Martí Perarnau: “Las bufandas han ganado la batalla a costa del periodismo”

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ENTREVISTA A MARTÍ PERARNAU / Tranquilo y sosegado, Martí Perarnau nos invita a pasar al despacho en el que su Magazine toma forma. El frío de la capital madrileña contrasta con la calidez con la que transcurre una conversación marcada por el sentido común y la reflexión, aunque sea poco amigo de las entrevistas personales. No deja nada a la improvisación, pero a pesar de sus innumerables experiencias hay cosas que le siguen entusiasmando. No quiere ser un referente, pero así es visto Martí Perarnau.

PREGUNTA: ¿Cómo pasas de ser un atleta olímpico a un referente de la información?

RESPUESTA: Yo empiezo como atleta y consigo batir el récord de España en mi especialidad, que es el salto de altura. Después estudio Físicas e Ingeniería Industrial, pero no me gusta y lo abandono. Y un familiar me sugiere escribir sobre atletismo en un periódico. Eran otros tiempos. Empiezo a colaborar escribiendo de atletismo en el Diario de Barcelona con Manuel Martín Ferrand. Trabajo bastantes años de periodista hasta el punto de que, por problemas con la Federación Española, abandono el atletismo y me dedico al periodismo. Pronto consigo ser jefe de deportes de otro periódico y voy al Mundial de Argentina del 78. Pero cuando ese periódico cierra, me quedo en el paro y vuelvo al atletismo, y consigo ir a los JJOO de Moscú ’80. Así, tras un parón de cuatro años, hago una segunda parte en mi carrera atlética que me sale incluso un poquito mejor que la primera. Pero cuando lo dejo vuelvo a dedicarme al periodismo durante muchos años. Llego a Madrid y aquí sigo. Yo no me considero ningún referente. Soy lo mismo que era, un currito y punto.

P: ¿Se te podría considerar más un reflexionador que un informador?

R: Probablemente sí. Nunca he conseguido grandes exclusivas informativas. Ahora eso ya no existe, pero en aquellos tiempos los periodistas daban exclusivas. Yo empecé cuando Cruyff llevaba una temporada en el Barça, pocas semanas después del 0-5 del Barça en el Bernabéu, en el 74. En el Diario de Barcelona, Álex Botines era un tipo que levantaba noticias, pero eso ahora no tiene sentido.

Quizás el haber sido deportista me ha permitido más reflexionar, conocer en profundidad determinados ámbitos del deporte. Ahí me encuentro muy cómodo, aunque el cuerpo siempre me pide la información. Los tiempos han cambiado mucho y ahora más que dar una información en exclusiva, algo muy difícil, el proceso es el contrario. Hay tanta información que lo importante es digerirla y analizarla porque, probablemente, todo lo que queramos saber ya está en el aire. Todos los ingredientes informativos que permitirían conocer algo ya están allí. Hay un personaje que ha reflejado esto totalmente, que es Guardiola. La mayor parte de sus decisiones importantes de estos últimos cinco años, cuando ya las ha tomado, las ha comunicado y lo hemos reflexionado. Y todas las conclusiones eran: “Claro, era de sentido común que hiciera tal cosa”. En muchos casos de estas decisiones que ha tomado, los datos que nos hacen decir que era muy lógica su decisión ya estaban allí hacía mucho tiempo. Y lo podríamos haber analizado previamente.

P: Pero por el ansia de inmediatez es imposible…

R: Claro, ahora todo el mundo dice: “Es lógico que se haya ido al Bayern por la organización, los ex jugadores, la seriedad de los alemanes, la competitividad de la Bundesliga”. Pero todos esos elementos ya estaban hace quince días. Todos nos perdíamos en el jeque, el jugador, la anécdota… No hemos sido capaces de analizar lo más básico y lo teníamos delante de nuestros ojos. “El Barça nombra a Tito Vilanova entrenador”. Pero si es que era evidente. Estaba frente a nuestras narices y no lo veíamos. Los datos informativos están todos allí. Todos. Pero hay tanto ruido que no lo vemos.

P: ¿Dónde crees que reside el éxito de Perarnau Magazine?

R: ¿Es un éxito? ¡No lo sabía! (Risas).

P: O por lo menos, éxito entendido para la gente que busca algo más allá de Marca o Sport.

