Blatter, entre Palestina e Israel

sepp_blatter_soccer_ballÁLVARO MÉNDEZ | Lo reconozco. Puede sonar incluso políticamente incorrecto. Pero servidor todavía desconoce qué criterios geográficos se utilizan para asegurar, tal y como ocurre en competiciones deportivas y otros saraos mediáticos, qué selectas zonas de Oriente Próximo son indudablemente parte del Viejo Continente. A uno le habían enseñado desde pequeño que Asia comenzaba al descender la ladera oriental de los Montes Urales y al cruzar al este del estrecho del Bósforo. Sin embargo, la larga tradición de torneos organizados por federaciones europeas en esta zona caliente del globo han logrado que ice la bandera blanca de la rendición. De nuevo, con la pelota ya rodando a lo largo y ancho de Tierra Santa en pleno Europeo sub-21, el debate es ciertamente estéril.

Cuestiones cartográficas aparte, con la llegada del campeonato a Israel, el fútbol vuelve a ser el auténtico protagonista. O, quizás, no del todo. Mientras todos los focos apuntan a España, Alemania y Holanda, existe una realidad distinta a la que presentan la mayoría de las cámaras de televisión, emisoras de radio y diarios internacionales. Tal y como denuncian la mayoría de ONG’s defensoras de los derechos humanos, el Estado hebreo viola en repetidas ocasiones los tratados internacionales y los acuerdos multilaterales vigentes que han sido firmados con las autoridades palestinas. La Franja de Gaza continúa siendo una isla de pobreza y superpoblación donde el radicalismo islámico se hace cada día más patente, mientras que los terrenos de Cisjordania han quedado reducidos a simples agujeros dentro del gran queso del control y los asentamientos judíos*.

Las fuerzas de seguridad israelíes —según las denuncias de la Autoridad Nacional Palestina— dificultan así el movimiento de los ciudadanos que viven en el West Bank, algo que afecta irremediablemete al mundo del fútbol. Tristemente, historias como la del futbolista de la Selección Palestina Mahmoud Sarsak se siguen repitiendo a día de hoy. Hace apenas unas semanas, dos jóvenes de Birmania que acudían a Cisjordania a participar en un campeonato sub-17 fueron retenidos en la frontera jordana durante siete días antes de dejarles entrar.

¿Estaba al corriente la FIFA de estas irregularidades? Evidentemente. Miembros de la Federación Palestina de Fútbol intentaron sin éxito convencer al organismo presidido por Joseph Blatter sobre la posibilidad de imponer sanciones a Israel debido al trato recibido por los futbolistas palestinos en sus movimientos entre Gaza y Cisjordania y las amenazas sufridas. Sin embargo, las respuestas del mandamás del balompié europeo jamás se han salido de los cánones clasicos de la ambigüedad: “El fútbol no debería ser la víctima de estas situaciones. Podemos y debemos jugar un rol importante entre los dos pueblos y quiero manifestar mi compromiso de trabajar para el desarrollo de nuestro deporte en esta región. La FIFA ayudará en todo lo que pueda”.

Estadio Teddy Kollek de Jerusalén, donde se jugará la final, a tan solo quinientos metros de la frontera trazada en 1949 que separa Israel de Cisjordania.

Estadio Teddy Kollek de Jerusalén, donde se jugará la final, a tan solo quinientos metros de la frontera trazada en 1949 que separa Israel de Cisjordania.

Pero del dicho al hecho hay un trecho. Y la constatación de ello es el campeonato que estamos viviendo en estos días, que se ha convertido en un instrumento con el que demostrar a Europa (o quizás deberíamos decir ‘al resto de Europa‘) que el Estado hebreo es capaz de sobreponerse a cualquier amenaza: “Mantendremos el fútbol israelí aparte de la política. Lo que tenemos que hacer es demostrar al mundo que en Israel podemos organizar perfectamente un torneo del más alto nivel”. Así de firme y coherente se mostró Avi Luzon, tío del seleccionador hebreo y presidente de la Federación de Fútbol de Israel, al inicio del campeonato.

La tensión, por desgracia, se masca en el ambiente. Tras un año convulso en las relaciones Tel Aviv-Gaza, sólo cabe desear que el ‘ojo por ojo, diente por diente‘ deje de ser un argumento, una excusa. Por los dos bandos. El 18 de junio, las dos mejores selecciones se enfrentarán en la gran final en el Estadio Teddy Kollek de Jerusalén, a tan solo 500 metros de la delgada línea trazada en 1949 y que separa Israel de Cisjordania. Ojalá el fútbol se convierta en un futuro en la razón por la cual las rencillas y la venganza fratricida queden apartadas a un lado y las fronteras humanas caigan ante el empuje de la pasión y los goles. Puestos a soñar, soñemos.

Shalom. Salam.

6/06/2013

* Palestina está dividida en dos territorios: Cisjordania (también llamado West Bank), gobernada por los moderados Fatah, y la Franja de Gaza, regida por la organización integrista Hamás. Al ser dos territorios separados, para viajar de uno a otro es imprescindible atravesar suelo israelí.

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