El ‘General’, a la espera de Heynckes

Ottmar-Hitzfeld-Borussia-DortmundDAVID LÓPEZ PALOMO | Nombre impronunciable, apodo de guerra, seriedad absoluta, eficacia suprema, mentalidad ganadora y mirada firme. Es lo que conlleva la genética alemana, siempre puntual, exquisita y perfecta. Fijada en el carácter ante la ausencia de sol y exportada en un fútbol que ha vuelto a someter a Europa este año, como lo hizo en el pasado y, probablemente, lo hará en el futuro. A menudo, añadiendo versos a un fútbol que amanece tosco ante los ojos del recién llegado, pero que en ocasiones tiene la épica que sólo se puede encontrar en los campos de batalla. Como ejemplifica el‘General’ Ottmar Hitzfeld. Antaño ganador de la Champions con los dos ejércitos que aspiran al trono en esta edición: Bayern de Múnich y Borussia Dortmund. El único junto a José Mourinho (Oporto 2004, Inter de Milán 2010) y Ernst Happel (Feyenoord 1970, Hamburgo 1983), que ha conseguido levantar la Copa con dos clubes distintos. Una lista a la que se puede unir Jupp Heynckes el próximo sábado, pues ya ganó la ‘Séptima’ con el Madrid en 1998.

No es fácil en ningún caso conseguir tal proeza. El ranking histórico inaugurado por Ernst Happel lo siguió el ‘General’, un calculador hijo de dentista nacido en 1949 en Lörrach (Alemania). El último de cinco hermanos. Luchador prácticamente desde la cuna en un intento por sobreponerse a los mayores. Matemático, profesor de educación física y futbolista. El bueno de Ottmar empezó su carrera en Suiza —donde más tarde sería seleccionador—, en el Basel, donde ganó el campeonato (1972, 1973) en repetidas ocasiones antes de volverse a Alemania para jugar en el Stuttgart y terminar su carrera en el Luzern, de nuevo en la liga suiza. Pero sus mejores años vinieron después, cuando colgó las botas y se puso esa gabardina que le ha hecho tan particular. Compró un par de rotuladores y una pizarra y se hizo entrenador: primero en la liga suiza y después en Alemania.

“Soy el jefe y soy autoritario”, solía repetir Hitzfeld a los suyos. Una frase que ejemplifica lo que sus equipos eran en el campo. Siempre ordenados y disciplinados. Como lo demostró en el Borussia. Su primer batallón, al que cogió en 1991 y soltó en 1998 tras conquistar dos Bundesligas (1995, 1996),la Champions League y una Intercontinental. La segunda en el Olímpico de Múnich por 3-1 ante la todopoderosa Juventus de Zidane, Deschamps o Del Piero, que marcó el único gol. Un título que se consiguió bajo los cánones estéticos que marcaba el fútbol alemán: eficacia y rentabilidad. Le bastaron cuatro aproximaciones al conjunto del Rühr para marcar tres goles. Los dos primeros obra de Riedle y el tercero de Ricken. Convirtió en héroes a una generación de futbolistas extraordinarios entre los que se encontraban Andreas Möller, Stéphane Chapuisat, Matthias Sammer o Jürgen Kohler.

Aquella Copa de Europa —la única que tiene el Borussia— le valió una carta de recomendación para aterrizar en Múnich, esta vez como entrenador del banquillo local. “Si estoy totalmente en silencio es una mala señal. Soy peligroso”, dijo a sus jugadores al llegar. No quiso perder el tiempo y en su primer año llevó al Bayern a la final de la Copa de Europa ante el Manchester United, que anotó dos goles en el descuento y se hizo con el trofeo. Quizá el recuerdo más amargo de su carrera. Un herida que, sin embargo, poco tiempo después cicatrizaría con la consecución de ‘La Orejona’ en 2001, ante el Valencia. Su paso por el Olímpico se saldó con cuatro Bundesligas (1999, 2000, 2001, 2003), una Supercopa alemana (2003) y otra Intercontinental (2001).

Su primera etapa en el banquillo finalizó en 2004, pero no se despediría definitivamente del Bayern. En la temporada 2006/2007 volvió de nuevo, consiguiendo otra Bundesliga y la Copa de Alemania. No fue suficiente y en enero le sustituyó Jürgen Klismann. Fue el final de el ‘General’, que entrenó más tarde a Suiza, pero no volvió a conseguir ningún título de relevancia internacional. Acabó la dictadura de la mano de hierro que llevó al Borussia a conquistar su primera Copa de Europa. 15 años después, su primer ejército vuelve a jugar una final de la Champions, precisamente ante el otro equipo al que Ottmar hizo campeón: el Bayern. Él ya ha dicho que será neutral. Eso sí, tiene claro quién va a dominar en los próximos años: “Alemania ya juega al fútbol del futuro”. Palabra de el ‘General’.

20/05/2013

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s