienso que si empresarialmente se hubiese afrontado esta crisis del periodismo de otra manera el resultado hubiese sido bueno. A día de hoy, yo lo siento, pero hay en las altas esferas de los medios un montón de personas que están de parásitos y que no saben hacer su trabajo. Yo, desde luego, no tengo la solución, pero los que dicen que sí, mienten, porque tampoco la tienen. Decimos muchas cosas todos los días, pero no es verdad, no sabemos hacia dónde va esto. Los que están lo han hecho muy mal y deberían irse a la puta calle.

P: ¿Cuál es el mejor falso 9 que has visto nunca?

R: Messi, ¿no?

P: ¿Y un falso 9 poco conocido de tu cosecha?

R: No era un falso 9, era un extremo, medio delantero, pero el jugador que más me ha gustado a mí en la vida ha sido Onésimo. Es el jugador con el que más he disfrutado en un campo de fútbol, con mucha diferencia. A Sócrates por verle en vídeos y a Onésimo por verle en directo. La gente no es consciente de lo que era la ‘Chincheta’ Onésimo. Hace poco hicieron un ‘Fiebre Maldini’ con sus regates y era una locura. Yo recuerdo partidos de mierda, que ya no estarán ni grabados, verle hacer unas cosas increíbles, como jugar con el ancho de la línea. A mí eso me parece impresionante. El regate ese de la cuerda de Laudrup Onésimo lo hacía 30 veces mejor. Un jugador que sólo podía haber jugado en un club pequeño, de ahí el encanto de estos equipos. En un conjunto grande se hubiera muerto del asco.

15/06/2013

Fotografía: Roberto Marbán / Periodista Digital.

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