Bajo la brisa de Rotterdam

1499999_w2JULIÁN CARPINTERO | Hace ya casi siete años desde que la Selección de Holanda se alzara con su primer título continental en la categoría sub-21. En la edición de 2006, que se celebró en Portugal, la ‘Oranje’ derrotó en la final a Ucrania gracias a un bloque en el que brillaba un imberbe Klaas Jan Huntelaar pero en el que hasta cuatro titulares luchaban por hacerse hombres en las filas del Feyenoord. Más de un lustro después, los Países Bajos llegan a la cita de Israel con el hambre suficiente como para buscar un segundo entorchado con una tónica común: los de Rotterdam vuelven a mandar.

Fue precisamente un 4 de junio cuando la victoria de Holanda en la final del europeo dejó la imagen de Stijn Schaars levantando la copa al cielo de Oporto mientras un exultante Huntelaar, autor de dos goles aquella tarde, buscaba elevarse por encima de sus compañeros sabedor de estar en posesión de un aura de estrella que no tardaría en cristalizar. No obstante, aquella escena habría sido inimaginable de no ser por la presencia de Ron Vlaar, Romeo Castelen, Nicky Hofs y Dwight Tiendalli, nombres más alejados de los medios que el del delantero del Schalke 04 pero no por ello menos importantes. El primero jugaba de central; el segundo de extremo; el tercero era un mediapunta llegador; mientras que el último se desempeñaba en el lateral. A priori, lo único que les unía era una misma bandera en el pecho y un buen puñado de horas encerrados en los hoteles de concentración. Nada más lejos de la realidad, el buen funcionamiento de aquel grupo de jóvenes futbolistas se debió, en gran parte, a la tremenda compenetración de éstos, quienes se conocían de su trayectoria en el Feyenoord y que formaban la columna vertebral de la escuadra de De Haan.

La Eredivisie pasa por ser una de las ligas europeas menos atractivas para los espectadores. A los defensas a los que les tiemblan las piernas cada vez que tienen que recular se une la constante fuga de talentos desde que en 1995 la UEFA fallara a favor de Jean-Marc Bosman y liberalizara el movimiento de jugadores sin importar edad o nacionalidad. Sin embargo, durante las décadas de 1970 y 1980 fueron varios los equipos holandeses que consiguieron poner el mundo a sus pies con una propuesta técnica, vanguardista y elegante que tuvo su reflejo en el fútbol total de la ‘Naranja Mecánica’ de Rinus Michels. El Ajax de Cruyff y Neeskens consiguió levantar tres Copas de Europa de forma consecutiva antes de que Van Gaal amamantara a los Kluivert, De Boer y compañía para que volvieran a coronar el continente en 1995. Por su parte, el PSV Eindhoven también quiso formar parte del selecto club de los poseedores de la a la postre llamada Champions League antes de que los 90 vieran la luz. Pese a todo, ninguno de los dos gigantes podía vanagloriarse de ser el primer club holandés en levantar tan preciado trofeo, ya que dicho honor pertenecía al Feyenoord, que en 1970 fue capaz de derrotar al Celtic de Glasgow y escribir su nombre en las páginas de la historia.

En los últimos años la crisis económica, social y de gestión en la que se ha visto inmerso ha desplazado al gran pionero del fútbol neerlandés de la primera plana del panorama balompédico de Europa, pues lejos queda ya el triunfo en la extinta Copa de la UEFA que los rojiblancos lograron en 2002. No en vano, si de algo puede sacar pecho el equipo de una de las ciudades más devastadas por la Segunda Guerra Mundial es de que al amparo de la brisa del Mar del Norte se han curtido algunos de los mejores jugadores de la historia del fútbol. Si bien es cierto que el propio Cruyff optó por el Feyenoord para colgar las botas, mitos como Wim Jansen, Willem van Hanegem o Ruud Gullit llegaron a adquirir tal consideración gracias a su paso por De Kuip.

Así las cosas, la fuga de talentos de la talla de Robin van Persie y la retirada de leyendas del calibre de Gio van Bronckhorst obligaron a la directiva ‘feyenoorder’ a apostar por un técnico joven y controvertido, Ronald Koeman —que también terminó su carrera allí—, que desde el principio ha apostado por una generación de futbolistas prometedores que ahora forman el tronco de la Selección que buscará recuperar un título para Holanda. Hasta cinco jugadores han sido convocados por Cor Pot, actual seleccionador sub-21 holandés y técnico asistente del Feyenoord entre 1984 y 1987, para el torneo continental (De Vrij, Martins Indi, Leerdam, Clasie y Vilhena), al tiempo que otros como Fer y Wijnaldum, criados en la cantera ‘feyenoorder’ pero ahora lejos de ella, también formarán parte del grupo definitivo.

La afición holandesa confía en resolver con acierto una ecuación que les resulta conocida. Talento, confianza y mayoría de Rotterdam son las variables que manejan y que, aparentemente, parecerían suficientes para volver a vibrar con una instantánea similar a la que sus retinas guardan desde 2006. Pero contar con esas cartas no será garantía de éxito, principalmente porque en el grupo tendrán que enfrentarse a la vigente campeona, que no es otra que ‘La Rojita’ de Lopetegui. Pese a todo, si por algún casual Holanda acabara destronando a Thiago, De Gea y el resto de los genios con estrella a buen seguro que Iván Castelló sería el único español que no lamentaría la derrota. Orgullo de ‘feyenoorder’, claro.

 04/06/2013

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