Nomenclatura meridional

africa-football recortada

SERGIO MENÉNDEZ | África está de moda. No hay duda. Tal afirmación, viniendo de donde viene, puede sonar hasta pretenciosa. Y nos gustan los retos, sí, pero todavía es pronto para emprender una ofensiva editorial con la que hacer de la nuestra una opinión mayoritaria. Tranquilidad. Adscribir al común de los mortales para la causa de esta semana temática no se cuenta, al menos a fecha de hoy, entre nuestros objetivos.  La tendencia, sin embargo, es innegable.

Tampoco se oculta tras ella una concienzuda investigación que nos haya permitido construir el axioma de una teoría universal. Seis días y más de dos millones de reproducciones a sus espaldas suponen fundamento empírico suficiente para convertir una certeza futbolística, dada la inminencia de la Copa África de Naciones 2013, en lo que puede llegar a convertirse, si nadie le pone freno, en un verdadero fenómeno de masas.

Raro será que a estas alturas, inocente lector, permanezcas ajeno a su absurda y pegadiza melodía. Con una puesta en escena un tanto pobre, la vacuidad de su mensaje, su dudosa percepción del buen gusto, pero con la mitología dadaísta como aliado —cómo calificar entonces a esos seres con cuerpo de hombre y cabeza de llama— el poeta urbano conocido como Lory Money ha logrado con un tema cuya grafía sería imposible de reproducir en estas líneas sin atentar contra el libro de estilo, acaparar el protagonismo de la comunidad YouTube, que asistía al espectáculo con esa risa nerviosa que sólo la vulnerabilidad frente a lo que escapa del de la razón es capaz de provocar.

¿Será el exotismo de oír a un senegalés incurrir en algo tan patrimonialmente andaluz como es el seseo el motivo de tamaño éxito? ¿Se reduce todo a la fascinación por lo cutre? Cualquiera que sea el motivo, el hecho es que Lory Money ha conseguido gracias a su clip algo mucho más valioso que su propia fama: redención. Poco más de un minuto le ha bastado a este genio de la retórica para situar a su país en el foco mediático que el fútbol le arrebató hace unos meses cuando les privó de acudir a la cita que el sábado dará comienzo en Sudáfrica. Y aun así. Una vez que eche a rodar el balón, ni el bueno de Lory Money podrá llenar con su arte el vacío que los Leones de Teranga dejan en el torneo, ya que con ellos perdemos una de las selecciones con mayor lustre de cuantas pueblan el continente negro. Si no en lo meramente deportivo, que siempre es discutible, en lo que a nomenclatura se refiere.

En ese crisol de culturas y fiesta para los sentidos que es África, considerando en todo momento al fútbol como parte importante de él, los sobrenombres con que se conocen a los diferentes combinados nacionales representan uno de los principales exponentes de su particular encanto. Al igual que sucede en la realidad, fauna, cromatismo, geografía e idioma se mezclan entre sí y dan como resultado apelativos de tanto contraste como Los Leones del Atlas (Marruecos), semejante poder evocador como Las Águilas de Cartago (Túnez) o tamaña enjundia como Los Zorros del Desierto (Argelia) y Las Águilas Verdes (Nigeria). Éstas últimas, también conocidas como Las Súper Águilas, constituyen la variante y excepción presuntuosa de una tierra que, como en casi todo y muy a su pesar, tiende a la precariedad. Los Elefantes (Costa de Marfil), Las Águilas (Malí), Los Gavilanes (Togo), Los Leopardos (República Democrática del Congo) o Los Potros (Burkina Faso), bautizados todos con la misma ilusión que embarga a un niño deseando ver plasmadas sobre el terreno de juego la fuerza, majestuosidad y belleza de sus animales favoritos, dan buena cuenta de ello. Quedaría por sumar al zoológico a Mena o Las Gacelas (Níger), que toman su nombre del hansa, la lengua nativa del país, y The Walyas o Los Antílopes (Etiopía). Y es que hasta los símbolos patrios como la bandera o el idioma se convierten en reclamo futbolístico para Los Estrellas Negras (Ghana), Crioulos o Los Criollos (Cabo Verde), Bafana Bafana o Los Muchachos (Sudáfrica) y Chipolopolo o Los Balas de Cobre (Zambia), la única capaz de competir en poder intimidador con Las Palancas Negras (Angola).

De estas dieciséis selecciones sólo una se alzará con el título de campeona el próximo 10 de febrero en el Soccer City de Johannesburgo. Cuatro meses después, espera en Brasil la Copa Confederaciones. España, junto a Uruguay y Tahití, ansían conocer la procedencia de su tercer rival por un puesto en las semifinales. Más nos vale andarnos con ojo. En cuestión de intangibles, África parte con un gol de ventaja frente a La Roja.

16/1/2013

2 thoughts on “Nomenclatura meridional

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