R: Yo respondería de otro modo. Primero, yo no estoy cien por cien de acuerdo con todo lo que se publica en el Magazine y, además, creo que hay que mantener eso. Faltaría más que yo coincidiese con los 150 colaboradores que escriben, cada uno con sus sentimientos, colores y puntos de vista. Pero no sólo en lo referente a opinar. Sino con, por ejemplo, lo que ha ocurrido en un partido de fútbol. Hay crónicas con las que yo no estoy totalmente de acuerdo porque yo lo he visto diferente. Se puede leer mi crónica de un partido y no estar de acuerdo con ella. No todos vemos las cosas igual.

Dicho eso, lo que a mí sí que me satisface es el esfuerzo que hace toda persona que está colaborando en el Magazine por aportar credibilidad en su trabajo.

P: Credibilidad y un aspecto diferencial, como las tácticas o el tema nutricional…

R: Sí, pero no hay una voluntad desmedida de ser diferente. Quizá nos distingue un poco más porque el punto de partida ya era éste. Hay personas que apuestan por una serie de deportes menos populares. Tenemos especialistas en natación, atletismo, piragüismo, halterofilia… Nuestro criterio es dar el mismo valor al España-Hungría de balonmano que al Barça-Málaga o a la renovación de Valdés. No veo que haya diferencia.

El lector sí lee más unas cosas que otras, evidentemente, pero yo creo que hay que ofrecerle las dos cosas. Por un lado, sí, Valdés se va, pero por otro España le ha metido un 28-22 a Hungría. ¿Que esto va a tener menos lectores? Sí, pero, ojo, que los tiene. Hubo más lectores en el Magazine durante los JJOO que en la Eurocopa.

Entonces, hay un esfuerzo importante de credibilidad, de intentar ser creíble en lo que se hace, en lo que se escribe. Hablo de esfuerzo porque alguna vez nos hemos equivocado. Yo, el primero que me equivoco. Hay un punto de partida que sí que es muy importante: el intento de ser muy honesto, la voluntad de que nuestros colaboradores quieran ser creíbles, que quieran expresar de verdad lo que está ocurriendo. La objetividad es de los objetos. No puedo ser objetivo, soy un sujeto y tengo mis emociones. Pero lo más importante de un periodista es ser honesto. Honesto tanto en una información como en un análisis.

P: ¿Nos estamos cargando a las nuevas generaciones del periodismo polideportivo?

R: Las nuevas generaciones sois víctimas de la escoria de los gestores de la industria periodística. Pero no las nuevas generaciones. El periodismo deportivo en España está profundamente futbolizado. Por ejemplo, L’Equipe abrió desde julio con el Europeo de Atletismo cada día. Aquí en España no. Y Ruth Beitia fue campeona de Europa.

No generalizaría, pero lo que si diría es que el viejo argumento de las audiencias en la prensa, en la televisión, contiene una parte de verdad y una parte de falsedad y de encubrir la pereza de mucha gente. Es evidente que vende más Mourinho, Messi y Cristiano Ronaldo que Sterbik o Entrerríos. La cuestión es si no hay sitio para todos, tener un equilibrio. Yo no creo que el periodismo tenga que ser una ONG para promocionar deportes minoritarios, ése no es el objetivo. Pero el desequilibrio de aquí me parece flagrante.

De vez en cuando hay algunos síntomas interesantes, posiblemente por reflejo exterior. Aquí, cuando la selección española femenina consigue clasificarse para la Eurocopa al menos un periódico dedicó un trocito de su portada a eso. Algo se va pegando, porque yo creo que esa historia de que se venden más periódicos a base de poner a uno que a otro en la portada no sé si es verdad, pero por los datos de venta no lo parece.

P: Como columnista de Sport, ¿qué solución tiene el periodismo de trincheras?

R: Yo creo que el periodismo de trincheras no es periodismo. La industria periodística, en general, y particularmente en España, ha caído en los mismos vicios de la intermediación del resto de agentes de nuestra sociedad. No sólo ha querido ser influyente, como siempre lo ha sido, sino que además ha querido ser enormemente  avariciosa y rica. Los resultados están aquí. Miles de periodistas en paro. Empresas que han ganado mucho dinero y que ahora se ven en dificultades, la credibilidad por los suelos y el receptor que recibía los mensajes de los intermediarios profundamente decepcionado por el papel de los mismos.

