Eden busca ser Hazard

JULIÁN CARPINTERO | I’m signing for the Champions League winner”. Con esas escuetas palabras en su cuenta oficial de Twitter Eden Hazard ponía fin a todas las conjeturas que le situaban en éste y aquél equipo después de que anunciara que su periplo en el Paso de Calais había tocado a su fin. Sin embargo, lo que más llama la atención no es que no mencionara al Chelsea, su club de destino, o que no se despidiera de Lille, la ciudad que le había dado todo, sino la forma en que despejó la incógnita final: a través de la red social de los 140 caracteres, como toda una estrella mediática mundial. Y es que así es como le quieren ver sus compatriotas, ya que cuando se enfunda la camiseta de Bélgica, el 17 del Chelsea deja de ser Hazard para ser un gris boceto de Eden.

Algo debió despertar en Zidane un joven belga que despuntaba en el Lille jugando de trequartista —como les gusta llamar en Italia a los mediapuntas—, para que se lo recomendara a Florentino Pérez como un fichaje de futuro en la segunda aventura como presidente del Real Madrid del máximo mandatario de la constructora ACS. Zinedine, que algo sabe en esto del fútbol, no es que se viera reflejado en ese menudo futbolista de origen árabe que poseía un regate eléctrico, un disparo descomunal con su pierna derecha y el desparpajo que solo tienen los elegidos para ejecutar jugadas reservadas al rincón del gourmet futbolístico. Pero sintió que algo grande se estaba fraguando en el Metrópole de Lille.

No obstante, la superpoblación de estrellas en Concha Espina hizo que Zizou se quedara con las ganas de verle vestido de blanco. Y, así, al abrigo del Mar del Norte, Hazard creció hasta convertirse en la piedra angular del proyecto con el que Rudi García hizo campeón de Francia a los modestos dogos.

Pero antes de decorar su cabeza con los laureles nacionales y conseguir que Europa entera hiciera una mueca de exclamación con su fútbol de potrero y picadito, ya había sido llamado a filas para servir a la madre patria. 17 años y 316 días señalaba su carnet de identidad cuando se puso, por vez primera, la camiseta de Bélgica, una nación con una histórica tradición futbolística pero que no acude a un gran torneo desde hace una década. Huérfana de líderes, anhela referentes que cojan el testigo de los Pfaff, Van der Elst o Scifo. El clavo ardiendo esta vez quemaba menos.

Sin embargo, con Hazard como líder tácito, los Diablos Rojos no fueron capaces de clasificarse ni para el Mundial de Sudáfrica ni para la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Muchas son las voces que se preguntan por qué un combinado joven y con tantísimo talento no consigue despegar el vuelo y plantar cara, de forma real, a Alemania, Holanda y España. Igual que describir la hazaña de Felix Baumgartner, resulta casi inconcebible que un equipo con nombres como Fellaini, Kompany o Courtois -entre muchos otros-, donde todos sus integrantes brillan con luz propia en sus clubes y están acostumbrados a jugar partidos al máximo nivel, títulos mediante, no sea capaz de ofrecer un fútbol a la altura de sus posibilidades. Algunas teorías apuntan a la idiosincrasia nacional de un país dividido y sin un Gobierno estable que acaba extrapolándose a un equipo sin cohesión. Otras señalan a que Marc Wilmots no es la persona adecuada para dirigir desde la banda a esta prometedora camada de futbolistas. Y, cómo no, las más ácidas no dudan en centrar la diana en el extremo del Chelsea, que después de cuatro años no ha ofrecido a la sufridora afición belga un partido en su mejor versión.

Particularmente, no recuerdo una película en la que el protagonista y el actor que lo encarna tengan tanto peso como en El Padrino. La trascendencia de un Marlon Brando convertido en don Vito va más allá de la primera parte de la trilogía, pues su aura omnipresente permanece intacta en las dos siguientes, en las que no le hace falta aparecer. Coppola y Puzzo consiguen que sobre él giren el resto de personajes, magníficos, sí, pero secundarios al fin y al cabo. ¿Se imaginan que la actuación de Robert Duvall, Al Pacino y James Caan hubiera sido soberbia, como fue, y la de Brando mediocre? Una obra en la que el protagonista no da lo mejor de sí queda deslucida, borrosa, oscura. Y así es como se ve el país del chocolate y de Tintín.

El pasado viernes Bélgica ganó a Serbia por 0-3 en uno de los partidos más duros que tiene en la fase de clasificación para el Mundial de 2014 y esta noche se enfrenta a Escocia. Ya se sabe que nadie es profeta en su tierra, pero nada desataría más felicidad en Bruselas que la prima de riesgo española bajara de los 400 puntos y que Eden por fin fuera Marlon.

Foto: Sportige

16/10/2012

11 thoughts on “Eden busca ser Hazard

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