Gaby Ruiz: “Twitter te puede hacer perder la objetividad sobre ti mismo”

gaby-1ENTREVISTA A GABY RUIZ / Tranquilo y pausado. Así habla Gaby Ruiz, uno de los expertos en fútbol internacional más importantes de España. En medio del bullicio de un lunes en la redacción de Canal +, nos invita a pasar a la sala donde visiona hasta nueve partidos a la vez y detiene el tiempo para hablar de su auténtica pasión: el balompié italiano. Sus reflexiones suenan a Vasco Rossi y a Franco Battiato y por momentos parece transportarse a su querida Génova. ‘D’amore non si muore’… Y menos si es por el Calcio.  

PREGUNTA: ¿En qué momento se da cuenta Gaby Ruiz de que lo suyo es el mundo del periodismo?

RESPUESTA: En el momento que entiendo que no voy a poder ser futbolista. Porque yo quería ser futbolista, era mi sueño. Yo he jugado al fútbol todos los días de mi vida, desde que tengo uso de razón hasta que, prácticamente, soy adolescente. Era mi auténtica pasión, pero hay un momento en el que entiendes que no vas a poder. Y entonces decidí que lo más cerca que podía estar de ser futbolista era ser periodista deportivo. Soy periodista oficialmente, porque estudié la carrera y tengo el título, pero lo que soy es un futbolista frustrado, porque es lo que me habría gustado ser. A lo mejor por eso soy tan futbolero y me gusta hablar de lo que pasa en el campo, mucho más que de lo que pasa alrededor. Eso no me interesa tanto.

P: Empezaste en la radio, haces televisión y te podemos leer en publicaciones especializadas. ¿Es la polivalencia la base de un buen periodista?

R: Yo creo que no hace falta ser polivalente para ser buen periodista. El buen periodista es la persona que habla con conocimiento y honestidad. Estoy de acuerdo con algunos periodistas que dicen que la objetividad no existe, que es un concepto demasiado puro. Todos tenemos nuestras ideas, simpatías, filias, fobias… Y el que lo niegue, no dice la verdad. Honestidad y conocimiento. Si tú conoces de verdad aquello de lo que estás hablando, o por lo menos lo preparas, y luego eres honesto en tus opiniones, yo creo que se puede ser buen periodista.

P: ¿Crees que el periodismo ‘de bufanda’ y ‘trinchera’ es el principal lastre de la profesión en este país?

R: No, no lo creo. El periodismo ‘de bufanda’ es un fenómeno bastante nuevo debido a que han proliferado muchos medios. Ahora mismo hay muchísima oferta: muchas horas de tele que emitir, muchas páginas que llenar, muchas horas de radio, incluso muchas webs que alimentar. Todo esto al final no es más que el reflejo de la lucha de los medios por intentar sobrevivir. Porque, en el mundo de hoy, y probablemente en el de antes también, lo peor que te puede pasar es pasar inadvertido. Y mucho más si eres un medio de comunicación. Entonces, el periodismo ‘de bufanda’ no es más que el intento de los medios por llamar la atención para sobrevivir. A mí, evidentemente no me gusta, yo también tengo mis filias y mis fobias y, seguramente se me notarán, pero yo prefiero el periodismo más pausado. Aun así, el ‘de bufanda’ me parece totalmente legítimo porque es el reflejo del intento de supervivencia de los medios en un mercado saturado de oferta.

P: En tu blog de grada360 te declaras, textualmente, “culpable por el PC Fútbol y derivados”. ¿Eres consciente de haber marcado el camino a varias generaciones de ‘parabólicos’?

R: (Risas) Yo creo que a las generaciones de parabólicos el camino se lo ha marcado Maldini, sinceramente. Yo soy un producto suyo, probablemente uno de los primeros, porque tenemos casi la misma edad.