Ha entrado el hooligan en el periodismo. Lo ha tomado por las armas y ahora es quien manda. Es tan abundante la bufanda que han ganado la batalla, pero la han ganado a costa del periodismo. Puedes sentir simpatía por un equipo, pero como periodista no me afecta si el Madrid o el Barça van bien o van mal, me da exactamente igual. Es su problema. ¿Por qué se habla tan poco del hecho deportivo? ¿Por qué se escribe tan poco de la actividad deportiva?

P: ¿Las redes sociales democratizan o intoxican el periodismo?

R: El periodismo no pertenece a ningún soporte. Las redes no creo que sean equivalentes al periodismo. Hay periodismo en las redes sociales, pero creo que minoritario. Sí que es un nuevo soporte que en el fondo viene a ser como los soportes más clásicos. En las redes sociales hay periodismo como yo lo entiendo y hay quien se pone la bufanda y también gana. Lo hace porque grita más, porque son más y porque la sociedad lo quiere.

P: ¿Qué hace que, pese a ser un sector permanentemente en crisis, el periodismo tenga algo que impide que sus profesionales nunca se desenganchen?

R: Sigue teniendo mucho carácter de oficio, de oficio con un punto artesano. Es atractivo, y los que somos mayores hemos vivido ese periodismo más estrictamente tal como lo defino yo. Ese periodismo más puro iba a decir, pero tampoco es eso, no mitifiquemos, porque de puro no tenía nada. Pero era un periodismo más honesto. Nos molesta mucho renunciar a ello. Sabemos que se ha perdido la batalla, pero nos negamos interiormente a reconocerlo. La batalla está perdida. Punto. Pero cuesta mucho reconocerlo, por eso es costoso desengancharse de ello. Las nuevas generaciones ya no habéis vivido ese periodismo más honesto y tendréis una perspectiva diferente. Ya habéis nacido en una industria periodística que es directamente bufanda, trinchera y hooligan. Quizá tendréis la ventaja respecto de nosotros de que no podréis ir a peor. Entonces, a lo mejor, un día atisbáis un rayo de luz. Con nosotros es al revés. Todo lo que hemos visto es para ir a peor y por eso estamos decepcionados. Es la ida y la vuelta.

P: ¿Cuál es el primer recuerdo de Martí Perarnau con un balón de por medio?

R: Yo era pequeño y, en una pista de atletismo del Club Hispano Francés de Barcelona, me pasaba las mañanas con un futbolista belga, Goywaerts, que jugó en el Barça y en el Madrid y que no sé si estaba lesionado. Yo era muy pequeño, tenía ocho años o así, y él estaba recuperándose o haciendo la pretemporada. Él bajaba un balón y me enseñaba, en toda la recta de la pista, mientras nos pasábamos el balón el uno al otro. Ese es mi recuerdo. Hacíamos paredes a lo largo de la recta. Yo no sabía quién era, pero mi padre me decía “es Goywaerts, juega en el Barça“.

P: ¿Has sido un lateral sacrificado o un fino mediapunta?

R: Supongo que un lateral. Sacrificado, sí.

P: En España, ¿creemos en la cantera o es una ilusión temporal?

R: Probablemente es algo que tiene bastante de temporalidad y de ilusión. Ahora está en un momento muy bueno, muy bonito, de auge, con buenos resultados; pero tiene un componente temporal y una pequeña parte de espejismo. Veremos si tiene continuidad.

En tiempos de gran dispendio económico, la mayoría de los clubes no invirtió en las canteras, invirtió en jugadores de donde fuese, dejando un reguero de comisiones espectacular para obtener unos rendimientos mediocres en general. No dedicaron ese dinero internamente a construir grandes canteras de fútbol con buena metodología, entrenadores y formación. Entonces ahora se está tirando de eso y en tiempos de crisis, cuando no hay nada, como una solución de urgencia. Por tanto, no me fío demasiado de las voluntades que se expresan.

P: ¿Es la filosofía Barça-España la verdad absoluta de este deporte?

R: No, en absoluto. Creo que hay un símbolo que lo explica muy claramente, que es el hecho de que Guardiola, estando en el Barça, defendiera por encima del resto a Macherano, Keita, Abidal y todos los de fuera. Cuando se niega a jugar con once de la casa. Esto no es una opinión, sino que lo sé. Incluso diría más: pudiendo ganar la Champions de Wembley con once canteranos, no quiere hacerlo, precisamente, porque sabe que no hay una verdad absoluta y que es imprescindible mezclar la sangre con gente diferente.

