Rubén Uría: “Es más importante lo que transmites que lo que ganas”

Rubén Uría

ENTREVISTA A RUBÉN URÍA / El popular periodista de la Cadena COPE nos recibe en la puerta de su casa. Más puntual que nosotros, nos invita a pasar a un luminoso salón presidido por un ordenador portátil e incontables proyectos que se le acumulan consecuencia de su apretada agenda. Su hacha es afilada, pero, mientras fuma, Rubén contesta a todas nuestras preguntas con la templanza del que escucha más que habla.

PREGUNTA: ¿Por qué periodismo y por qué deportivo?

RESPUESTA: ¡Uf, qué difícil! En mi caso, no tenía ni el más mínimo interés en hacer periodismo. Lo único es que me gustaba mucho el fútbol y el requisito para poder hablar de fútbol, como no sabía jugar bien y era un futbolista frustrado, era acabar periodismo. Pero no perseguía ser periodista, únicamente me gustaba el fútbol. Más que el fútbol el deporte.

P: Polivalente y ácido. ¿Cómo te sientes más cómodo, con las teclas o con el micrófono?

R: Creo que me siento más cómodo escribiendo. Me gusta más porque realmente puedes ser más fiel a lo que exactamente quieres decir. La radio es un medio más fugaz y, a lo mejor, hay una frase que dices que induce a error, o hay un punto de vista que es demasiado polémico para poder explicarlo en profundidad. En la radio, habitualmente, tienes 30 segundos para resumir todo lo que quieres decir y a veces no estás afortunado o cometes un error.

Por eso prefiero el medio escrito, porque ahí se plasma realmente lo que tú quieres decir. Las palabras no solo dejan más capacidad reflexiva, sino que tu idea quedará ahí puesta si eres capaz de escribirla bien: la dejas plasmada en un sitio y queda y perdura para siempre. Si escribes tienes que ser bastante más riguroso que si hablas.

P: Tú que eres una persona muy activa en Twitter, ¿crees que las redes sociales democratizan o intoxican el periodismo?

R: (Resignado) Twitter últimamente se está volviendo muy demócrata, porque si hablas bien del Madrid te caen hostias del Barcelona, y si hablas bien del Barcelona te caen hostias del Madrid. Al margen de ser una herramienta de comunicación maravillosa y que a los periodistas nos está viniendo muy bien, Twitter se ha convertido un poco en “la corrala de la Pacheca”, donde todo el mundo insulta, critica y está a ver si pilla a los demás. Creo que hemos empezado a tener Twitter sin saber cómo usarlo. Desde luego, viendo cómo funcionan las redes sociales te das cuenta de que en España hay de todo menos gente educada.

Es una herramienta muy útil pero hay que saber usarla. Es decir, Twitter lo que no puede ser es un sustitutivo de las fuentes, de los periodistas, de levantar teléfonos, de fidelizar contactos o de perseguir una noticia. Es una herramienta de comunicación directa, de expresar un pensamiento, una idea o hasta incluso un avance de noticia. Pero, sinceramente, yo todavía no veo a nadie que dé noticias por Twitter, aunque hay mucha gente que dice que las da.

P: Intenta condensar cuáles son los principales problemas que está atravesando el periodismo, en general, y el deportivo, en particular. ¿Qué le falta y qué le sobra?

R: Es difícil, porque no me considero nadie para dar lecciones. Lo que sí que veo es que hay una crisis institucional bestial, que eso entronca directamente con una crisis empresarial en la que las empresas han convencido o, de algún modo, empujado a los periodistas a que la audiencia sea lo único que importe. Entonces nos estaremos olvidando de buscar la verdad, la verdadera noticia, de contrastar las fuentes.

Además, hay un relevo generacional que está abocado al paro, ya que, por culpa de cómo está construido el mundo del actual periodismo, un montón de buenos y jóvenes periodistas se van a perder; de hecho, están empezando a pensar que el periodismo es esto que se hace por la noche y que parece la imitación de Sálvame o Tómbola, y que es todo el mundo a gritar. Decía José María García hace unos años que la tertulia es el formato del vago y estoy totalmente de acuerdo, porque ahora en todos los medios cada vez hay más tertulia, más opinión y menos información.

