El quinceañero de Pucela va para estrella

Pape Valladolid

DAVID LÓPEZ PALOMO | Hace dos años se presentó en público como Mbodji, pero en Pucela prefirieron llamarlo Pape. No importa, después de pasar tres años a la orilla del Pisuerga, este senegalés nacido en Rufisque y criado futbolísticamente en la Academia Moussa Diop —de donde han salido Babacar, Omar Wade o Diakhaté—, llegó a Valladolid con 13 años avalado por Chema Aragón, representante de Eurosport Finanzas, y no tardó en sorprender al que hoy es responsable del Promesas, Javier Torres Gómez. Junto a él llegaron otros tres jugadores; sin embargo, el único que permanece todavía en el club es él, que, además, tiene el gusto de entrenar con el primer equipo desde hace un par de semanas.

Sorprende sobremanera ver a un chaval de 15 años asomándose a la máxima categoría del fútbol español. Son pocos los que a esa edad reciben la pleitesía del superior para incorporarse a la disciplina de los mayores. Sin embargo, la coyuntura le ha favorecido a esta joven perla. Hace poco, el centrocampista tuvo que viajar a Senegal para renovar su visado de estudiante —con el que está aquí desde su llegada— y el Comité de Competición no le deja jugar con el División de Honor porque no tiene ficha; por lo que Djukic ha decidido que, mientras tanto, forme parte de la primera plantilla.

De momento no ha debutado en competición oficial, pero si hacemos caso a las referencias que nos dan en el club, no se puede descartar que pronto esté vestido de corto en Zorrilla.Siempre ha jugado de mediocentro, pero también lo puede hacer como central. Tiene buena salida del balón y un gran golpeo en largo. Hay que ir poco a poco viéndole y ver qué faceta de su juego explota”, explica el entrenador del filial, Torres Gómez.

Djukic, en cambio, es mucho más prudente a la hora de hablar de Pape:No deja de ser un niño de 15 años. Todo el mundo lo quiere entrevistar. Hay que dejarle jugar y divertirse. Veremos si al final nos sirve o no. De momento vamos a observarlo. Todavía no le hemos visto en campo entero”, espetó.

Muy lejos de todo esto queda ya su vida en Rufisque, donde se crió junto a cinco hermanos en lo que ahora es un suburbio de Dakar, pero que antes fue un puerto importante. Sin recursos y sin comida, es un milagro que chicos como él o como los que ahora disputan la Copa Africana de Naciones 2013 puedan salir adelante. Por suerte, el destino sigue siendo cómplice del fútbol a la hora en que toca salvar a los mejores.

21/01/13

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