Tito tampoco lo hace, salvo el día del Levante, que se lesiona Alves. No están ni buscándolo ni pretendiéndolo, porque son muy conscientes de que no hay una verdad absoluta. Ahora hay una grandísima hornada de jugadores formados en la casa, pero algunos como Piqué, Fábregas o Alba han tenido que ser repescados desde fuera, después de cometerse varios errores. Por tanto no  existe una única forma de jugar. De hecho el Barça de Guardiola y de Tito lleva cinco temporadas y cada año ha jugado de una forma diferente, dentro siempre de un estilo muy concreto.

P: ¿Por qué Guardiola elige el Bayern? Además de por las razones que nos has dado antes…

R: Yo creo que elige el Bayern porque, de entre todo lo que puede elegir, considera que es donde hay un proyecto más coherente. El Chelsea es un club donde un día el presidente ficha a Shevchenko en contra de la voluntad de su entrenador. No hay mucho más que decir. Eso es el Chelsea. El Manchester City es un club que ha invertido una barbaridad de millones en comprar una serie de jugadores, inconexos entre sí. Lo de Txiki y Soriano es el ruido que no nos deja ver la otra realidad. El Arsenal es un club bien gestionado que ha hecho una inversión económica poderosísima con mucho acierto y visión, pero sin recursos para competir al máximo nivel. Es la realidad, no hay más.

P: Si Ferguson hubiese estado más cerca de la retirada, ¿podría haberse decantado por el United?

R: Sí, pero posiblemente a Ferguson le falten tres años antes de la retirada. Entonces ya veremos. El Bayern tiene todo lo que hace falta para hacer un buen proyecto y, además, una situación estratégica en el centro de Europa, cada vez más dirigida hacia centro, norte y este, y menos hacia el sur. Todo ello, sumado a una situación económica como la que vivimos, puede hacer que en cinco años la Bundesliga se convierta en la liga más potente de Europa.

P:¿No crees que pueden chocar las personalidades de Beckenbauer, Rummenigge o Höeness con Guardiola?

R: Discrepo radicalmente de las opiniones que dicen que ha elegido la comodidad. Primero porque tú piensas en Beckenbauer, Rummenigge, Höeness, Sammer, etc. No es ninguna broma. También está Gerd Müller, pero él es asistente del entrenador del filial. Su valor es simbólico. En cambio los otros son presidente, presidente de honor y miembros del comité ejecutivo, y ahí sí que hay un núcleo potente ante un posible conflicto. Ya se ha visto anteriormente con Van Gaal y otros casos. Y segundo: resultados inmediatos. Vale que firma por un proyecto de tres años, pero el Bayern ha de ganar. Heynckes, en principio, debería ganar esta Bundesliga, con lo cual Pep debería repetir al año siguiente casi por inercia. Y en Champions, el equipo lleva dos finales perdidas en once años, mientras que Guardiola ha ganado dos en tres ediciones. La Copa de Europa es también un objetivo importantísimo para el club. ¿Comodidad? Ninguna. La gente aquí se ríe mucho de la Bundesliga. Dicen que sólo la puede ganar el Bayern o el Borussia Dortmund. Como si en España la pudiera ganar ahora el Deportivo de La Coruña…

P: Sabrá reinventarse, pero Guardiola nunca ha querido un delantero tanque, mientras que las referencias del Bayern son ahora mismo Mario Gomez y Mandzukic.

R: Pep está ante un proyecto futbolísticamente muy interesante,  de mutua adaptación. Él es de todo menos tonto. Su Barça de 2008, el de Messi, Eto’o, Henry (y Pedro), es muy diferente al de 2012, con Messi, Alexis y Tello. No es lo mismo. Casi no jugaban ni al mismo deporte. Ganaban los dos, pero no era igual. Pero, aun idealizando al maravilloso Barça de Wembley, no creo que Pep llegue al Bayern diciendo “hay que jugar así”. Porque no tiene a Xavi, Messi e Iniesta. Tiene a Schweinsteiger, a Kroos, a Müller, que son buenísimos, pero no tienen nada que ver. Tendrá que aplicar sus principios futbolísticos a un equipo que no está en las antípodas del Barça, ni mucho menos, pero ambos tendrán que adaptarse mutuamente hasta llegar a una armonía entre modelo de juego y fundamentos básicos. Luego veremos las evoluciones. Saldrán cosas bien, unos funcionarán peor, y probablemente el Bayern del primer año no sea como el del tercero. Será un proceso apasionante de ver.