En cuanto a lo de PC Fútbol mucha gente me ha dicho que ha marcado un poco infancia y su adolescencia. Yo ante eso sólo puedo sonreír y agradecer, porque PC Fútbol surge de la pasión que yo tenía primero por el fútbol y segundo por ese tipo de videojuegos, con lo cual me hace muy feliz ver que ha tenido mucha repercusión en los años.

www.canalplus.es

P: Tú que eres una persona muy activa en Twitter, ¿las redes sociales intoxican o democratizan el mundo de la información?

R: Democratizan y enriquecen de una manera brutal. A mí me parece que, especialmente Twitter, que es la que más conozco, engancha porque sólo aporta cosas. El único peligro que tiene es que haya gente que pueda perder la objetividad con respecto a sí mismo; es decir, en Twitter mucha gente te sigue porque le gusta tu trabajo y, lógicamente, esos son los que con más facilidad va a tender a dirigirse a ti con una alabanza. Entonces, hay gente que se puede llegar a pensar que lo hace todo bien. Te puede alimentar mucho el ego, porque más allá de que sí que hay gente que te insulta y te increpa –que hay que aceptarlo–, también hay muchos que te alaban y se agradece muchísimo.

Pero yo el gran peligro que tiene, hablando desde el punto de vista del periodista, es que éste se crea todo lo que le dicen, para bien o para mal. Pero a mí Twitter me parece de una riqueza impresionante porque, además, parte de un hecho clave que es la libertad: tú eliges a quién sigues. A partir de ahí puedes tener el timeline más rico del mundo si de verdad sabes elegir a la gente creativa, ingeniosa, que está bien informada, con capacidad crítica, que te va a ayudar a entender la realidad y a reflexionar. Me parece una maravilla y, simplemente, creo que hay que saber utilizarlo.

P: Martí Perarnau sostiene que la objetividad no existe, como decías antes. ¿Es la honestidad la clave para esconder todas las emociones que genera algo tan pasional como el fútbol?

R: Sí, yo creo que sí. Es la capacidad que se tiene o no se tiene de relativizar las cosas. Es decir, todos tenemos filias y fobias, pero en el momento que haces un análisis sí es posible tener la capacidad para distinguir, dentro de tu propio juicio, lo que está influido por una filia o por una fobia. Puede existir esa capacidad para discernir, y, de hecho, hay muchos periodistas que la tienen. Gente que es capaz de llegar al análisis y, al mismo tiempo, de filtrar sus filias y sus fobias, reconociéndolas, para dejarlas fuera dentro del propio análisis.

P: Nos consta que eras simpatizante del Real Madrid y que uno de tus jugadores favoritos era Miguel Ángel, pero nunca habríamos sido capaces de descubrir por qué equipo sentías simpatía…

R: Eso es una buena señal porque, habiendo sido madridista como he sido cuando era niño y adolescente, es posible que influya que ya tenga un desapego absoluto hacia cualquier tipo de simpatía por un equipo. Y eso se ha podido generar porque ya llevo muchos años siendo periodista y cuando estás dentro del mundillo al final hay muchas cosas que te terminan por desencantar. Cuando eres niño lo ves todo de otra manera, desde tu propia ignorancia de cómo es la vida y el mundo, pero cuando ya ves el mundo real, con sus defectos, te llega esa especie de desencanto. Yo ahora mismo estoy totalmente desafectado de cualquier tipo de simpatías, y creo que eso también me ayuda porque no creo que me mediatice para nada. Ahora mismo, sinceramente, siento bastante más simpatía por la Sampdoria que por el Real Madrid. Pero si viviera en Italia probablemente sería al revés. Es decir, al final tengo más simpatía por lo que tengo un poco más lejos porque el hecho de que esté allí me lo idealiza.

P: ¿Qué tiene una profesión que, permanentemente en crisis, no te deja desengancharte de ella?