P: Te podemos leer escribiendo y opinando sobre cualquier deporte. ¿Estamos las nuevas generaciones descuidando todo lo que no es fútbol?

R: No, lo que creo, es que, por desgracia, las antiguas generaciones estamos dándole un mal ejemplo a las nuevas porque no hablamos de fútbol, sino del Madrid y del Barcelona. El resto parece que ni existe ni vale ni importa ni, por supuesto, vende.

Ahora mismo, como todo está enfocado a vender, a tener una audiencia máxima, todo aquello que los jefes consideran que no da audiencia lo desechan. Solamente hablamos de tenis si hay un jugador importante en un torneo; de ciclismo si hay un español que ha ganado el Tour o se ha dopado; de natación si han conseguido medalla. En cambio, de fútbol estamos hablando permanentemente. Y ya no solamente se habla de fútbol, que sería muy bueno hablar solo de fútbol, sino que solamente se habla de los cotilleos en torno al Madrid y al Barça. El resto no importa, y a mí me parece muy triste. En este mundo de hoy en día eso de que el periodista sepa algo más que hablar del Madrid o del Barça le convierte en una especie en extinción.

P: El 12 de mayo de 2010 el Atlético juega su primera final de Europa League y se empiezan a gestar cambios importantes en la radio española. ¿Cómo viviste esos días con tantas emociones de por medio?

R: (Resopla) No lo recuerdo, soy muy malo para las fechas. El hecho de que vinieran Paco González y su equipo no lo viví en primera línea de fuego, entre otras cosas porque me fui de vacaciones y cuando llegué ya estaban tomadas las decisiones. La COPE tomó una decisión de que viniera todo el equipo de Paco González directamente para poder mejorar los datos de audiencia de la cadena y yo ni pinché ni corté, porque ya no pertenecía a deportes; estaba ahí, pero a mí no me provocó ningún perjuicio. Hay mucha gente que se piensa que me llevo mal con ellos y es todo lo contrario. Con el equipo de Paco González tengo una maravillosa relación, son gente muy maja y espero que triunfen porque si lo hacen le va a venir mejor a mi cadena.

P: ¿Qué tiene esta profesión que no te deja desengancharte de ella a pesar de los obstáculos que tiene que sortear continuamente?

R: Siempre digo lo mismo cuando me piden un consejo: que no sean periodistas. Ahora, si desoyen el consejo y dicen que quieren ser periodistas les digo que ésta es una profesión vocacional, que está muy mal pagada, que requiere muchas horas de esfuerzo que nadie ve. Que es muy ingrata porque continuamente estás cambiando, que tienes el puesto de trabajo en el alero y que, cada día más, no tiene nada ver con cómo era la profesión cuando yo empecé.

Ahora no hay protagonistas, acceder a la información cada vez cuesta más, las fuentes hablan menos. Ya se ha jerarquizado todo de un modo que nada más que hay jefes de prensa en los equipos y gabinetes, que en vez de ser de comunicación son de incomunicación, con lo cual cada día es más difícil ejercer la labor de periodista. Y los clubes los han puesto ahí para eso, para ejercer de cortafuegos. Hay excepciones, porque hay clubes que tienen jefes de prensa que funcionan maravillosamente bien, con unos gabinetes bastante ordenados, pero por lo general, la LFP, en cuanto a prensa, es una liga de fútbol pero no es profesional.

P: ¿Con qué momento te quedas de los que has vivido como periodista?