P: ¿El Barça de Tito está siendo una secuela o una película distinta?

R: Yo creo que todavía no tenemos perspectiva suficiente para saberlo, pero hay un hilo conductor muy importante entre el Barça de Rijkaard, el Barça de Pep y el Barça de Tito. Hay un obvio que son los jugadores, claro. La idea de juego del Barça, el modelo, la filosofía, el sistema empleado, que ha ido cambiando: del 4-2-3-1 de Rijkaard, luego al 4-3-3, el 4-3-3 de Pep, luego el, no sé ya cómo definirlo, decían 3-4-3 pero, en realidad, como dijo el entrenador del Santos, el 3-7-0 del Mundial de Clubes. No sólo en los sistemas y no sólo en los jugadores, en Xavi, Messi, Iniesta, Puyol, Valdés, etc. Claro, tienes a los mismos jugadores durante diez años, en mejor momento, en peor momento, y con los acompañantes de lujo que tienes en cada momento. Con altibajos. El bajo son los dos años malos de Rjkaard, donde el Barça de 2006 de la Champions de París es un equipo que parece llamado a ser un equipo legendario, que se desmorona en esos dos años y que parece que nunca llegará a ser el equipo de leyenda. Luego Pep lo levanta y lo reconstruye, lo reconvierte en la leyenda que ya prometía que iba a ser leyenda e incrementa muchísimo más cualquier expectativa. Bueno, se va Pep y Tito está continuando la obra. Yo creo que dentro de muchos años, de muchos años, diremos que hubo un Barça extraordinario, que empezó en Rijkaard, consiguió con Pep 14 de 19 títulos y con Tito X.

P: ¿Hay algún entrenador del fútbol español que te estimule de forma especial?

R: Dejaremos a un lado Barça y Madrid. Yo estaría, ahora mismo, entre Paco Jémez y Pepe Mel. Simeone no entraría en esa categoría. Es, para mí, una gran sorpresa, no lo esperaba. Creía que sería uno más de los mil entrenadores del Atleti y creía, además, que sólo aportaría garra e intensidad anímica, que, evidentemente lo aporta, pero le ha dado muchísimo más y está haciendo un trabajo impresionante. Pero no me estimula futbolísticamente: me parece un animal competitivo brutal.

Los otros dos me parecen muy enriquecedores futbolísticamente, cometiendo más errores, por ejemplo, que Simeone. Sobre todo Jémez, que ha cometido muchos más. Entiendo por errores cuando dicen “no, es que Jémez ha sido muy valiente ante el Madrid o ante el Barça“. Le han metido cinco o seis. No me refiero a eso, no me estimula porque sea valiente, me estimula porque veo que prueba cosas en las que creo que se equivoca rotundamente (ríe). La defensa de tres con esos tres, no la defensa de tres por definición, sino con unos determinados jugadores. Entonces veo eso y me estimula ver cómo rectifica, cómo corrige, cómo busca variantes. Y Pepe Mel me parece también muy estimulante cómo lee, cómo ve los partidos, cómo intenta influir en la medida de lo que se puede. Djukic ya lo hizo muy bien el año pasado y también tiene buena pinta.

P: ¿Cómo de incompleto está una persona que no lee, por ejemplo a Eduardo Galeano, a Rubén Uría o a Nick Hornby?

R: Leer ayuda mucho. A estos tres y muchos más. Hay que leer a Fontanarrosa, a Sacheri, a Bill Buford. A mucha gente. Es interesante el proceso que ha habido. Cuando yo empecé todo esto no existía, no había literatura deportiva en España. No sólo no había, digamos que en ese tiempo, en el periodismo deportivo, de vez en cuando llamábamos por teléfono a un director de teatro, a un escritor, por si quería opinar de algo de fútbol y había realmente un desprecio importante. De vez en cuando salía un intelectual o un pseudo intelectual y sí, aceptaba opinar. Me acuerdo mucho de Lluís Pascual, el director de teatro, que era uno de los que hacía artículos de opinión sobre el fútbol. Y lo veíamos como algo chocante: un hombre del arte, de la cultura, atreviéndose a hablar de fútbol. Bueno, afortunadamente las cosas han cambiado y se han podido aplicar otro tipo de conocimientos, de arte, de cultura, intelectualizar un poco el fútbol. Se ha podido llegar a una serie de ámbitos que no imaginaba y yo creo que son muy enriquecedores. Yo promovería ese tipo de lectura.