R: Yo no sé si está permanentemente en crisis, a lo mejor ahí niego la mayor; está en crisis económica, eso sí, porque hay muchos medios que están cerrando. Esta profesión es apasionante y, desde mi punto de vista, a mí me gusta no sólo lo que hago a diario –ver partidos, comentarlos y poder analizar y hablar de fútbol, que tanto me gusta– sino que me ha permitido también enriquecerme, viajar y conocer el mundo. Ha sacado de mí lo mejor, toda mi capacidad creativa a la hora de hacer reportajes. Y reconozco que he tenido mucha suerte; hay que tener suerte en la vida, aparte de luchar mucho. Es muy satisfactoria en muchas cosas.

P: Como ex del Corriere dello Sport, ¿por qué crees que está tan estigmatizado un fútbol que ha dado a jugadores como Valentino Mazzola, Rivera, Capello o más recientemente Totti y Pirlo?

R: Está estigmatizado y lo ha estado siempre. Desde que soy pequeño yo recuerdo todos los clichés que han existido sobre el fútbol italiano, sobre todo el de defensivo. Y tienen razón. El fútbol italiano ha conquistado el mundo a partir de la defensa, es indiscutible. Lo que sí es verdad es que está ahora más estigmatizado que nunca porque estamos dentro de la corriente de fútbol de toque que, como estamos dentro de ella no la vemos, pero deberíamos ser capaces de alejarnos un poco y tener un poco de perspectiva. Pero es normal, el fútbol de toque está triunfando y es un modelo fantástico que necesitaba triunfar para asentarse y reivindicarse. En el mundo del fútbol hay distintas corrientes: el fútbol arte, de toque; y el que piensa que en el fútbol hay que ser más prácticos. Son dos bandos que se desprecian un poco.

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P: Por ejemplo, en tu BIO de Twitter dices que te gusta ver al Stoke de Tony Pulis…

R: Claro, es que me gustan los dos. Yo creo que tengo esa suerte de que, percibiendo como percibo clarísimamente, –y desde que estoy en Twitter lo percibo todavía más– los dos claros polos opuestos que hay en el fútbol, que se desprecian un poco entre ellos, que se intentan quitar mérito y sacan pecho cuando su estilo gana y se esconden cuando su estilo pierde, estoy contento de ser un poco ecléctico. Es decir, cojo un poco de un lado y de otro. Me encanta el fútbol de toque, pero es que también me encanta el fútbol del Stoke. Cuando lo hacen bien. A estas frases siempre hay que añadir “cuando se hace bien”, porque el fútbol de toque cuando se hace mal es horriblemente aburrido, y el fútbol del Stoke, cuando no juega bien, es horriblemente aburrido también. Pero cada estilo de fútbol, bien hecho, es espectacular.

Cuando al Stoke le sale bien un partido físico, que pegan balones arriba, que buscan segundas jugadas, que llegan en oleadas, que a veces parece un equipo de rugby, a mí me emociona. Y reconozco que me molesta cuando, hoy en día, al estar tan arraigado el toque por las victorias del Barcelona y de la Selección Española –que, repito, son magníficas, y ese estilo de fútbol merecía tener unos años como los que está teniendo–, el crítico desprecia el otro tipo de fútbol. Entiendo que el que se identifica más con el fútbol de toque el otro no le guste. Pero lo que no me gusta es cuando se desprecia. Lo que yo reivindico muchas veces es “no despreciéis los otros estilos de fútbol”, porque son riqueza. Yo pienso que si todos los equipos intentaran jugar al toque el fútbol sería más aburrido, estoy convencido. A mí me encanta que exista un equipo como el Stoke, que existan equipos contragolpeadores, equipos más de balón largo, equipos más de agresividad, como el Atlético de Madrid ahora mismo. Me encanta que exista esa riqueza de estilos, porque creo que al espectador nos ofrece muchas más cosas y nos enriquece.

P: ¿Cuánta culpa, entre comillas, de esa mala prensa injustificada tiene el ‘catenaccio’ de Viani, Rocco, Trapattoni o Bearzot?

