Sobran las palabras

Bayern Barcelona MüllerDAVID LÓPEZ PALOMO | Hay crónicas como ésta que no deberían escribirse. No por la ausencia de relato, sino por lo evidente del resultado. Ya saben, 4-0. ¿Qué más se puede decir, salvo lo que nos invita a deducir el marcador en un correlato que sabe a añejo fútbol alemán? Aquel que consistía en hacer valer la superioridad física ante el rival, bien golpeando con la cabeza o sacando al rival del campo a base de entrega. Como lo hizo ayer el Bayern en la peor noche de Sant Jordi que se recuerda por los alrededores del Camp Nou. Los alemanes fueron superiores durante todo el encuentro, contragolpeando siempre que la situación se lo permitía y finalizando como sólo lo saben hacer los alemanes. Todo eso, adornado con una gran presión en el centro del campo, que dejó al Barça sin argumentos durante gran parte del partido. Ahogado ante semejante poderío, menguando poco a poco y convirtiéndose en un muñeco a merced de cualquier niño bávaro.

Sin embargo, aunque la unanimidad obliga a rendir pleitesía a los alemanes, el análisis nos invita preguntarnos cómo es posible que el mejor equipo del mundo reciba tal correctivo en unas semifinales de la Champions. Una pregunta que se antoja fácil de resolver con tan solo mirar las estadísticas. En total, el Barcelona remató cuatro veces en los 90 minutos reglamentarios, con un único tiro entre los tres palos. A lo que hay que sumar un síntoma preocupante: los culés perdieron más del 52% de los balones. No supieron reaccionar en ningún momento ni los jugadores ni Tito, que hizo el primer cambio en el minuto 37 de la segunda parte, cuando el 4-0 era ya una evidencia y no se podía hacer nada.

Datos que no hacen más que corroborar lo que en realidad fue un baño de principio a fin. Bien es cierto que con varios errores arbitrales que favorecieron al Bayern, pues tres de los cuatro goles fueron ilegales. El primero por falta de Dante en el salto, el segundo por fuera de juego de Mario Gómez y el tercero por placaje de Müller a Jordi Alba. Fallos todos ellos de relumbrón, como lo fue la mano de Piqué en la primera mitad. No obstante, son simples excusas que no pueden negar lo evidente: la superioridad alemana, tanto de cabeza como en el juego. Demasiado para un Bartra al que este partido le va a marcar de por vida. No es fácil ser la alternativa de Puyol y Mascherano en unas semifinales de la Champions. Al canterano le superó la situación, como le lleva pasando a Alexis toda la temporada. Otro de los señalados ayer.

Pero como reza el título del artículo, sobran las palabras. La eliminatoria está prácticamente imposible. Remontar los goles de Müller (dos), Mario Gómez y Robben se antoja muy difícil, a priori. Los de Heynckes se encuentran en ese momento dulce en el que todo sale bien. Muy al contrario que el Barça, al que la temporada se le está haciendo demasiado larga. Aun así, parece precipitado hacer un balance cuando queda por disputar la vuelta. Pero de eso hablaremos otro día. De momento, ya saben, 4-0, ¿qué más se puede decir? Pues eso, que hay crónicas que no deberían escribirse nunca.

24/04/2013

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One thought on “Sobran las palabras

  1. Hay muy poco que añadir. El análisis es correcto, a mi entender, la consecuencia es la conocida, ya es imposible una final “española”. (Salvo milagro……claro)

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