Rebeldes y tiranos

foto BasileaJULIÁN CARPINTERO | “Sic semper tyrannis”. Tres palabras en latín que forman parte de la Historia desde que el confederado John Wilkes Booth las pronunciara instantes después de haber descargado su Deringer sobre la cabeza de Abraham Lincoln en el palco del teatro Ford de Washington. Según los testigos del asesinato, Booth gritó aquella consigna mientras se deslizaba por el telón intentando escapar de una muerte segura en la horca, en un célebre acto de inconformismo y sumisión llevado al extremo. Siglo y medio más tarde, el mundo del fútbol ha vivido en sus carnes dos ‘magnicidios’ en la última semana, con la diferencia de que los insurrectos confían en escapar vivos del lugar del crimen.

Es casi media noche del viernes cuando, en la fría penumbra de Basilea, nadie se mueve aún de las gradas de Saint Jakob Park. El coqueto estadio del equipo local está siendo testigo de la noche más bonita de la historia del club desde hacía una década, cuando el conjunto de la ciudad que vio nacer a Hans Gamper, fundador del Fútbol Club Barcelona, estuvo a punto de colarse en los cuartos de final de la Champions League en un grupo en el que peleó con gigantes como el Manchester United, la Juventus y el Deportivo de La Coruña. Ya no están Zuberbühler, Giménez, Hakan Yakin y el resto de héroes de aquella gesta. Quien sí que aún se deja ver por el vestuario local es el hermano de éste último, Murat, sólo que ha cambiado sus Adidas Predator por unos elegantes zapatos a juego con la corbata que acaricia su cuello. Las órdenes que hace apenas un lustro espetaba desde el área ahora salen de la banda, aunque los nervios los lleva peor.

Poner contra las cuerdas al Tottenham, un equipo con presupuesto millonario y que aspira a clasificarse para la máxima competición continental la próxima temporada, ya es toda una victoria moral. Más aun teniendo en cuenta que, en la ronda anterior, la escuadra que viste de blaugrana en honor a su ilustre paisano había dejado en el camino, haciendo méritos para ello, a otro nuevo ‘tirano’ de Europa como es el Zenit de San Petersburgo. Murat y sus chicos ya tienen el sobresaliente, de manera que todo lo que venga a partir de ahí será aspirar a la matrícula de honor. Tras 210 minutos todo sigue igual: 4-4 en el global y un destino que, irremisiblemente, se decidirá desde el punto de penalti.

Un gol. Un fallo. Otro gol. Y otro. Y aún otro más. Y un nuevo fallo. Y, después de tanta agonía, el tanto definitivo que conducía al Basilea a unas históricas semifinales de la Europa League. Las casas de apuestas maldicen a quienes, contra todo pronóstico, no hicieron caso de la lógica que decía que la experiencia en la competición de Villas-Boas y el gran momento de Gareth Bale pondrían la bola spur en el bombo de Nyon del día siguiente. Mientras tanto, el joven plantel helvético se funde con una afición que no quiere que la despierten del sueño.

A más de 15.000 kilómetros de la tierra las cuentas bancarias impenetrables, y con dos días de diferencia, el Estadio Ingeniero Hilario Sánchez estaba a punto de vivir un día que se recordará para siempre en la Región de Cuyo y en toda Argentina. En los nueve partidos del Torneo Clausura, el Club Atlético San Martín únicamente había conseguido cuatro puntos marcando seis pírricos tantos, por lo que marchaba penúltimo. En esa situación, los verdinegros recibían a Boca Juniors, el equipo más laureado en todo el planeta. La ecuación parecía clara, pero lo imprevisible de este deporte es lo que le convierte en la única religión sin ateos.

Pero, como en la tanda de penaltis del Basilea-Tottenham, los goles y los fallos se fueron encadenando para regalar a los espectadores de todo el mundo un increíble 6-1 a favor de los locales, con el colombiano Osorio como protagonista principal de la segunda peor derrota de la historia ‘xeneize’. Vivir para ver.

La realidad y la lógica invitan a pensar que el Chelsea dejará al Basilea sin el sueño de jugar una final que nadie en Suiza se atreve siquiera a pronunciar, del mismo modo que, si todo sigue su curso, San Martín de San Juan tendrá un hueco preferente para competir en la B el próximo curso. Es precisamente por estos instantes que en el corazón de todo aficionado relativamente neutral late una pasión, temporal y momentánea, que le empuja a simpatizar con el pequeño que tiene el valor de sublevarse contra el poder establecido de los grandes. Booth sobrevivió escondido unos días antes de que el Gobierno del ya fallecido Lincoln le acabara capturando y conduciendo a la horca, pero quién sabe si no serán los sublevados los que ahora acaben poniendo la soga al cuello de los ‘tiranos’. A fin de cuentas, ni esto es Washington ni estamos en 1865.

16/04/2013

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