Montera de líder

tonin_torero1_recortadaSERGIO MENÉNDEZ | Soplan malos vientos para la ética y la moral. No hace ni dos días que España entraba en la Champions League de la economía mundial y, de buenas a primeras, empezamos a mostrar signos de desaceleración. Sin tiempo apenas a que cundiera el pánico surgieron los primeros brotes verdes y todo parecía volver a la normalidad. Falsa alarma.

He ahí nuestro primer error. Ya lo había avisado Fraga hacía relativamente poco: ‘Spain is different’. En nuestro caso, la calma no podía significar sino el preludio de la tempestad, nunca al contrario. Nadie reparó en lo incómodo del silencio. Tanta tranquilidad era demasiada, nada bueno cabía presagiar. Y, de repente, llegó ella. Propios y extraños nos sorprendimos con su irrupción con las bragas a medio subir. Como si el último rey de los hunos se tratara, la crisis hizo acto de presencia en nuestros hogares a lomos de Othar, dispuesta a arrasar cualquier vestigio de la bonanza anterior, dejando tras de sí una estela de cal que impidiera a la hierba renacer.

El fenómeno ha dado en llamarse ‘recesión económica y financiera’. Nada más lejos de la realidad. La prima de riesgo o los desahucios son sólo la cabeza visible de la profunda crisis de valores que el conjunto de la sociedad y la clase política, en especial, venía padeciendo desde antes de 2008. Los Bigotes y líos de trajes made in Gürtel derivaron en cacerías de elefantes en Botsuana organizadas por una tal Corinna, cuadernos de tesorería garabateados por una versión menos amarilla de Fat Tony y duques en permanente estado de erección. De las lluvias de antaño, los lodos de hogaño. La regeneración democrática se hacía, en efecto, inevitable.

En medio de tanta zozobra el fútbol hizo las veces de salvavidas. Tan denostado a veces por los efectos opiáceos que se le suponen, los triunfos de La Roja en las Euro de 2008 y 2012, así como en el Mundial de Sudáfrica, se convirtieron en tres de los pocos motivos que han permitido a los españolitos de a pie sacar pecho fuera de sus fronteras durante los últimos años. A raíz de la victoria, gente como Andrés Iniesta, Iker Casillas o Vicente del Bosque fueron tomados como modelos de una conducta ejemplar tanto dentro como fuera del campo. Héroes, en definitiva, que desde entonces han detentado el liderazgo de la masa social sin nadie que amenazara su reinado. Hasta ahora.

Semana Santa en Madrid. La capital del reino soporta un éxodo masivo debido al inicio de las vacaciones. A diferencia de lo que ocurre con las bicicletas, las serpientes no sólo son para el verano y, mientras el parte de tráfico y el pronóstico del tiempo se iban pasando el relevo de la actualidad, una noticia incendia las redes sociales. Cuando la guerra de Corea estaba a punto de entrar en ebullición, Antonio José Castaño Gutiérrez, alias “Toñín”, alias “El Torero”, convocaba vía Twitter a todos los madridistas de bien en una concentración apoyando a José Mourinho. Lo que podría tratarse de una broma de dudosa gracia va tomando forma poco a poco, lo viral se hace oficial y el propio Toñín, Kim Jong-un de la Cofradía del Clavo Ardiendo y azote de TV3, solicita a Cristina Cifuentes el consentimiento para trasladar a la calle el amor incondicional que la parroquia merengue le profesa a su actual entrenador. La cosa va en serio.

La de nuestro protagonista es una vida dedicada en cuerpo y alma al Real Madrid. Natural de Piedrabuena (Ciudad Real), regenta la tasca El Rincón de Toñín, anteriormente conocido como Palacín, ubicada en el castizo barrio de Entrevías. Allí el olor a torrezno y vermú de grifo se mezcla con recortes de periódico, bufandas y demás numismática dedicada al club del que es socio compromisario y ferviente seguidor. Chaparrete y cabezón, Toñín apenas levanta metro y medio del suelo, prueba de que las esencias más puras vienen en frasco pequeño. Al dorso, y por si alguien se atrevía a dudar de su fidelidad al color blanco, la tinta se ha abierto paso entre la piel formando un retablo donde las efigies de don Santiago Bernabéu y Juan Gómez, “Juanito”, asoman por los pliegues de su característico capote.

Harto ya de ver cómo al otro lado del puente aéreo los culés cierran filas en torno a su técnico, Toñín decidió liarse la montera a la cabeza, combatir el piperío recalcitrante y erigirse en el líder espiritual de los más de 10.000 seguidores que, según fuentes de la organización, tenían previsto acudir a su llamada. La idea era encabezar el paseíllo de una marcha —que no manifestación, ojo al matiz— “pacífica y en tono festivo” con la que crear un ambiente propicio para que The Only One opte por seguir un año más al frente del equipo.

Era simple cuestión de lógica que algo así sucediera. Toñín ya había logrado dar el salto del sector hostelero al de los medios de comunicación con cierto éxito gracias a su particular y carismática forma de animar, haciéndose incluso un nombre en alguna cabecera que otra. Por tanto, a nadie puede coger de improviso su abordaje a la opinión pública. La iniciativa, sin embargo, ha sido desautorizada por la Delegación de Gobierno en Madrid alegando que la convocatoria tendría que haberse realizado con un mínimo de 10 días de antelación. Su gozo en un pozo. Bueno, otra vez será. Sólo Toñín sabe cuánto poder es capaz de amasar hasta que ese día llegue. Quizás a Florentino Pérez le haya salido un duro rival de cara a las elecciones a la presidencia del próximo junio. Todo es posible. Spain is different.

03/04/2013

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