R: Me quedaría con varios, pero tengo muy buen recuerdo, a nivel personal, de la Eurocopa de 2004. Es verdad que España no hizo nada y se fue a las primeras de cambio, pero tengo muy buen recuerdo de la experiencia que fue vivir la Eurocopa con un grupo de gente con la que me llevaba muy bien y con la que estuve muy a gusto, que pasamos mucho tiempo en Portugal y que al final me permitió quedarme todo el mes como enviado especial y conocer a otro tipo de periodistas, ver un poco las tripas de cómo funciona un IBC, etc. Sí, le tengo mucho cariño.

P: ¿Cuál es tu primer recuerdo con un balón de por medio?

R: Los partidos del Atlético Madrileño, que iba a verlos con mi padre los domingos a las 12 de la mañana. Daban la entrada gratis, (¡qué tiempos aquellos!), y te ibas al Calderón. Yo creo que en ese equipo estaba Roberto Simón Marina, que jugaba por aquellos tiempos, Belza…

P: ¿Qué le ha pasado al fútbol en los últimos años para haberse convertido en “un cochino negocio” según tus propias palabras?

R: El fútbol ha pasado de ser un deporte a ser una industria, y en todo tiene un componente de show. Tiene una demanda altísima de exigencias, de patrocinadores, gente que se juega un montón de dinero. Yo creo que lo que cambió del todo el fútbol para que se convirtiera en un cochino negocio fueron dos factores. El primero, la entrada de las televisiones pagando auténticas fortunas, un dinero bestial hacia los clubes; y, como consecuencia derivada, la gestión penosa que hicieron los clubes de ese dinero. Y el otro factor importantísimo es que los clubes dejaron de ser propiedad de los socios al entrar las sociedades anónimas deportivas, el gran cáncer del fútbol. Dijeron que iban a hacer un plan de saneamiento para acabar con la deuda y ese plan de saneamiento lo que hizo fue destrozar el fútbol.

Y el componente que se ha cargado el romanticismo, al margen del dinero y de las sociedades anónimas, también ha sido el hecho de que ahora conocemos todos los detalles de absolutamente todo, porque hay retransmisiones de partidos todos los días. Antes era más romántico porque solo había un partido una vez a la semana; no había Internet: si querías saber qué había hecho la Roma en el derbi contra la Lazio tenías que ir al aeropuerto y comprarte La Gazzetta dello Sport, y si no había La Gazzetta tenías que hacer una llamada a Italia para ver cómo había ido. Era todo más ornamental y ahora es una industria.

P: Elige al villano del fútbol español: David Navarro, la dupla Tebas-Roures, Mourinho o Villar.

R: (Silencio) Jesús Gil. La figura de Jesús Gil, que en paz descanse, significa todo aquello que ha destrozado el fútbol por dentro. Es un personaje que hizo mucho daño al fútbol, porque aborregó a la masa, y es un personaje que hizo mucho daño al Atlético de Madrid, como equipo, como institución. Y, sobre todo, fue el representante máximo de toda esa trole de constructores, de gente que venía del ladrillo que desembarcó en el fútbol no para servir al equipo, sino para servirse del equipo.
Le llamaban “el jeque de Burgo de Osma”, con lo cual, más que pre-jeque podría decirse que fue el gran jeque.

P: Sostiene Enric González que es en las derrotas donde se forja la fe de una afición. ¿Por qué el sentimiento atlético es más que una religión?

R: No creo que eso haga especial a la gente del Atleti. Se habla mucho del sentimiento atlético y es exactamente el mismo que puede tener el del Betis, el del Madrid o el del Barça. Lo que sí que hace diferente el sentimiento atlético es el hecho de que el Atlético de Madrid siempre ha tenido posibilidades de ser un equipo grande y siempre ha tenido un poder de autodestrucción total. Es decir, ganar tres partidos sirve para que todo el mundo esté eufórico y perder otros tres partidos sirve para ser catastrofista.