R: Son fenómenos. Representan ese tipo de fútbol que realmente no engaña a nadie. Representan un estilo de fútbol que, partiendo de la base de que todos buscan la victoria, prestan menos atención al cómo se consigue. Y esta gente es la que prestaba menos atención en el sentido de que no reparaban en nada para conseguir la victoria. Si había que hacer siete marcas al hombre por todo el campo, o diez marcas, porque once no pueden ser, se hacían.

Toda esa gente representa un tipo de fútbol que yo quiero que perviva. Igual que puede pasar con un crítico de arte al que le gustaría que pervivieran los distintos estilos y escuelas, a mí me pasa lo mismo con el fútbol. Yo no quiero que todos seamos iguales, no quiero que todos jueguen al toque. No me gusta que un equipo pequeño que intenta jugar al toque sea, directamente, un equipo admirable. Será admirable si de verdad lo hace bien, pero no por el hecho de que un equipo pequeño intente jugar al toque. Hay que jugar al toque cuando tienes los jugadores para hacerlo: si no los tienes, es un error.

P: Entonces, ¿cómo se explica que Mancini, Ancelotti, Spalletti, Lippi o Ranieri sean reclamados para entrenar en todo el planeta?

R: A mí eso me parece un misterio. No lo digo tanto por Ancelotti, que creo que en el Milan al final hizo un buen trabajo, pero sí por Mancini. Consiguió triunfar en el Inter en una época en la que, probablemente, era más fácil triunfar porque la Juve había bajado a Segunda división por todos los problemas que había tenido. Y a la Juve que vuelve de Segunda división le cuesta hasta que vuelve a hacer un equipo competitivo de verdad. Y Mancini aprovecha esos años. Sin quitarle mérito, es un entrenador de los que menos me gustan, porque no termino de ver un estilo definido en sus equipos ni de saber a qué juega. También le recrimino un poco que no termina de hacer a sus equipos intensos y tácticamente organizados.

Por lo menos es una impresión mía. Entonces, que se pelearan por Mancini es una cosa que me extraña más allá de que ganara las Ligas con el Inter, porque ese equipo a mí me dejaba muchas dudas. Spalletti es un entrenador que me gusta más: en la Roma creo que hizo un buen trabajo, un equipo reconocible. Y en el Zenit de San Petersburgo también, me parece que es lógico su éxito. Ancelotti es un entrenador admirable por su capacidad para desdramatizar. En eso se parece a Rijkaard. A lo mejor no por casualidad fueron compañeros en la medular del Milan (risas). Es un tipo tan natural, que desdramatiza todo, que ironiza sobre todo, que eso al final es una virtud y yo creo que en el fútbol le ha servido para soportar a los Berlusconi y Abramovich durante muchos años. Y luego para sobrevivir como entrenador es un tipo que tiene carisma, sólo por esa forma de ser, por la cultura enorme que tiene por todos los sitios donde ha estado. Al final eso también son valores que ayudan a triunfar a un entrenador.

P: Pagliuca; Mannini, Lanna, Vierchwood, Katanec. ¿Serías capaz de completar la alineación de la Sampdoria que saltó a Wembley en el 92?

R: Ufff (suspiros). Vamos a intentarlo. Estaba Lombardo, Mancini, Jugovic…

P: Te echamos una mano: Lombardo, Pari, Toninho Cerezo, Bonetti; Vialli y Mancini. ¿Qué supuso para ti ese equipo?

R: Ese equipo es muy entrañable y yo estoy muy influido, sobre todo, por toda la gente que me habla de él. Porque yo vivo, no gran parte del año, pero sí fechas muy concretas, en Génova y estoy rodeado de gente que es muy sampdoriana y que me habla y me habla de ese equipo. Yo le he visto jugar pocas veces, en realidad, porque en aquella época, finales de los 80 y principios de los 90, ver partidos de fuera de España era muy difícil. La final de Wembley la habré visto tres o cuatro veces, pero partidos completos de ese equipo he visto muy pocos. Imágenes de goles, de jugadas. Era un gran equipo que demostró que un equipo mediano –la Sampdoria no es un equipo pequeño, pero tampoco es un grande– cuando está bien gestionado, es capaz de todo.

