Crisis de pareja

Portada-artículo-AlbertoFIRMA DE ALBERTO GAITÁN | Fútbol, fútbol y más fútbol. Eres el niño que no piensa en otra cosa. Que llegue la pachanga del recreo, el entrenamiento de por la tarde, los sábados de partido… Es cierto que, conforme retrocedemos capítulos en la historia de nuestra vida, nos damos cuenta de que la compañía por defecto era la del balón, y no la del teléfono y la libreta, como parece serlo hoy día. El mundo del fútbol es tan amplio que abarca desde la formación hasta la información, ambas a diario; sin embargo, ser futbolista está reñido con ello. Tal vez por eso, seamos muchos los periodistas, licenciados y en ciernes, que solemos decir aquello de “la mayoría de nosotros somos futbolistas frustrados“.

Así las cosas, hace tiempo que algo no va bien entre el fútbol y el periodismo. Como en las relaciones de pareja, aquí también pasamos por una crisis. Pero de esas que hacen ruido. Hemos discutido, nos hemos gritado. Hasta el lector ha sido testigo de alguna que otra infidelidad: dicen los autodenominados mourinhistas que la prensa madridista ya no se comporta como tal, debido a una campaña, según ellos, generadora de otra guerra entre el Real Madrid y su técnico, lo que en este momento me lleva a alejarme, con estas letras, de una actualidad gris, como madridista, como periodista y como futbolista frustrado.

Es una pena que entre tantas reivindicaciones, la banal sea la más protagonista. Pena que no seamos los amantes del fútbol quienes actuemos a conciencia y admitamos cuándo nuestro equipo no juega bien o cuándo el entrenador presume de rarezas ególatras, en vez de utilizar la desmedida como fórmula para informar o criticar. La desmedida y el cotilleo. Son muchas las veces que pienso que ciertos papeles pintados y salidos a la luz en forma de periódico sí deberían tener fecha de caducidad, porque, en realidad, no consiguen definir el periodismo —más bien lo ahogan con la bufanda—, ni tampoco demostrar lo bonito que es, como dirían Jorge Valdano y Arrigo Sacchi, casi quintos en los banquillos, aquello que dice que “el fútbol es la cosa más importante de las menos importantes“.

Es afición, pasión, la mejor distracción. En cierto modo, y aunque la expresión en su significado pueda traer connotaciones negativas, debemos hacer uso de la adaptación de aquella famosa expresión de Karl Marx. No es malo admitir que de la religión se ha pasado al fútbol como “opio del pueblo“. Mejor visto así, como lo más importante de entre lo menos importante, como la religión, como ese “algo” íntimo y descriptible según sentimientos propios. Por eso creo atinar al decir que estoy en la hora y el lugar adecuado, hablando de corazón, ligando fútbol con periodismo.

En Falso 9 encontré un rincón para privilegiados, de jóvenes románticos para románticos modernizados. Ellos no apuestan por el papel; prefieren desahogarse en la web con historias para todos los públicos, gratis, sin suscripciones ni cánones disparatados de por medio. Se ven todavía sin alas, aunque lo cierto es que con poco nos cuentan las mejores historias, con grandes dosis de talento por escrito y una creatividad que engancha. En su rincón, mientras otros ocupan despacho y sillón o trabajan a jornada personalizada. Son el empeño de juntar periodismo y literatura, aunque, como dijera Pier Paolo Pasolini, “el primero siempre tendrá menos calidad que la segunda”. No obstante, y a vueltas con el legado del escritor, poeta y director de cine italiano, nosotros, ya cansados de la otra “pareja” en cuestión, la formada por el luso y el argentino, comprobamos y aplaudimos desde aquí otra de las frases puestas en su boca. Consideraba Pasolini que “antes, los héroes eran Hércules y Ulises por relatos orales y escritos, mientras que ahora el periodismo nos transmite otros héroes”. ¿No dicen que lo desconocido siempre resulta más atractivo?

Llegados a tal punto, en plena reivindicación de lo original y novedoso, creo conveniente cerrar página fichando a otro galáctico. Y es que decía Jacinto Benavente, maestro dramaturgo, que “muchos creen que tener talento es una suerte, pero nadie que la suerte pueda ser cuestión de tener talento“. El talento lo lleváis de serie, seguid entonces. Sigamos todos, juguemos, informemos, trabajemos. Disfrutemos, que esto es “sólo” fútbol.

Alberto Gaitán es periodista del diario Marca.

20/01/2012

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