Un matemático para la Torre de Hércules

Domingos Paciencia

DAVID LÓPEZ PALOMO | Dicen de él que le apasionan las matemáticas, que es un loco de la estadística y que gusta de ir al circo con su familia en los días de descanso. Dicen, también, que su nombre suena a canción de Sara Tavares y que su lugar de origen, Leça da Palmeira, guarda el encanto de los viejos pueblos de la costa portuguesa. Allí, contemplado por los ojos del Atlántico, Domingos Paciencia creció al amparo de una ciudad de 18.000 habitantes y bajo la atenta mirada de la Torre de Herculés, que a 300 kilómetros ya observaba a aquel chaval que, decían, iba para futbolista.

Y no se equivocaron los que le anticiparon un buen porvenir al menino luso. Con 13 años, el Oporto ya se fijó en el joven delantero, que pronto dejó a su familia por el vino y las rosas que le prometían desde el club que lo acogería durante más de diez años. Poco después de su llegada, al cumplir los 17 años, firmó su primer contrato profesional y comenzó a hacer lo que mejor le habían enseñado: marcar goles. En total, desde 1987 hasta su salida en 1997, anotó 97 goles en los 232 partidos que disputó con la elástica blanquiazul.

Terminado su periplo en Portugal y decidido a exportar su talento fuera de su tierra, Domingos Paciencia fue presentado por el Tenerife el 2 de agosto de 1997. “Quiero jugar contra mis compatriotas Figo, Vítor Baia y Couto”, sentenciaba el ahora entrenador del Dépor. Sin embargo, la fortuna de las islas no le tocó con su varita mágica. En los 50 partidos que jugó con el club presidido por Abelardo de la Calle tan solo anotó 6 goles. Una cifra muy por debajo de lo esperado, sobre todo, después de invertir más de 6 millones de euros en su fichaje.

Captura de pantalla 2013-01-06 a las 21.33.55

Tras dos años para olvidar, regresó al Oporto, pero nunca volvió a ser el mismo. En su segunda etapa con el cuadro blanquiazul anotó 9 goles en 31 partidos antes de colgar las botas y ponerse el traje y la corbata de entrenador. No tardó mucho, pues su retirada fue en 2001 y ese mismo año pasó a ser asistente en las categorías inferiores, quedándose con el banquillo un año después, hasta su marcha al Leiria en 2006 y, posteriormente, al Coimbra.

Sin embargo, su año fue 2009, cuando fichó por el Sporting de Braga. Con los Guerreiros do Minho se clasificó para la Champions y llegó a la final de la Europa League, que posteriormente perdería con el Oporto de Radamel Falcao. Un resultado nada despreciable que le abrió las puertas del banquillo del Sporting de Portugal, aunque tan solo unos meses después le despidieran por los malos resultados.

Tras un tiempo en el paro y con Mendes como apoderado, ha llegado avalado por Lendoiro para intentar salvar al Dépor de un nuevo descenso. Su trabajo, más defensivo y poco vistoso, dio resultados el pasado fin de semana frente al Málaga. Y aunque volvió a dejar a Oliveira fuera del once, el equipo tuvo mejor cara. Sin embargo, todavía le queda mucho por hacer al bueno de Domingos que, como buen aficionado a las matemáticas, ya puede puede coger la calculadora y armarse de paciencia.

08/01/13

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s