Y cuando se le da confianza a un proyecto y se van incorporando jugadores, poco a poco, porque no se hizo a golpe de talonario. Mantovani fue fichando jugadores, consiguió fidelizarles, también en una época en la que era mucho más fácil evitar que se te fueran. El presidente se apoyó en que se producían muchos menos traspasos y los clubes podían retener a los jugadores. Y es verdad que en la final de Wembley no mereció perder, y eso, contra el Barcelona, es mucho decir. Y no se puede dejar de comentar la obsesión que hay en Génova porque la falta que marca Koeman no fue falta, no paran de decirlo (risas). Es un equipo verdaderamente entrañable, que le ganó la Liga al Inter en un mano a mano espectacular. Quizá el Villarreal o el Deportivo puedan ser ejemplos de algo similar, pero es muy difícil que se vuelva a producir.

P: ¿Por qué la ciudad xeneize tiene en tu opinión el derbi más especial del mundo?

R: Porque es una ciudad tan futbolera que es que es muy difícil de explicar a quien no haya estado nunca en Génova. Es una ciudad que respira fútbol de verdad, mucho más que otras. Yo conozco muy bien Italia, y no se puede comparar con Florencia, Milán, Turín o incluso en el sur. Ver una ciudad que sienta el fútbol como Génova es difícil de encontrar. Hay que ir allí para ver todas esas banderas en los balcones durante todo el año, no sólo cuando un equipo es campeón.

No conozco un solo genovés que no me hable de fútbol. Y conozco un montón de madrileños que no saben nada de fútbol, que no les interesa (risas). En Sudamérica sólo he percibido la pasión por el fútbol de Génova en Rosario. La pasión que hay allí yo no la veo en otros sitios. Y la dicotomía entre Genoa y Samp es tremenda. El hecho de cómo se prepara el recibimiento a los equipos durante meses y cómo se presume de quién ha hecho el mosaico más bonito. Son un montón de elementos que convierten ese derbi en un derbi muy especial. Y es increíble que esté considerado uno de los grandes derbis del mundo siendo una ciudad pequeña como es Génova. Eso habla por sí solo.

Genoa CFC v UC Sampdoria - Serie A

P: Verratti, Insigne, El Shaarawy, Destro, Borini. ¿Puede Prandelli tener un equipo campeón en ciernes?

R: Sí, absolutamente. Todos ellos son tremendos. Vengo ahora mismo de ver el PSG-Olympique de Marsella y es verdad que no es el mejor partido de Verratti, pero cómo juega al fútbol y qué carácter que tiene. Yo creo que hay un equipo campeón italiano en ciernes, sin ninguna duda, porque hay una generación extraordinaria. Luego es tan difícil ser campeón… Mimbres los tiene, pero la oportunidad de ser campeón pasa cada bastantes años y las generaciones se van volando.

P: Quizá el Mundial de Brasil les venga pronto, pero en la Eurocopa de 2016 podrían ser candidatos…

R: Sí, va a ser candidato, seguro. Y además me gusta Prandelli, porque tiene muchísima personalidad. Es un entrenador que me encanta. Creo que tiene un equipo campeón en ciernes, pero insisto, esa generación de futbolistas que todavía está por dar lo mejor puede perfectamente quedarse sin un solo título, porque los títulos de selecciones nacionales son escasos y hay mucha competencia.

P: ¿Cuáles son, en tu opinión, el entrenador y el jugador más estimulantes de la Serie A lejos de los focos mediáticos?