Al Atlético de Madrid, al margen de los dirigentes nefastos que ha tenido y que sigue teniendo, lo que le hace diferente es la capacidad no de sufrimiento de la afición, sino de sobreponerse a la adversidad. Es una afición muy fiel y pase lo que pase siempre van a estar apoyando al equipo. Yo tengo un recuerdo que viví en primera persona que la gente ahora no recuerda, quizá porque hay muchos jóvenes, pero el Atlético de Madrid, el año que bajó a Segunda división, llegó a la final de Copa frente al Espanyol en Mestalla, y había unos 25.000 atléticos en las gradas que, lejos de renegar del equipo, fueron a apoyarle, aun habiéndose consumado el descenso. Y después de perder esa final, y más como se perdió con el gol de Tamudo, todo el mundo siguió aplaudiendo y sin abandonar al equipo. Me parece que son los típicos detalles que te dicen no que el Atlético de Madrid tenga la mejor afición del mundo o esté por encima de las demás, pero sí que es una gran afición.

P: ¿Qué tiene el Cholo para haber sido capaz de dar estabilidad, entre comillas, a un club tan particular?

R: El Cholo quiere al Atlético de Madrid por encima de todas las cosas y le pasa como a Guardiola: Guardiola está enamorado del club que entrenó y Simeone está enamorado del club que entrena ahora mismo. Ha cambiado la mentalidad porque cuando él era jugador tenía muy claro que el esfuerzo no se negocia y eso es lo que ha llevado al Atlético de Madrid, lo que ha inoculado a los jugadores, que si se lo creen, si mentalmente son fuertes, pueden competir con cualquiera. Yo creo que él tuvo una frase afortunadísima que fue aquella en la previa de la Supercopa de Europa frente al Chelsea, cuando dijo que “el corazón iguala al presupuesto” y en eso está el Atlético de Madrid. No es el mejor equipo del mundo, desde luego, pero pelea como si lo fuera.

P: ¿En España se cree de verdad en la cantera o es un analgésico difuso después de los éxitos del Barça?

R: Yo diría que en la cantera se ha creído siempre, lo que ocurre es que quizá el único que ha sido coherente en los últimos años con la cantera ha sido el Barcelona. Y otros han abandonado el discurso cuando tenían mucha mejor cantera que el Barcelona: el Sporting de Gijón tiene una cantera maravillosa; el Oviedo la tuvo; Osasuna; Lezama; a nadie se le puede olvidar lo que es La Fábrica del Real Madrid, porque tiene grandes campeones. Pero con las sociedades anónimas deportivas y el factor del dinero todos los dirigentes, en lugar de apostar por la cantera, lo que hicieron fue marginarla en favor de traer miles de extranjeros que no mejoraban lo que había en España.

Hay que conocer la verdadera situación del entrenador y de los jugadores. A mí me parece que los periodistas tenemos mucha culpa, porque hablamos de que hay que poner a canteranos pero no somos capaces de conocer cómo juegan. Los periodistas no podemos emplear la cantera como arma arrojadiza. Es un recurso que te sirve porque tú consideras que con los de la cantera vas a ganar o vas a jugar mejor. Y eso es lo que ha hecho bien el Barcelona: apostar por eso porque cree en su cantera, porque cree que para su modelo de juego le viene bien. Ahora, sacar canteranos para quedar bien, eso no va a ningún lado.

P: ¿Qué tienen de especial los hombres que pudieron reinar y se quedaron sin corona?

R: Es un poco lo que nos sentimos todos los que no somos guapos, ricos y buenos (ríe). Todos nos sentimos, o nos hemos sentido alguna vez, un poco perdedores en la vida, por el hecho de que alguna vez hemos dejado escapar una oportunidad importante. Yo creo que nos identificamos. Las historias de este tipo de futbolistas nos hacen encontrarnos realmente con lo que nos llega del deporte, lo que nos transmite. Jugadores que han sido maravillosos y que por su mala cabeza, mala fortuna o mala suerte, no han llegado a donde debían, pero todo el mundo los recuerda. Hay mucha gente que dice “solamente te acuerdas del que ganó”. No, mentira. Mágico González no ganó nada y ha pasado a la historia; Matt Le Tissier no ganó nada y en Inglaterra todo el mundo sabe quién es. Yo creo que es mucho más importante lo que dejas, o lo que transmites, que lo que ganas.

