Rubén Castro, como aquel día…

Rubén Castro Las PalmasDAVID LÓPEZ PALOMO | Han pasado 13 años desde aquel hermoso día en el Insular. Ya saben, 25 grados, estadio a reventar, Zidane recién llegado, el Real Madrid con problemas y la U.D. Las Palmas enfrente. Todo perfecto para que el balón echara a rodar. No había presión, los galácticos tenían la responsabilidad y el respetable la obligación de disfrutar. Y, en efecto, así lo hicieron gracias a un chaval de tan sólo 18 años que venía despuntando desde las categorías inferiores. Rubén Castro, decían que se llamaba. Un chico delgaducho, menudo y con desparpajo que jugaba con una camiseta tres tallas mayor que él y recordaba un poco al ‘Conejo’ Saviola. ¡Y vaya si era bueno! Aquella tarde de febrero convirtió dos de los cuatro goles que encajó Casillas. El partido finalizó con un 4-2 en el marcador en un encuentro memorable. Hoy, con 31 años y una elástica de su talla, el canario es el máximo realizador del Betis y el quinto en la lucha por el Pichichi. Eso sí, después de mucho camino recorrido, y no siempre bueno, precisamente.

Aquel mismo año y después de una tarde de gloria, Rubén Castro supo lo que era bajar a la tierra. A final de temporada el equipo descendió a Segunda. No obstante, la noticia no fue mala del todo, pues el canario sumó 31 goles en su primera campaña en la categoría de plata, suscitando el interés de los grandes. Tocó hacer las maletas y viajar a La Coruña. La Primera división esperaba ansiosa ver despuntar al chaval que de joven soñaba con ser como Romario. Sin embargo, nunca llegó a ser el jugador que desarboló la defensa del Real Madrid galáctico. “Falta de confianza”, explicaba en una entrevista reciente. Y lo cierto es que desde entonces no hizo más que deambular por la piel de toro cedido por los gallegos: Albacete, Racing, Nàstic, Huesca y Rayo.

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Ningún entrenador le dio el cariño ni la estabilidad que ‘El chacho’ reclamaba para sí, excepto Pepe Mel, que le conoció en Vallecas y le llevó a Sevilla para triunfar. Un año en el infierno que le bastó para mostrar sus credenciales con 27 goles en 42 partidos. ¿Había vuelto? Nadie podía afirmarlo con seguridad hasta la pasada temporada, en la que sumó 16 tantos, los mismos que ha convertido este año con el Betis. El último contra el eterno rival en un derbi que, según el propio Rubén y para no desmerecer a los tópicos, “tiene un sabor especial”.

A sus 31 años, y tras confirmar que su matrimonio con Mel va de lujo, no le queda otra que disfrutar del fútbol. “No sé hacer otra cosa”, ha repetido en múltiples ocasiones. Y no es de extrañar. Su padre fue futbolista y sus hermanos, Álex y Guillermo, también. Lleva el fútbol en la sangre, aunque confiesa que no será entrenador cuando cuelgue las botas. Vive un momento dulce, seguramente el mejor de su carrera. No obstante, no contempla retirarse en el Betis, pues le gustaría hacerlo en Las Palmas. ¿Cuándo? Quién sabe. Quizá en un día como aquel del Insular, contra el Real Madrid y firmando algún gol. Con una única salvedad: ya no sólo será recordado por su partido ante los galácticos, sino también por ser parte importante de un Betis que, de seguir así, a final de temporada podría volver a Europa.

15/04/2013

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