R: Montella no está tan lejos del foco mediático, pero me gusta mucho. Está también dentro del foco, pero me encanta Antonio Conte, es un entrenador con cuyas ideas me identifico muchísimo. Y de jugadores hay un montón de jugadores que me gustan. Hay muchos porteros, por ejemplo. Me encanta De Sciglio y creo que está haciendo una temporada que nos da a entender que ahí hay un gran jugador en ciernes. Lodi está fenomenal, pero como Lodi ha habido varios. Está Diamanti, que es un jugador poco reconocido, pero que el otro día salió con Italia en el partido que jugaron en Holanda y fue el mejor. Y jugó con una personalidad increíble para un futbolista que es de un perfil tan bajo. Candreva es otro jugador que parecía que se iba a quedar y que en la Lazio ha vuelto hasta el punto de haber regresado a la Selección.

P: ¿Es un mito o los jugadores españoles realmente no pueden triunfar en Italia? Borja Valero, por ejemplo, está teniendo una influencia muy positiva en la Fiorentina…

R: Yo creo que no es un mito. Es verdad que hay muchos ejemplos de jugadores que no han triunfado, desde José Mari hasta Ricardo Gallego. Martín Vázquez quizá es el caso más sonado, porque se fue del Real Madrid cuando era uno de los mejores jugadores del mundo, no sólo de España, un fenómeno absoluto, y es verdad que el estilo del fútbol italiano le condenó. Quizá en aquel fútbol italiano sí era más difícil que un jugador del estilo español, de calidad, triunfara. Porque un gran defensa central español podría haber triunfado en aquel fútbol italiano. Hoy en día no creo que sea así. De hecho, en Italia podrían empezaran a fichar, como lo están haciendo en Inglaterra, a los grandes talentos como Silva o Cazorla. Lo que pasa es que hay menos dinero y esos grandes talentos se van a Inglaterra. Pero si Silva o Cazorla, en vez de haberse ido a Inglaterra, se hubieran ido a Italia, estarían triunfando, estoy convencido.

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P: Rovesciata, calcio di rigore, trequartista. ¿Qué tiene el balompié transalpino que le hace tan atractivo a la literatura futbolística?

R: Que los italianos todo lo que hacen lo saben vender. Eso es una realidad indiscutible e incuestionable. Es un país que, cuando lo conoces, te das cuenta de sus millones de imperfecciones, de lo difícil que es todo en el sentido de la poca formalidad, muchas veces, de los propios italianos. Pero se vende extraordinariamente bien, en fútbol y en lo que no es fútbol. Y hay que valer para eso. Ellos tienen esa capacidad. Han hecho pensar al mundo que el mejor aceite de oliva es el suyo, que el mejor vino es el suyo, que las mejores playas son las suyas. Y los españoles no hemos sabido. Yo salgo fuera y la gente no sabe que en España hay un aceite de oliva extraordinario, o que hay un vino extraordinario. La gente te dice: “Ahh, el aceite italiano”. ¿Cómo que italiano? También el español (risas). En Italia hay un gran aceite, hay un gran vino, pero es que ellos han conseguido que el mundo entero piense que está en lucha con Francia, como si ya no existiera nada más. Ellos son maestros en saber venderse y por eso nos atrae tanto lo italiano, porque lo venden muy bien y este tipo de expresiones son fantásticas. La rovesciata… Son palabras muy sonoras.

P: ¿Cómo de incompleto está un aficionado que no ha leído las ‘Historias del Calcio’ de Enric González o el drama del Grande Toro?

R: A quien no lo haya hecho se lo recomiendo. No me gusta hablar de estar incompleto, porque no hay que ser tan radicales, pero desde luego el drama del Gran Torino hay que conocerlo, y a Enric González hay que leerle porque es un maestro. Pero tampoco se puede decir que quien no lo haya leído está incompleto. Estará más enriquecido cuando lo lea.

P: ¿Qué es más duro: las copropiedades de Preziosi o escuchar a Maldini hablar sobre el Nápoles de Maradona?

