Poder

fergusonMARIO BECEDAS | Todo lo que hacía falta era una pelota. Lo demás daba igual. El esférico eliminaba cualquier atisbo de pobreza. No importaba no disponer de un coche en la puerta de casa o una televisión en la salita. Ni siquiera un teléfono. Tener que compartir cama con su hermano porque las estrecheces no permitían más no fue una excusa para Alex Ferguson. Nunca se iba a rendir. Las patadas le hicieron fuerte jugando en las peligrosas aceras de la escocesa barriada de Govan. Aunque su profesor de escuela le obligase a llamarle sir a literales correazos, el hombre que lo iba a ser todo en el fútbol inglés resistió hasta el final los golpes de cinturón. El sir iba a ser él.

El laureado entrenador del Manchester United ha decidido esperar al año 26 para abandonar su eterna poltrona en Old Trafford. A sus espaldas deja todo un imperio. Ferguson es la constatación perfecta del pragmatismo y la iniciativa. El líder de un colectivo humano que logra permanecer décadas ostentando el poder. Sabemos lo fácil que es perderlo. Hace pocos días fallecía el nonagenario patriarca de la política italiana Giulio Andreotti, quien, años atrás, dijo que el poder sólo desgasta a aquél que no lo tiene. Sir Alex se ha retirado como míster intacto y de una pieza, como la estatua que ya le habían dedicado los red devils.

Es también Ferguson una de esas personas difíciles de encasillar, con manías, pero lejos de toda nomenclatura y toponimia. Un lobo solitario. Un tipo serio y agresivo que sabe reír y es todo un padre para los jugadores. Alguien que grita las verdades a la cara, pero que a la vez conoce cada pulgada de las vidas ulteriores del vestuario desde algo parecido a un espionaje en la sombra. La situación siempre bajo control, pero sin escupir el chicle ni sacarse la mano de los bolsillos. Complicado asimilar su marcha cuando llegando al cuarto de siglo uno entiende que lo único que ha permanecido inalterable en su vida es la instantánea del adusto y colorado escoto sentado en su pequeña azotea de ladrillo del ‘Teatro de lo sueños‘.

Los 80 se partían por la mitad con un Reino Unido abocado al alcohol y a los recortes de Thatcher. Después de casi 20 años sin abrir las vitrinas, el United quería un vuelco. Por eso contrató a un seleccionador escocés que venía de fracasar en México ’86 y que de joven ganó popularidad por meter un hat-trick y por su afilado uso de los codos en los encuentros, algo que luego le otorgaría fama como encargado de varios pubs. Los comienzos fueron duros, como siempre. Pasaron tres años y la gloria no llegaba. Sólo deshonra. Once partidos sin ganar, una manita contra el City. Ferguson se sintió un criminal. Llegó a asegurar que si hubiese metido la cabeza en un horno, más de dos le habrían abierto la llave del gas. Pero la paciencia tiene sus frutos y el Manchester de toda la vida anduvo listo. Aguantó la tormenta. Una pequeña copa calmó la crispación. Ya no habría vuelta atrás. 13 ligas en 26 primaveras de legado. Una cada dos años. Parece que Alex sólo estaba empeñado en batir el récord de campañas en el banquillo del legendario Matt Busby. Pero no. También había que coparlo todo de metales.

ferguson-2

A la derecha del todo, un boquiabierto Ferguson en sus comienzos con el United.

No se imaginaban los devils la testiculina que le iba a echar Ferguson al asunto. Se esperaban el fuerte carácter de ese chico que a los 16 compaginaba el balompié con su trabajo en los astilleros. Ver cómo un padre que había trabajado toda su vida se moría justo al año de jubilarse forjó al inconformista preparador. La exhaustiva exigencia de un progenitor que nunca veía como suficientes los primeros goles de su vástago conformaron esa minuciosidad que se ha mantenido hasta hoy. Nada se podía salir del círculo. Con un mísero sueldo, en el primer club que confió en él como entrenador presenciaron cómo se puso a escarbar para quitar nieve del campo cuando fue menester. Por no hablar de sus estancias hasta la madrugada en las oficinas.

Es el talento del hombre que lo ha visto todo. La fuerza de a quien han intentado destruir varias veces. Las cosas con el mítico Aberdeen no acabaron bien. Le conocieron uno de sus pocos deslices, la infantil admiración por las apuestas en las carreras de caballos. No bastó. Ganar el litigio judicial le dio linaje para empresas mayores, como acabar con un rampante alcoholismo en los vestuarios británicos. Ferguson no aceptó que el único inglés que no se dejaba seducir por las bebidas espirituosas fuera Chaplin, quien quizá se libró por apalancarse en California.

La tenacidad de haberlo conseguido le dio la total eficacia a la hora trabajar labrando materia prima. Qué se le puede discutir al Vulcano que ha fraguado a Giggs, a Beckham, a Cristiano. El hombre que confió en Cantona. El United nunca hubiera ganado una Champions en un descuento trágico para el Bayern sin su empuje. Sus globos en las taquillas han sido dignos de relato. Mejor no pasar por el vestuario si se había perdido. Estampar botas, tazas o latas contra los azulejos fue una constante. Al propio Beckham le dolió la cara por ello, no de ser tan guapo.

Esos son los resortes del poder. Mantener siempre la tensión. Ganarse el respeto de líder. Se va una leyenda, y lo mejor, es que está vivo para verlo. Lo más difícil de la existencia humana. Sir Alex es la muestra hecha carne de la doctrina posibilista. Dan igual los medios o las circunstancias. Buscando el hueco, se mete el balón. Querer es poder, no querer, también. Pero todo se puede. Mandar y liderazgo, praxis de Maquiavelo en estado puro. Se marcha, pero sigue sujetando al club con la correa, sin perderlo de vista. Al final, todo se resume en la frase que tanto oyeron los soldados que durante casi tres décadas han pasado por su batallón: “Do as I say, not as I do”. O lo que es lo mismo, “hagan lo que digo, no lo que hago”.

 10/05/2013

Anuncios

One thought on “Poder

  1. Wow! This is often a particular of the most useful blogs We’ve ever before occur around about this subject. Fundamentally Wonderful. I’m also an expert within this subject so we could recognize your effort.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s