D’Artagnan de Oriente

Ukraine v France - Group D: UEFA EURO 2012JULIÁN CARPINTERO | “Con usted, nosotros fuimos los Mosqueteros, Montecristo o Bálsamo; recorrimos las calles de Francia, participamos en batallas y visitamos palacios y castillos; con usted soñamos”. Esas fueron las sentidas palabras que Jacques Chirac dedicó a Alejandro Dumas el 30 de noviembre de 2002, cuando el Estado francés mandó exhumar el cadáver del escritor de su tumba de Villers-Cottêrets para que sus restos se depositaran en el Panteón de París. El por aquel entonces Presidente de la República entendía que así quedaba reparada una injusticia cometida con el escritor más importante de la literatura francesa, que ya descansaba junto a otros ilustres fallecidos patrios. Sin embargo, el espíritu de su personaje más universal sigue muy vivo y podría reencarnarse esta noche a sólo unos kilómetros de la capital. ‘Un pour tous et tous pour un’.

Resulta difícil encontrar una ciudad con tanta mística a lo largo y ancho del planeta. Los guiños a la grandilocuencia clásica de la Ilustración se mezclan con la fortaleza simbólica de la Revolución mientras la modernidad y la vanguardia impregnan avenidas y museos. “París bien vale una misa”, apostilló el calvinista Enrique IV justo después de convertirse al catolicismo para reinar en el país del vino y las rosas. ‘O un billete para defender la estrella’, pensará el lacónico marqués de Del Bosque buscando la fórmula para repetir victoria en la Ciudad de la Luz.

Hace menos de una década España habría afrontado el crucial partido de esta noche con Murphy poniéndole la zancadilla. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Sin embargo, La Roja se ha sacudido a base de títulos cualquier tipo de complejo que le hiciera pensar que al norte de los Pirineos eran invencibles. Las imágenes de Villa y Ramos poniendo Saint Denis patas arriba meses antes de ser eternos en Sudáfrica y la del doblete de Xabi Alonso en los cuartos de final de la pasada Eurocopa sustituyeron en el imaginario colectivo a la de un indefenso Arconada tratando de sacar de dentro de la portería un calamitoso balón que le había acariciado la axila. La tendencia parecía haberse invertido de forma definitiva hasta que el pasado octubre Juanfran, en una acción kamikaze –de la que nadie se acordaría de haber salido bien–, quiso refrendar su condición de ‘rayo’ tirándose un autopase en el minuto 93 que terminó con Giroud celebrando su segundo gol con ‘les bleus’. A partir de ahí reapareció una condición muy idiosincrásica del carácter hispano: la duda. Y esa incertidumbre, que había estado hibernando seis meses, terminó de acrecentarse el pasado viernes cuando la madre naturaleza decidió plantar flores en el culo de los finlandeses.

Pero en Francia tienen un plan para que las cosas vuelvan a su sitio y el recuerdo de Platini y Zidane haga temblar de nuevo a los recién llegados al Olimpo del balón. Didier Deschamps, el hombre que alzó al cielo de la capital parisina la copa que les coronaba como campeones del mundo con la banda sonora de ‘La Guerra de las Galaxias’ de fondo, apuesta todo a un hombre peculiar. Sin un heredero prototípico de los dos genios antes mencionados, Yohan Cabaye probablemente sea el futbolista al que le gustaría parecerse a su entrenador si tuviera la posibilidad de volver a nacer.

Al actual jugador del afrancesado Newcastle la pasión por el fútbol le viene de familia. Yohan ha tenido siempre muy presente la figura de su padre, Didier, que fue un prometedor canterano del Lens hasta que una doble fractura de tibia y peroné puso fin a su carrera con sólo 17 años, por lo que comenzó a trabajar en un centro de salud en una pequeña ciudad del Pas de Calais. Su hermano menor, Geoffrey, también quiso seguir la tradición de la familia Cabaye, aunque éste se conforma con dejar destellos en la segunda regional francesa. Pero lo que verdaderamente llama la atención del 6 galo es la sangre vietnamita que corre por sus venas, pues su abuela paterna nació en el país que la Guerra Fría partió en dos en la década de 1970, el cual le gustaría conocer para ayudar a su desarrollo, según ha comentado en varias ocasiones.

Dicen los que le conocen que extrapola al campo las cualidades que demuestra en su día a día. Sencillo, pausado y elegante, su mentalidad le hace estar siempre un segundo por delante del resto de jugadores. Se jacta de llevar una vida tranquila junto a su mujer Fiona, con la que tiene una niña de tres años llamada Myla, y le encanta hablar de cualquier cosa con su mejor amigo, Mathieu Debuchy, compañero de vestuario tanto en el Newcastle como en la Selección francesa.

Deschamps reservó a su D’Artagnan el pasado viernes en la victoria ante Georgia para tenerle descansado en el epígono de la Guerra de la Independencia que se vivirá esta noche entre Francia y España. Bien es cierto que el pequeño de los Mosqueteros de Dumas nunca estaba solo, pero al final acababa siendo el protagonista precisamente por ser diferente a los demás. Con él en el césped, la nación de la libertad, la igualdad y la fraternidad tendrá más posibilidades de acabar con su Cardenal Richelieu de turno, ese que adormece la pelota, detiene el tiempo y paraliza los sentidos a base de toques. Parece difícil, pero Chirac ya lanzó el mensaje: “Con usted soñamos”.

26/03/2013

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