R: (Risas) Las copropiedades de Preziosi, sin ninguna duda. Uno de los grandes males del fútbol italiano son personajes como Preziosi o Zamparini. Oír a Maldini hablar del Nápoles de Maradona es un placer, porque lo vive con pasión. Pero es verdad que algo que le hace daño al fútbol italiano son estos presidentes, que por desgracia son inevitables desde el momento en el que un club de fútbol es una sociedad que se puede comprar o vender; inevitable que aparezcan personajes de este calado, que ni siquiera sienten los colores, porque Preziosi es laziale. Para Preziosi el Genoa es el equipo que pudo comprar. Es una auténtica lástima y a mí me da pena, porque luego les ves hablar y notas que es gente que lo único que quiere es notoriedad. Despiden entrenadores y fichan jugadores como si el mundo se fuera a acabar mañana. ¿Y eso al final qué genera? ¿Dónde están el Palermo y el Genoa? Dos equipos históricos, dos equipos con estadios grandes, con grandes aficiones detrás. Es imposible. Te puede salir un año. El Palermo hubo un año que peleó la Liga con el Inter hasta la mitad, más o menos, en la época en la que estaban Amauri y Miccoli. Pero a la larga, ni siquiera a la larga, a medio plazo, un presidente de esas características te lleva a la ruina.

P: ¿Cuál es tu recuerdo más especial relacionado con el fútbol italiano?

R: Intento hacer un ejercicio de dejar la mente en blanco y ver qué me viene. Y me viene la Selección italiana del 82, y sobre todo, el partido del viejo Sarriá contra Brasil. Es un partido inolvidable y maravilloso en el que hubo un choque cultural y de estilos futbolísticos increíble, por eso me gusta más todavía, porque no eran dos equipos jugando a lo mismo. Era un equipo maravilloso como ese Brasil, que estaba lleno de jugadores magníficos, contra una Italia que también tenía grandes jugadores pero que competía mejor. Y al final ganó quien supo competir, no quien tenía más calidad. Yo ese partido lo vi en directo en su día y nunca lo olvidaré. Es uno de los mejores partidos que he visto en mi vida y representa muy bien lo que es el fútbol italiano.

El Alemania-Italia de 2006 también podría ser otra opción. Quizá tiene más glamour el de Barcelona porque enfrente estaba Brasil, que era un equipo con mucha leyenda. No sólo leyendas futbolísticas como Sócrates, Falcão, Zico o el propio Éder, sino leyenda alrededor de esos mismos jugadores, que eran personajes legendarios también por lo que hacían fuera del campo. Era un equipo legendario, sin ganar nada, pero lo era con justicia, por los jugadores que tenían. Y a lo mejor por eso tiene más glamour lo que pasó en Barcelona, pero lo de 2006 es algo muy parecido. Pero hay quizá una diferencia: la Italia de 2006 jugó mejor que la del 82, especialmente en la prórroga; es decir, en la prórroga la Italia de 2006 hace algo que a lo mejor ha pasado a la historia por llamativo. En una prórroga, contra el anfitrión, siendo el anfitrión un equipo potentísimo, decidió irse al ataque. Eso fue lo que hace de ese partido algo único. A la Italia del 82 le valía el empate y en realidad se fue al ataque sólo cuando lo necesitó. Sólo cuando necesitó irse al ataque se fue al ataque.

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P: ¿Cuál es el mejor falso 9 que has visto nunca?

R: Messi (risas). Sin ninguna duda.

P: ¿Y un falso 9 de tu cosecha poco conocido?

R: No es que haya falsos 9 por el mundo. Nadie es falso 9. Se es otra cosa y puesto como falso 9 se puede funcionar muy bien. Totti sería una buena opción. Es uno de los mejores que yo he visto jugar en esa posición.

Más entrevistas:

– Karina Kvasniova (6/10/2012)

– Fran Guillén (20/10/2012)

– Nacho Labarga (4/11/2012)

– Fermín de la Calle (18/11/2012)

– Rubén Uría (2/12/2012)

– Susana Guasch (16/12/2012)

– Luis F. López (14/01/2013)

– Martí Perarnau (27/01/2013)

-Roberto Palomar (10/02/2013)

-José Manuel Díaz (24/02/2013)

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