P: ¿Puede ser la buena literatura el antídoto a un fútbol poco estimulante visualmente?

R: Sí, pero no lo arregla (ríe). La buena literatura, en cualquier ámbito de la vida, eleva la mediocridad del acontecimiento, pero el acontecimiento sigue siendo mediocre. Entonces, bienvenidos los buenos literatos, pero que el fútbol deje de ser regular, que ese es el verdadero antídoto.

P: ¿Cómo te sentiste al escribir tu ‘Senda de Campeones’?

R: Muy cansado (resopla). Fue un proceso agotador del que ya me he recuperado. Pensé que me costaría menos recuperarme, me costó muchísimo tiempo, fue una paliza muy gorda. Y, digamos, la verdad es que fue como un gran reportaje, como un reportaje para un periódico, pero en lugar de a doble página, de un montón de páginas. Y fue muy agotador, sí, pero luego ha sido muy satisfactorio. Ahora, esta semana ha sido publicado en Japón, con un título apoteósico. Ayer me lo tradujeron y era algo así como “Conozca las razones del entrenamiento y la formación de los que han permitido el éxito de los jugadores del Fútbol Club Barcelona” (ríe). Pero bueno, ahora satisfecho.

P: ¿Te sientes un poco responsable de haber contribuido al  boom mediático de La Masía y el Barça a raíz de tu libro?

R: No. Yo creo que debió ser casualidad en el tiempo. Hubo bastante casualidad en el tiempo y casualidad no buscada, es decir, entregué el libro a la editorial el día del triple podio del Balón de Oro de Messi, Xavi e Iniesta, con lo cual evidentemente se ve una coincidencia temporal notable. Ya vas viendo que mientras tú vas escribiendo estos tres reciben el Balón de Oro, el Barça de Pep va como va, empiezan a surgir chavales,… Sí, lo vas viendo y, por tanto, vas intuyendo que no vas a contrapié. Pero es una coincidencia. Aquí el boom es porque han sacado muy buenos resultados ellos. No pretendo yo colgarme medallas (bromea).

P: ¿Quién es el mejor falso 9 que has visto?

R: Messi, claro. Que he visto sí. Porque no vi a Pedernera; no vi, lógicamente, a Sindelar; no vi a Hidegkuti. Di Stefano ha jugado muchas veces de falso 9. Yo a Cruyff nunca lo asimilé a falso 9, pero probablemente por desconocimiento mío del fútbol. Era el 9, se movía y era muy escurridizo y tal, pero a lo mejor con los años habría que colgarle la etiqueta. Rexach me decía que sí, que él jugaba echado a una banda, Sotil marraneando por ahí y que Johan hacía como de medio falso 9. Laudrup lo fue claramente, Totti lo ha sido claramente en la Roma. Aunque Messi lleva un par de años que ya no es falso 9. Directamente es centrocampista…

P: ¿Y un falso 9 de tu cosecha?

R: Hombre, en el Barça hay dos potenciales que son Rafinha y Deulofeu. Rafinha ha jugado mucho de falso 9 en el juvenil con Óscar García. Claro, estamos hablando de otra dimensión, porque venimos de Messi. Entonces volvamos al suelo y hablemos de otra dimensión. Rafinha podría ser uno potencial. Benzema me parece monstruoso si el modelo de juego permitiera tener eso. Y yo creo que Deulofeu tiene algunas características que podrían permitírselo, pero me quedaría más con Rafinha. Y luego creo que hay un falso 9 fabuloso, pero se le necesita para otras cosas, que éste ya no es prometedor, éste ya está, que es Pedro. Es un falso 9 prodigioso. Ya lo ha hecho con la Selección, con el Barça, pero se le necesita más para otras cosas y, por eso, no cuenta.

27/01/2013

Más entrevistas:

– Karina Kvasniova (6/10/2012)
– Fran Guillén (20/10/2012)
– Nacho Labarga (4/11/2012)
– Fermín de la Calle (18/11/2012)
– Rubén Uría (2/12/2012)
– Susana Guasch (16/12/2012)
– Luis F. López (14/1/2013)

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19 thoughts on “Martí Perarnau: “Las bufandas han ganado la batalla a costa del periodismo”

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