P: ¿Por cuál sientes especial predilección?

R: Soy muy fan de Le Tissier y también de otros jugadores que no están en el libro, como Garrincha. Y luego, sobre todo, al que más unido me siento es a José Eulogio Gárate porque es uno de los pocos personajes de ese libro a los que he tenido la oportunidad de conocer, de tratar y de ver que cuando dicen que era una gran persona se quedan muy cortos. José Eulogio Gárate es una persona excepcional; ése sí que se merece el Premio Príncipe de Asturias y nunca ha sido ni nominado.

Hay una anécdota muy famosa en un Atlético de Madrid – Barcelona en el que recibe una patada brutal, creo recordar que es de Gallego, y hasta Gallego se asusta de la patada que le ha dado. Gárate se da la vuelta, le mira y, en vez de echarle nada en cara, ve a Gallego tendido en el suelo, y es Gárate el que se levanta y ayuda a levantar a Gallego. Y Gallego se queda sin palabras y debe pensar “bueno, si después de la que le he dado no dice nada y encima me ayuda a levantarme, no le vuelvo a dar una patada a este tío en todo el partido”. Y así fue.

P: Muchas críticas empiezan a igualarte con maestros como Segurola o Galeano. ¿A la hora de escribir a quién consideras un referente?

R: Segurola ha sido un referente del periodismo deportivo y lo sigue siendo; el mejor libro de fútbol que he leído en mi vida es el de Eduardo Galeano, “El fútbol a sol y sombra”, con mucha diferencia sobre los demás.

Pero como no soy lector de libros, soy mucho más lector de artículos de periódico, me quedo con gente nueva. Me gusta mucho leer a Fermín de la Calle, a Martí Perarnau, a Iván Castelló, gente que no son ninguna leyenda del periodismo pero que yo me siento muy identificado con lo que escriben.

P: Piezas como las tuyas hacen del fútbol auténticos escorzos literarios. ¿Puede el fútbol a veces ser más bonito leído que visto?

R: Ahora está habiendo un fenómeno curioso, porque antes escribir de fútbol era como que te tomaran por loco, porque parecía que el fútbol estaba proscrito y no podía ser intelectual y, de un tiempo a esta parte, resulta que se ha puesto de moda y salen muchos libros de fútbol. Pues bienvenida sea la moda. A mí me gusta no solamente ver el partido sino, sobre todo, después, poder leer a alguien que, de algún modo, concuerde con lo que yo he visto del partido. Al margen de que alguien escriba bien o mal, si después del partido veo que esa persona ha sido capaz de plasmar la idea que yo tenía me doy por bien pagado. O sea que me gusta que cada vez se escriba más sobre fútbol.

El buen periodismo es la antítesis del mal periodismo, no del buen o del mal fútbol. Creo que puedes escribir un artículo brillante sobre un partido muy malo y puedes escribir un artículo malísimo sobre un partido brillante. Se puede hacer un artículo o un libro brillante sobre una historia que realmente no lo sea; entonces ya depende de la pericia del escritor o del periodista. Pero exactamente igual ocurre con los futbolistas: un futbolista de nivel medio, jugando en un equipo bueno, puede conseguir un momento determinado que pase a la historia. No digo que sea mediocre, pero Chendo no era ninguna súper estrella y toda mi vida recordaré el día que le tiró un caño a Maradona con el Nápoles.

P: ¿Cuál es el mejor falso 9 que has visto nunca?

R: (Ríe) Messi.

P: ¿Un falso 9 de tu cosecha?

R: (Piensa). Probablemente Cantona, que ha estado muy infravalorado y tuvo un talento espectacular.

2/12/12

Fotografía: Roberto Marbán / Periodista Digital.

Más entrevistas:

– Karina Kvasniova (6/10/2012)
– Fran Guillén (20/10/2012)
– Nacho Labarga (4/11/2012)
– Fermín de la Calle (18/11/2012)

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